Trabajar, unir, soñar

“Toda lucha que se pierde es la que se abandona”, le escuché decir con vehemencia al amigo y titiritero uruguayo Gustavo “Tato” Martínez. Sus palabras confirmaron mi vieja idea de que lucha y trabajo son la misma cosa. Trabajar para Unima (Unión Internacional de la Marioneta) ─organización no gubernamental, creada desde 1929 por los titiriteros de varios países del mundo en la antigua Checoslovaquia─ significa trabajar a favor del desarrollo, la promoción, el rescate y la vitalidad de una profesión u oficio que se pierde en el tiempo. 

Uninma 3 Américas
Reunión Uninma 3 Américas, Matanzas 2016. Foto: Sonia Almaguer


Varios son los objetivos de cambio que se trazó el último congreso internacional de Unima, celebrado en mayo entre Tolosa y San Sebastián, España. Además de reestructurar su comité ejecutivo con los miembros votados democráticamente, se mantuvieron varias comisiones cuyo trabajo ─vuelve otra vez la luminosa palabra─ será seguir actuando a favor de la cooperación, la educación, la investigación, la justicia social hacia los artistas, la acción vital para la manifestación que representan los festivales de teatro de figuras, la formación profesional, las publicaciones, el flujo de la comunicación, los estatutos que rigen a la organización, el cuidado y salvamento del patrimonio mundial, y la atención a la juventud con vocación por los retablos y el arte titeril en todas las regiones del planeta, agrupadas como Asia-Pacífico, Europa, África, Medio Oriente y África del Norte, más la región de las 3 Américas. 

Esta última comisión nació de la polémica unificación de la antigua comisión Norteamérica con la de América Latina. La primera reunión surgida de esta combinación acaba de suceder del 8 al 11 de diciembre del año que termina, en la ciudad de Matanzas, Cuba. Y hay que decir que, por primera vez, en los 87 años de fundación de la prestigiosa organización internacional titeril, se reúnen en un cónclave cara a cara los presidentes de centros nacionales y representantes de los países de las Américas. 

La cita, nombrada “Encuentro Intercontinental Unima 3 Américas”, fue auspiciada por el Centro Cubano de la Unima, el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, el Consejo Provincial de Artes Escénicas de Matanzas y Unima Internacional. La inauguración oficial tuvo lugar en el Salón Plenario del Gobierno Provincial, de la llamada Atenas de Cuba, con la representación de las más altas autoridades gubernamentales, políticas y culturales matanceras. Seguidamente, se proyectaron los documentales El corazón de un títere, sobre la más abarcadora exposición fotográfica de agrupaciones de títeres nacionales, por la artista del lente Sonia Almaguer, y el capítulo dedicado a Cuba de la trilogía “Títeres en el Caribe Hispano”, un proyecto del puertorriqueño Manuel Morán sobre la historia del teatro de figuras, que incluye capítulos de República Dominicana y Puerto Rico. Desde el arranque del encuentro, todos sentimos que las reuniones por celebrar tendrían un ambiente transparente y familiar.

Las sesiones de trabajo se desarrollaron en la Casa de la Memoria Escénica, institución que atesora, entre diversos materiales literarios y audiovisuales, las publicaciones especializadas en teatro de títeres de Unima Cuba. Con la presencia de Idoya Otegui, de España, primera mujer que ostenta el cargo de Secretaria General en la historia de la Unión Internacional de la Marioneta, se abrió el necesario e inminente diálogo entre artistas llegados de Canadá, Estados Unidos, México, República Dominicana, Costa Rica, Nicaragua, Brasil, Chile, Perú, Bolivia y Uruguay. Esta conversación frente a frente posibilitó esclarecer asuntos internos, inherentes al presente y futuro de la novel comisión. Ausentes por cuestiones diversas estuvieron los centros de Venezuela, Colombia, Ecuador y Argentina.

La comisión Unima 3 Américas, liderada por Manuel Morán, miembro del Comité Ejecutivo Internacional en calidad de vicepresidente, fue organizada por el propio Morán en cuatro regiones, cuyos responsables designados son la canadiense Magali Chouinard, a cargo de América del Norte, Kembly Aguilar en Centro América, Rubén Darío Salazar por el Caribe y Gustavo “Tato” Martínez en América del Sur.

A la exposición de los estados de funcionamiento de cada centro o representación titiritera, se sumaron las preocupaciones de todos respecto a problemas de formación, legislación de estatutos, democratización gremial, problemas de títeres y tecnología, documentación y archivos, grandes distancias, continuidad y legado patrimonial, intercambios pedagógicos y culturales, más la ausencia o el desconocimiento de las labores y funciones de Unima.

Matanzas, como auténtica anfitriona del encuentro, regaló dos espectáculos titiriteros en el segundo día, desde las salas Pepe Camejo y Teatro Papalote, magnífico preámbulo para la “tormenta de ideas” que propuso el presidente de la comisión en el tercer día del encuentro. El toma y daca franco, espontáneo y comprometido de todos los participantes, definió las labores a cumplir en el próximo cuatrienio. 

La necesidad de formación fue el principal asunto a dirimir, finalmente respaldado con propuestas concretas de becas de estudio en festivales, cursos y talleres, además del proyecto de llevar a maestros titiriteros a aquellas zonas de las Américas que más precisen de formación pedagógica, todo esto con la ayuda tanto de Unima Internacional como de los centros nacionales y las comisiones establecidas por la organización superior.

Cuba, Nicaragua, Brasil, Estados Unidos y Costa Rica fueron los países que se ofrecieron para dar becas en 2017. España, en la persona de Idoya Otegui, quien es también la directora del Topic (The International Puppetry Center of Tolosa), se sumó a las ofertas de los centros americanos. Nuevas becas serán otorgadas en 2018 y los próximos años por otros centros de la comisión.

Identificar a los maestros de la zona, investigar y promover su poética entre los miembros de la comisión de las 3 Américas y del mundo, fue otra de las tareas a cumplir en dos años por todos los miembros. El asunto referente a la comunicación fue también objeto de atención. La próxima salida, el 21 de marzo, Día Mundial del Títere, del boletín La hoja del titiritero, será en formato digital y con tres publicaciones al año, la cual se verá respaldada por una impresión en papel de los mejores trabajos, a los dos años de esta primera vez.

Publicar investigaciones y textos titiriteros de los mejores dramaturgos y críticos de la región; estimular la celebración del mencionado Día Mundial del Títere por toda nuestra área geográfica, como una acción de promoción y fiesta por el milenario arte de los muñecos; y organizar la presentación teórica y artística de la Comisión Unima 3 Américas en la próxima edición del prestigioso Festival Mundial de las Marionetas en Charleville-Mezieres, Francia, será el espejo gigante que reflejará la riqueza de una región multicultural, llena de lenguajes, sociedades y economías diferentes, pero unida intrínsecamente por el amor y el respeto común hacia los títeres. 

Lograr que se incorporen Guatemala, Honduras, Panamá, Puerto Rico, Paraguay, Jamaica, Martinica y Haití, está también entre los intereses legítimos de la comisión, siempre y cuando existan deseos y condiciones para dicha integración, germen de la fundación de nuevos centros de Unima en nuestra región.

Las próximas sedes del “Encuentro Intercontinental Unima 3 Américas” ya comenzaron sus procesos de organización, pues Chile y Costa Rica estudian realizarlo en 2017 y Uruguay en 2018. Los titiriteros podemos hacer las cosas de otra forma y acortar distancias de todo tipo, fueron dos de las opiniones que escuché en medio del fragor de las sesiones, concluidas en la tercera y última jornada por el extraordinario recital del Quinteto Atenas Brass Ensemble, en la hermosa Sala de Conciertos José White. Las melodías de todos los países participantes nos ayudaron a expresar el adiós que no queríamos decir.

Entre fotos de familia, intercambios de libros, tarjetas de presentación, golosinas de una u otra región de las Américas, finalizó este encuentro, necesario desde hace tiempo y calificado como histórico por todos los allí presentes. El arte va en el alma, no conoce de tabúes, fobias o discriminaciones de cualquier tipo. Lo único que vale y ha valido hasta ahora son las ganas de trabajar para Unima, para su espíritu de paz, en época de tanta globalización, miserias humanas, guerra y superficialidad. “Unima somos todos”, fue otra de las máximas escuchadas en los días del encuentro, y yo agregaría una de las más contundentes expresadas allí, en boca de Nacho Cucaracho, de México: “Aprendamos en vez de decir yo a decir nosotros”. Unidos los titiriteros por un mismo sueño, no habrá nada ni nadie que haga morir o debilitar a nuestra hermosa manifestación.