Un retablo camagüeyano con espejuelos en magenta y amarillo

Todo cartel anunciador de un festival es una sugerencia atendible, y el cartel del siempre esperado Festival Nacional de Teatro de Camagüey, en su edición número 16, obra de la joven diseñadora Annelis Noriega, invita a mirar los días ¿otoñales? del evento con unas gafas en amarillo y magenta, alegoría de fiesta inolvidable para los más optimistas o símbolo de alguna oscuridad para los del corro negativo.

Vivimos, a todas las instancias, tiempos difíciles, por lo que el arte, el teatro en el caso que nos ocupa, está llamado a ser, además de festejo, guía, opción, un norte de tendencias estéticas, valores culturales e ideológicos, una mezcla de entretenimiento y reflexión a tono con la humanidad que la nueva era se empeña en aplastar, o en variarla tanto que casi está al borde de desaparecer.


Foto: Cortesía del Autor


Pasados los días iniciales del nacimiento del festival camagüeyano en los años 80, el evento se ha ido recomponiendo y, en ausencia del festival que acogió durante tres décadas a los espectáculos de teatro para niños y de títeres, la manifestación de los retablos fue sumada al jolgorio escénico de la tierra de los tinajones y me alegro. Estar allí, con todos, ubica nuestro trabajo en el mismo rasero del teatro con actores y para adultos, como debe y tiene que ser.

La selección de espectáculos que participan en Camagüey es siempre motivo de discusiones, de diálogos cerrados y abiertos entre los teatristas. Las ausencias y presencias de la muestra nacional generan, cada dos años, oleadas de comentarios que exponen el interés de todos en el festival, espacio de privilegio, sí señor, al ser el único lugar en la Isla que propicia a los oficiantes de las tablas, a sus especialistas, amantes y admiradores, el estado real de las cosas, con todas sus luces y sombras.

La muestra oficial de 2016, en el apartado de teatro para niños y de títeres, vuelve a traer a grupos que refrendan el sitio ganado en 2014: es el caso de Guiñol Los cuenteros, de Artemisa, que regresan con Las noches del cafetal, su más reciente estreno; Teatro de Las Estaciones, de Matanzas, con Los dos príncipes, también de este año, y El irrepresentable paseo de Buster Keaton, un título para adultos; Teatro Tuyo, de Las Tunas, con Superbandaclown, otro estreno. Cierra esta nómina de repitentes el Teatro Andante, de Bayamo, con la puesta en escena Cuba de Sol a Mí. De nueva irrupción, aunque algunos grupos han estado presentes en otros festivales anteriores a 2014, está Teatro Alas, de Pinar del Río, con el estreno Como la noche y el día; de La Habana, Teatro La Proa, con Erase una vez un pato; Teatro de Títeres El Arca, con La Cuca, y con títeres para adultos Teatro La Salamandra y sus Historias bien guardadas, todas obras de estreno.


 

Este año habrá un espacio llamado Muestra Taller, con espectáculos titiriteros de directores jóvenes que incluye a los grupos Alánimo Teatro y Los pintores, ambos de Villa Clara, con las obras Cuando muera el otoño e Historias a caballo, más el Guiñol Guantanamero y el título de estreno Una luna entre dos casas. El teatro de figuras tendrá representaciones en la sección Calles y plazas con Las descabelladas historias de Polichinela en La Habana, de Teatro del Caballero, La Habana, y El viejo y el mar, de Teatro El Mirón Cubano, de Matanzas. Otra zona nueva en la programación del festival camagüeyano será Ciudad anfitriona, y por supuesto que los muñecos estarán allí: será a través del Guiñol de Camagüey y el Teatro La Comarca con sus montajes Alas y Por mi pico.


Foto: Cortesía del Autor


A estas 15 propuestas escénicas con figuras se agregan el foro del Centro Cubano de la Unima (Unión Internacional de la Marioneta), como parte del evento teórico, habitual en Camagüey, nombrado este año (Re)pensar el Teatro-(Re)presentar el Pensamiento. El foro Unima, bajo la convocatoria Un retablo en la universidad de las artes: Miradas al movimiento de teatro para niños y de títeres en Cuba, rendirá merecido homenaje a los profesores Freddy Artiles, quien cumpliría 70 años en 2016, Mayra Navarro y a la maestra titiritera Xiomara Palacio, recientemente fallecida.

Cierran la presencia del teatro titiritero en tierra agramontina las exposiciones Un guiñol para Pelusín, tributo a los 60 años del títere nacional Pelusín del Monte y de la creación del Guiñol Nacional de Cuba en 1956, más la exposición fotográfica Corazón de títere, de la artista del lente Sonia Almaguer, contentiva de instantáneas de más de 15 agrupaciones que practican la manifestación de los retablos en todo el territorio nacional, impresas en diferentes y atractivos formatos.

Seguro que se me quedan títulos que aluden al teatro de figuras entre las publicaciones a presentarse en Camagüey, pero bien sé que no se puede abarcar todo lo que significa en nuestro país el arte titiritero desde un breve artículo. Me calzo las gafas amarillas y magentas para irme de festival, sabiendo que todo puede ser siempre mejor. Me entusiasma sobremanera la participación de tantos colegas y amigos este año, me hacen refrendar la sentencia que dice más o menos algo así como que si quieres llegar rápido ve solo, pero si quieres llegar lejos deberás ir acompañado.