“Vale lo que una institución que se respete”

Uno ha escuchado que su estado de salud se ha ido deteriorando de modo alarmante, y trata de prepararse para el desenlace trágico que, sabemos, llegará. Pero en el fondo, uno se sorprende pensando que ciertas personas tan vitales jamás podrán morirse temprano. Es el caso de mi coterráneo Desiderio Navarro, una de las personas más lúcidas que he tenido oportunidad de conocer. También de las más polémicas. También de las más generosas.


Desiderio Navarro recibe el Doctorado Honoris Causa, del ISA. Julio de 2017.
Foto: La Jiribilla
 

Pertenezco a esa inmensa cantidad de individuos que en Cuba se han beneficiado con ese sinnúmero de traducciones que nos entregaba a través de Criterios. Pero además, con sus trabajos aprendí a estimar la teoría utilizada con rigor (sin pedantería), y a valorar la importancia del intelectual crítico que interviene, allí, “en medio de la cosa pública”, que es donde realmente necesitamos que opere esa intervención.

Ha sido Roberto Fernández Retamar el que, a mi juicio, mejor ha logrado sintetizar los valores enormes que es fácil apreciar en esa vida que ahora se acaba de apagar: “Se trata de la hazaña descomunal de una sola persona, Desiderio Navarro, quien vale lo que una institución que se respete”.

Al Taller de Crítica Cinematográfica que se celebra en Camagüey lo trajimos en varias ocasiones. No pudo asistir, en cambio, al Primer Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales en el cual le hicimos un homenaje a Criterios, y a esa labor individual que, como dije antes, ha sido un ejemplo insólito de generosidad intelectual y rigor investigativo.