Versos del alma

Manos amigas me han hecho llegar el material musical de un disco de reciente factura, en el que una vez más la música y la poesía son protagonistas de un hermoso maridaje. Se trata del fonograma denominado Versos del alma, puesto en el mercado en 2016 a través del sello independiente Juan Primito Productions y llevado a cabo por tres reconocidas figuras del mundo artístico cubano: la vocalista Ivette Cepeda, el trovador y arreglista Mike Porcel, así como el actor y otrora integrante de cuartetos como Los Dimos, Daniel García Rangel, alguien mucho más conocido como Juan Primito, a partir de un personaje que él interpretase y que fuese muy popular.

foto de la cantante cubana Ivette Cepeda
Ivette Cepeda. Foto: Sonia Almaguer


Ahora Daniel vuelve a dar rienda suelta a su antigua vocación por la música e interviene en este fonograma como productor del mismo, CD en el que la dirección musical y las orquestaciones corren a cargo de quien fuese fundador y primer director del grupo Síntesis, es decir, Mike Porcel.

En gran medida siento que esta propuesta resulta una suerte de continuación de aquellos espectáculos que en el decenio de los setenta del pasado siglo XX, Mike Porcel llevase a cabo en compañía de dos recordados actores ya fallecidos, Carlos Ruiz de la Tejera y José Antonio Rodríguez, trabajos en los que música y poesía se hermanaban en una misma función, en muestra de una sabia alternancia.

En el repertorio incluido en este disco de reciente aparición, sucede algo por el estilo a lo antes apuntado. Desde el punto de vista musical, aquí encontramos entre otras piezas una vieja canción de Mike denominada “Campesina”, interpretada por el compositor de ese clásico de nuestra música que es “En busca de una nueva flor”, así como tres poemas de José Martí (“Abril”, “Mi caballero”, “Señor en vano intento”) musicalizados por Porcel y que son cantados por Ivette Cepeda. Ella también asume en la grabación una preciosa versión acerca del archi conocido tema “Eu sei que vou te amar”, de los brasileños Antônio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes, y que para mi gusto personal está entre lo mejor de toda la producción fonográfica.

Por su parte, Daniel García Rangel nos entrega en su voz ocho poemas, con ese saber hacer que siempre le caracterizó como actor en un grupo de tanto rigor como fuese Teatro Estudio. Así, le escuchamos decir con absoluta naturalidad y en perfecta dicción versos de Dulce María Loynaz (“La tierra”), Federico García Lorca (“La guitarra”, “La rosa mutabile”), Lope de Vega (“Definición del amor”), Miguel Hernández (“Como el toro”), Ernesto Cardenal (“Al perderte yo a ti”), Mario Benedetti (“Nuevo canal interoceánico”) y Vicente Echerri (“Anunziata”).

Desde la apertura del álbum con el poema “La tierra”, hasta el cierre del mismo con los versos de “Anunziata”, el signo del buen gusto se impone a lo largo de todo el material, que dicho sea de paso, también pone de manifiesto el creciente proceso de colaboración entre artistas cubanos residentes en el país y en la diáspora, señal inequívoca de los nuevos tiempos que corren.