Wole Soyinka en La Habana

Se cumplen por estos días 30 años de la visita a Cuba del Premio Nobel de Literatura Wole Soyinka. El escritor nigeriano arribó el 27 de mayo de 1987, invitado a presidir las sesiones del vigesimosegundo Congreso del Instituto Internacional de Teatro, que se celebrarían en La Habana.

De inmediato Soyinka se percató de la poderosa influencia yorubá en la cultura cubana, patente a través de los bailes, la música, el sincretismo religioso, elementos del habla y un sinfín de caracteres más.

Al día siguiente de su llegada, el 28 de mayo, presentó a los lectores un libro suyo que bajo el título genérico de Teatro ofrecía una muestra de su quehacer dramatúrgico. El texto fue preparado por la Editorial Arte y Literatura, y en él se reunía una selección de siete piezas, entre ellas El león y la joya, Una danza del bosque y La raza fuerte.


Wole Soyinka, Premio Nobel de Literatura.


Representante por excelencia de la cultura africana, el teatro de Wole Soyinka incorpora elementos como la música, la danza, la poesía, la fantasía y el realismo, todo integrado a través de la extraordinaria fuerza comunicativa del autor; de ahí que su teatro se convierta en una muestra y recorrido por los valores de la cultura africana.

El diapasón literario de este autor es amplio y variado. Dramaturgo, poeta, ensayista, crítico, narrador, en la tarde en que fue presentado su libro en el Palacio del Segundo Cabo, Soyinka dijo que el teatro africano se nutre de lo más representativo de la tradición oral, de los rituales y mitos yorubás que explican la esencia de la condición humana, al tiempo que se interesa en los problemas del hombre de nuestros días.

El visitante departió con colegas y admiradores en la Casa de las Américas, institución que lo invitara durante su estancia habanera anterior, en 1964, cuando el escritor era un joven autor de 30 años con un mundo de cosas por expresar y un talento que permitía avizorar ya al futuro maestro de las letras.

En Casa de las Américas Soyinka conversó con los asistentes al Encuentro de Teatristas de América Latina y el Caribe, y al día siguiente, el 29 de mayo, recorrió la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, ocasión en que fue recibido por su director Gabriel García Márquez y respondió a las preguntas del alumnado.

Como colofón de su estancia en Cuba, Wole Soyinka pronunció las palabras de inauguración del Congreso del Instituto Internacional de Teatro, en presencia de unos 300 delegados, en acto que tuvo por sede la Plaza de la Catedral y contó con la actuación del Conjunto Folclórico Nacional de Cuba.

En lo que constituyó un cálido homenaje, se le entregó la insignia dorada de Huésped Ilustre de La Habana y se prendió en su pecho la Orden Félix Varela de Primer Grado, ocasión en que expresó: “No acepto esta Orden en nombre propio, sino en el de África en general y en el de Nigeria en particular”.

Soyinka nació en 1934 y desde su adolescencia trabajó por difundir la cultura yorubá, entonces poco conocida internacionalmente. Para ello fundó grupos de teatro, editó revistas, dio clases en universidades nigerianas, pero, sobre todo, escribió. En 1964 creó la Compañía de Teatro Orisun.

Un artículo en que abogaba por el armisticio entre las partes en conflicto, le costó 20 meses de arresto durante la guerra civil en Nigeria. Después de su liberación, la obra del autor reflejó con mayor intensidad el sufrimiento de su pueblo. En 1985 se le eligió presidente del Instituto Internacional de Teatro, y un año después se le confirió el Premio Nobel de Literatura, que constituyó un reconocimiento al largo hacer —de muchos siglos— de las culturas orales y escritas del continente africano subsahariano.