Villa Clara recibe al Comandante de los humildes

El centro de Cuba abraza al Comandante invicto para desearle un feliz camino hacia la eternidad. Niños, jóvenes, campesinos, ancianos, hombres y mujeres, aguardaban por uno de los momentos más difíciles de la historia patria.

El recorrido de la caravana hacia Santiago de Cuba, ha despertado las más hermosas muestras de sentimiento y amor en un pueblo que no lo abandonó en ningún trecho de la carretera Central.


A las 5: 05 p.m. unas palmas cubanísimas recibieron
las cenizas del Comandante en Jefe en Villa Clara. Foto: Ramón Barreras


A las 5:30 p.m.,  la caravana llegó a la cervecera de Manacas, en Santo Domingo, uno de los sitios que visitara Fidel al amanecer del 7 de enero de 1959, cuando desde Cienfuegos retomó el periplo por la carretera Central rumbo a La Habana.

Multitud de pueblo a ambos lados de la vía, aclamando las ideas del Comandante en Jefe. Las voces se hacen una sola: “Fidel, la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, perdurará por siempre”.

Banderas cubanas y del 26 de Julio, a media asta en señal del luto que nos embarga, saludan el paso del cortejo fúnebre.


En Cuatro Palmas, poblado limítrofe entre Matanzas y Villa Clara, el pueblo se reunió
para recibir al Comandante. 
Foto: Ramón Barreras


A las 6:15 p.m., en Santo Domingo, la noche es cerrada, pero el pueblo en masa se congregó para aplaudir al hombre de las mil batallas. A su paso, se entonaron las notas del himno de Bayamo y se escucharon sentidas aclamaciones: “¡Fidel vive!, ¡Yo soy Fidel! y ¡La Revolución no se vende!”.

“¡Fidel, Fidel, Fidel”! era el grito repetido entre quienes recibieron la Caravana a ambos lados de la calle Independencia. Los que desde horas tempranas desafiaron el impertinente sol para ratificar que, aún marcados por el dolor, habrá continuidad de luchas e ideas.

Allí estaba Daysi González Piedra, una dominicana que le agradece al líder cubano todo lo que es. “Por mí, por mi familia y mis hijos. Soy una profesional gracias a mi país. Como tantos cubanos me quedé con el deseo de abrazarlo, de sentirlo cerca de mí, y quiso la casualidad que el 13 de agosto de 2004, el mismo día de su cumpleaños, recibiera la excelente atención quirúrgica en el Cardiocentro Ernesto Che Guevara de Villa Clara como uno de los centros que él inspiró. Es cierto que ya no está, pero no lo dejaremos morir con el aporte de todos los que sabemos quererlo”.

Y entre aquellos que vencieron las horas y la espera también figuraba Ana Ramírez Pérez. Junto a ella su hija Oraini Camacho Ramírez, quien con 15 años no pudo bailar su vals cumpleañero porque permanece sobre un sillón de ruedas.


Foto: Arelys Echevarria Rodríguez.


“Nosotras amamos a Fidel, y aunque mi niña presente una parálisis cerebral infantil sabe leer, escribir, y desde que tenía seis meses emprende el camino de la rehabilitación. Esto se lo agradeceré de por vida al Comandante de siempre, pero además mis padres fueron desalojados en la Finca La Loma durante los gobiernos tiranos, y eso tampoco lo podré olvidar porque son heridas que marcan eternamente”.

El Comandante recorrió este municipio en varias ocasiones. La primera fue en 1962 para chequear el desarrollo hortícola, y unos años más tarde, para evaluar los daños y atender personalmente a los pasajeros heridos en el gravísimo accidente ferroviario ocurrido en sus inmediaciones, durante el primer lustro de los años 70.

Cerca de las 7:00 p.m., el cortejo fúnebre del Comandante en Jefe, transitó el tramo de la carretera Central que pasa frente al INIVIT, prestigioso centro de investigaciones agrarias que recibió tanto las visitas como el permanente interés del entonces presidente del Consejo de Estado y de Ministros.

Frente al antiguo ingenio 26 de Julio, antesala del poblado de Jicotea, cientos de pobladores burlaron la oscuridad para, solemnemente, decirle un último adiós a Fidel. Hay estudiantes y campesinos, cubanos de todas las edades. Muchos secan sus lágrimas, otros alzan la voz para prometer su fidelidad y compromiso con la Cuba que ayudó a levantar.

A las 7 y 8 minutos de la noche, cuando la caravana entró en la localidad de Esperanza, cientos de banderas rojinegras y de la estrella solitaria se alzaron para despedir al querido hermano antes de adentrarse en Ranchuelo, continuar rumbo a Cienfuegos, y retornar a Villa Clara.

Al paso del armón donde reposa la urna de cedro con los restos del querido Comandante, el silencio se hizo inminente como sinónimo de admiración y respeto a quien tanto hizo por los cubanos, para luego dejarse escuchar la frase: “¡Yo soy la Revolución!” repetida cientos de veces por quienes se han comprometido a no fallarle jamás y cumplir con su legado.

Hoy, en esta zona, la solemnidad y el dolor del pueblo conmueven.


Segundos antes de la llegada del cortejo fúnebre al poblado de Esperanza. Foto: Ibrahim Boullón Ramírez


Aproximadamente 20 minutos antes de las 8:00p.m., Ranchuelo, en el centro-sur de Cuba, recibe los restos mortales del Comandante. El itinerario, acompañado por un cordón de ranchueleros, comprende el trayecto hasta el antiguo central Carlos Caraballo y el recibimiento en la zona de puente. Desde ese punto proseguirán hacia la Perla del Sur, para retornar más tarde, por la misma ruta, de camino a Santa Clara.

A quince minutos de la medianoche del primero de diciembre, la caravana que reedita, esta vez en sentido inverso, el viaje de Fidel hacia la inmortalidad, pasó por el municipio de Ranchuelo, proveniente de Cienfuegos.

Bajo la frialdad de la noche y el luto, son miles los santaclareños que aguardan por el Comandante en Jefe en la Plaza Ernesto Che Guevara. Esta noche, dos de los mejores hijos de la Patria compartirán el abrazo de la eternidad.