Uniendo fuerzas por la producción musical en Cuba

Por momentos el estudio de grabación permanecía en silencio, solo interrumpido por notas musicales o por la voz de la intérprete; luego comenzaban las explicaciones de los profesores y los debates sobre qué era mejor o no para la canción en cuestión. Así transcurrieron los tres días del taller de producción musical ofrecido con motivo del evento América por su Música (AM-PM) e impartido por profesores del Departamento de Ingeniería y Producción Musical de la Berklee College of Music, de Estados Unidos.

Esta tercera edición de AM-PM estuvo dedicada a la producción musical y a la ingeniería de sonido, de ahí que Rafael González Escalona, uno de los organizadores del evento, comente que soñaban con la idea de que la Berklee impartiera el taller. “Empezamos a hacer contacto, les escribimos, les hablamos del evento y de lo que sucede en Cuba en cuestiones relacionadas con la música; poco a poco fuimos coordinando y se hizo posible”, agregó.


De derecha a izquierda: Rob Jaczko, Alejandro Rodríguez y Daniel M. Thompson, profesores del Taller. Fotos Soledad Sánchez Vidal


Los estudios Abdala fueron los laboratorios de producción para este primer encuentro de los prestigiosos profesores de esa universidad norteamericana con músicos cubanos. El objetivo era impartir el taller a partir de clases prácticas con la grabación de la canción “Leyenda”, de la agrupación Zule Guerra y Blues de Habana. La banda fue escogida entre tres propuestas realizadas bajo requerimientos específicos de los profesores de Berklee, que buscaban mayor utilización de instrumentos acústicos.

Para Zule Guerra, la experiencia fue interesante, ya que “individualmente todos habíamos tenido experiencia grabando en estudio, pero como agrupación había sido en vivo. Nuestros primeros discos fueron de esa manera y esta fue la primera oportunidad de grabar en un estudio juntos; hacerlo con estos profesores que explicaban con tanta paciencia y detallando paso por paso todo, es algo que sucede una vez en la vida, una oportunidad muy grande, principalmente para nosotros que somos una agrupación de jazz”.

Carmen Soto, musicóloga de Casa de las Américas, explicó que el taller es la muestra de cómo se produce una canción. “Todos los que estamos aquí somos músicos y hemos producido música alguna vez en la vida, pero no tenemos ningún espacio de formación para la producción. Aprendemos haciendo —siempre lo hemos hecho—, y este es un espacio que nos permite ver académicamente cómo ellos dirigen. Para todos los que estamos aquí es el inicio del camino para entender los baches que tenemos y ver que realizamos todo de manera intuitiva, que no sabemos mucho de lo que estamos haciendo”.


 Zule Guerra & Blues de Habana fue la banda invitada al Taller.


Para participar en el taller fueron seleccionadas 20 personas vinculadas al mundo de la música cubana. Se buscaba reunir, con una convocatoria pequeña, a jóvenes productores no muy curtidos con la idea de que aprovecharan la experiencia; pero según Rafael González, quedó a disposición de las casas discográficas EGREM, Abdala y Bis Music, las cuales  aportaron productores que han trabajado con ellas y que tienen una labor, aunque joven, interesante.

“El Instituto Cubano de la Música me convocó por la necesidad de adquirir estos conocimientos para ser así portavoz de lo aprendido y enseñar a los otros raperos que, a pesar de tener estudios caseros y no contar con las condiciones tecnológicas que hay en Abdala, por lo menos tendremos las nociones más específicas para la producción musical”, dijo Rubén Marín, director de la Agencia Cubana de Rap.

Además de la selección de las casas discográficas, también se reservó una pequeña cantidad de plazas para productores independientes y que fueron invitados desde el evento. José Víctor Gavilondo, licenciado en composición en el Instituto Superior de Arte, pianista y tecladista de Síntesis, orquestador y arreglista, expresó: “Hicieron una convocatoria, era una cosa aparentemente cerrada, por plazas, y al final vimos que no fue tan así; me enteré y a través de los mismos organizadores pregunté cómo podía estar en el taller. Soy compositor y no ingeniero de sonido, he hecho producciones, pero no soy un productor; hay que aprender de todo y cuando te ofrecen estas cosas hay que luchar por entrar”.

Sobre la experiencia de participar en el taller, argumentó: “Es como que te pongan directo en Berklee, es espectacular que nos enseñen esta óptica de las cosas. Muchos de los presentes en el taller tienen experiencia grabando, e incluso para ellos supone un nuevo enfoque esta forma de aprender. Lo más significativo es la confluencia de ideas, hablamos, nos expresamos, aprendemos los unos de los otros”.


Rob Jaczko, director del Departamento de Producción e Ingeniería Musical en Berklee.


La selección de solo 20 participantes en el taller estuvo condicionada por el espacio posible en el estudio Abdala, pero más allá de esta selección cabe destacar la necesidad de que muchos más productores y músicos participaran; esos que no tienen las posibilidades económicas de grabar en Abdala, sino que realizan las grabaciones en sus casas o que están dando los primeros pasos en el mundo de la música y a quienes la experiencia del taller también les hubiese sido útil.

Respecto a lo anterior, Carmen Soto explicó: “De alguna forma vamos a transmitir la información a los compañeros que no pudieron estar. Esto será también parte del ejercicio propio cuando nos sentemos antes de una producción; el conocimiento lo vamos a pasar, no es una cosa que se vaya a quedar. No han repartido un material o algo que se pueda socializar, pero es una experiencia que estamos registrando y grabando para conservar la información”.