Vengo soltando chispas

A solo horas de la celebración del Día de la Cultura Cubana, pintores, escritores, actores, músicos, críticos, periodistas y muchas más personas relacionadas en cuerpo y alma con el arte en nuestro país, nos citamos en el Pabellón Cuba para festejar el advenimiento de una fecha tan significativa para todo el pueblo. Aunque no cantamos el Himno Nacional —entonado por primera vez el 20 de octubre de 1868 en el pueblo de Bayamo, al ser este liberado por las tropas mambisas bajo el mando de Carlos Manuel de Céspedes—, el mismo espíritu redentor de semejante marcha insurrecta flotaba en el ambiente. Coincidiendo con el 30 aniversario de la Asociación Hermanos Saíz, fue tal el arcoíris generacional de artistas allí reunidos, que prácticamente resultaba imposible desprenderse de un cálido estrechón de manos, sin tener que inmediatamente disponernos para efectuar el siguiente. Un reconfortante estado de regocijo compartido era motivado por intensas vibraciones de sano orgullo patrio, ante esta muestra de tanto talento acumulado. Sin embargo, fue con la actuación del saxofonista César López y su grupo, donde encontramos la razón para explicar el origen de tantas emociones.


Foto: Sonia Almaguer


Poco a poco, las más disímiles personalidades del mundo de la cultura ocuparon asientos dispuestos frente al escenario en donde César interpretaba clásicos de la canción tradicional, junto al trovador Eduardo Sosa, quien a su vez llamó a escena a Beatriz Márquez y Tania Pantoja para entonces recrear, entre todos, momentos de excelencias inolvidables. Era tan grato el ambiente de esta improvisada descarga, que se sumaron al jolgorio otros protagonistas, músicos o no, tales como la actriz Verónica Lynn, el actor Renecito de la Cruz o la también actriz Isabel Santos, quien evocó a un cubano de pura cepa como Juan Formell. Como nadie se quería bajar y otros se querían subir, cada vez el escenario se hacía más pequeño,  desbordante de alegría y del deseo irrefrenable de cada cual por poner lo suyo, como le sucedió a César Pedroso, pianista y director de Pupy y Los que Son Son, quien terminó improvisando unas décimas junto a Ulises Aquino, director de Ópera de la Calle, respaldados por el coro de Rochy Ameneiro, Cecilio Avilés, Huberal Herrera, José Loyola, Alexis Díaz de Villegas, Andrés Pedroso y la soprano Milagro de los Ángeles.

Sin la menor duda, entre los que disfrutamos de esta memorable tarde en el Pabellón Cuba, estaba presente la voluntad de compartir como nación libre y soberana,  seguir el mismo destino de aquellos bayameses que, guiados por los principios del patriotismo, defendieron nuestra independencia con la encendida pujanza de uno de los estribillos allí improvisados: “Yo vengo soltando chispas, yo vengo echando candela...”.