Un periodismo suspicaz, agudo, salpicado de sutil lirismo

Es un autor de los tiempos que corren porque es absolutamente mediático. No sólo es un autor del libro tradicional, sino un autor que ha sabido emplear los medios de comunicación en función de propagar sus ideas, sus visiones sobre la cultura regional, sobre las apetencias imperiales, hay muchos temas de ese tipo, sobre el deporte que nos representa y nos identifica, y es un poeta.

Cuando hablamos de su carrera en el mundo de la escritura, la poesía parece ser ese elemento sustancia de cualquiera de sus obras. La imagen poética pega en sus ensayos, pega en el periodismo que hace a diario. Él en esa dualidad nacional que tiene entre Uruguay y Argentina, porque es un uruguayo reconocido, también es un hombre muy latinoamericano. Creo que ya casi por vicio y por pasión también es un cubano. Converso con Víctor Hugo Morales.


Cuando se habla de su carrera la poesía parece ser ese elemento sustancia de cualquiera de sus obras.
Foto: El intransigente.com

 

Y en este diálogo, quiero viajar lejos, quiero viajar a los orígenes de Víctor Hugo Morales y entender esa pasión que él tiene por descubrir el mundo, por revelárselo a los otros, si es algo que le viene de esos tiempos en que Uruguay era su país chico, el país original.

“La pasión viajera viene de niño, yo era un buen alumno de historia y geografía. Ese componente me llevaba a querer ver cómo corría el Volga, dónde empezaba el Sena, cuál era el color de las montañas. Estudiaba con fanatismo si se quiere. Y de historia, tenía la curiosidad por ver dónde estaba la columna de Trajano, que fue el primer emperador no romano. Lo admiraba justamente por eso, porque me parecía la primera de las rupturas, tenía un profundo amor por lo que era la historia de Grecia. Después la historia de Roma y finalmente, como etapa fundamental, la Revolución francesa. Quería ver la Bastilla, que no está; quería caminar por ese ámbito, por ese aire. De ahí viene la primera pasión por los viajes.

“Había en América Latina tanta hambre, tanta injusticia, tanta desigualdad que me golpeó. Si hubiera recorrido el mismo trayecto a los 60 o a los 70 años, posiblemente hubiera sido menos hiriente para mí, hubiera penetrado menos cada uno de mis poros. Aquella desgracia que veía en cada una las capitales que era fundamentalmente donde yo estaba. La vida me compensó con poder ver la América Latina que vino después de los tiempos progresistas recientes. Ir a Ecuador, a Quito o a Guayaquil, a los que conocí de los finales de los 60, y verla ahora en su transformación, ver a Quito, particularmente, las ciudades que más conocía, transformadas en ese grito que sin salirse del capitalismo, de todas maneras se pudo dar por la inclusión en nuestra América Latina.

“Ha sido una experiencia que agradezco a la vida haberme podido ofrecer. La América Latina, el latinoamericanismo de mi persona tiene que ver con esos primeros años en los cuales, tan joven, recorría la América postrada, la América más desigual como región en el mundo entero porque hay lugares más pobres; pero, ninguno es tan desigual como América Latina. En ninguno abofetea tanto la desigual como en América Latina y como yo la sentía además en carne propia, porque pertenezco a un origen humilde, y era un testigo lúcido de la diferencia que esto establece, porque además vivía en un pequeño pueblo.

Vámonos a De zurda y de lo que lo conocen mucho los cubanos y las cubanas. Dicen que usted era un apasionado también del fútbol, pero que no se le dio en sus tiempos mozos. El fútbol pasó a ser otra cosa, un elemento más relacionado con su ejercicio profesional. ¿Cómo fue ese tránsito? ¿Cómo fue ese convencimiento?

No soy un frustrado jugador porque tempranamente la vida me dijo cuál era mi lugar. Se cumplieron mis plazos, de sueños de ser número 9 de algún equipo, de ponerme la camiseta uruguaya en el estadio Centenario. Creo que a los 9, 10 años, cuando en lo que nosotros llamamos potrero, en la elección que hacen dos jugadores para decir con quien jugaban, me daba cuenta que nunca me elegían primero, pero tampoco segundo, ni tercero. Cuando descubrí  que  mi lugar estaba en el sexto o en séptimo momento de la elección, supe que seguramente lo mío no iba a transitar por allí. Extrañamente amo jugar al fútbol, pero no soy un futbolero normal que muere por el fútbol. Soy el hombre del radio. Si hubiera sido el básquetbol el que ofrecía mi gira, las posibilidades que el fútbol, por su tremenda fama, penetración, me hubiera dado, es posible que yo hubiera relatado básquetbol también, porque lo que yo amo es la radio y el periodismo.

¿Por qué?

La radio sobre todo trabaja con la imaginación que desarrollaba en mis tiempos de niño. Yo era de los que pensaba que dentro de la radio estaban las personas. La miraba y le daba vueltas alrededor. Las primeras voces que escuché, las primeras voces que me fascinaron, fueron las de la radiotelefonía de ese tiempo. Muy rápidamente empecé a soñar ser actor de radioteatro. Decir un “Te amo” como decían los actores que eran mis predilectos, pero no daba para esto y lo que sí encontré fue la posibilidad, desde los 16 años, de ser locutor comercial, los que decimos porque un producto es mejor que el otro. Esto que tiene mucho de actoral, como el propio relato deportivo, donde constantemente uno puede ser un actor.

Uno toma el hecho objetivo de lo que está ocurriendo, pero lo pasa por su propio tamiz y procura convertirlo en un hecho cuyo vuelo no sea ese tan solo que transcurre en la cancha. Este es el desafío, el de poder poner en palabras y en la imaginación lo que está sucediendo. Es decir, excitar la imaginación, sobre todo del que nos está escuchando. Yo era muy feliz, hubiera sido sobre todo muy feliz en los tiempos en los que la radio no competía con la TV. Uno le decía al estadio a las cinco de la tarde, sale tal equipo, los papeles picados, y las serpentinas que caen desde la tribuna y el sol que nos abraza a todos y llegamos a este atardecer glorioso de esta gran confrontación que tanto esperamos durante esta semana y la persona que estaba escuchando, seguramente se fascinaba con esa posibilidad.

En este tiempo el oyente de radio ha sido corrompido por la imagen, por la imagen de la televisión y ya conoce todo, en consecuencia es como un toro de lidia si lo torean antes de tiempo. Ese espectador de mi mundo radial ahora se opacó frente a lo que era el juego de la imaginación que yo trataba de establecer en aquel tiempo. Pero mi amor es por la radio.

Usted es un maestro del oficio. El periodismo latinoamericano ha sido su ámbito, su escenario natural y vamos transitando hacia un escenario mediático muy diferente al de sus orígenes, como usted lo va apuntando. Usted insiste en emplear los medios de comunicación. ¿De qué modo podemos sortear la cruda realidad de que vivimos en un mundo globalizado desde la perspectiva de los emporios de la comunicación y emplear los medios en función de nuestras ideas?

Creo que los medios tienen mucho que ver con el desastre que hoy día es el mundo. Medios neoliberales son los dominantes en cada uno de los países, son los que crean la cultura, son los que nos ayudan a acercarnos a todos los países, por desarrollados que estén, a la cultura chatarra, son los que establecen la cultura de que la desigualdad no está mal, en nombre de una libertad de la que pueden ofrecerse a sí mismos, esa palabra, número reducido de personas, de ciudadanos, particularmente en áreas como América Latina. Sobre todo en América Latina donde ha habido una concentración del poder mediático aberrante y que parece indestructible. Nosotros padecemos de esos medios de comunicación.

Los medios de comunicación son un partido político. Son los que manejan hoy día a los partidos políticos que desde la derecha nos obligan a vivir en una sociedad donde las corporaciones son las que mandan y no los ciudadanos. La democracia está opacada, está eclipsada y temo que definitivamente, por ese poder diabólico que tienen los medios de comunicación, para mí los medios, los ámbitos que pueden ocupar y de los cuales muchísimas veces me echan son la posibilidad de refutar ese discurso en derrota, pero no me importa esa derrota porque tiene mucha dignidad las derrotas cuando se conocen de antemano. Lo que importa es que en la célula que cada uno de nosotros componemos, yo en mi mundo radial y cada uno en el área en la que puede desarrollar su criterio y tratar de contagiar a los demás, podamos seguir luchando y dando pelea para que el mundo sea un poco más justo. Casi que no estamos pidiendo justicia, estamos pidiendo un poco más de contemplación, casi de piedad frente a esta locura de un mundo que se permite a través de la cultura, de esos medios de comunicación, que el 1 % sea dueño del 82 % de las riquezas.

Siempre tengo muy en cuenta que solamente con una fuerte cultura apoyando los males de nuestro mundo, pudo ser aceptada, por ejemplo, la propiedad privada. Jean-Jacques Rousseau  comienza diciendo en su libro, me parece que El contrato social, "el primer hombre que puso una cerca a un predio y dijo, esto es mío, y los que estaban afuera lo aprobaron y lo creyeron posible, sembraron el mal definitivo de la humanidad.

Una de las cosas que uno puede preguntarse es cómo alguien es dueño de algo, cómo una persona en Buenos Aires tiene un millón de hectáreas, en  la República Argentina. Esto sucede en toda América Latina. Tiene la mayor parte de las mejores tierras. ¿Cómo fue que lo consiguieron? ¿Cuál era el mérito que trajeron? ¿Cuál es el mandato celestial que les permitió apropiarse de esto? Tomo un dueño de hoy día y te dice “yo lo heredé”, muy bien ¿y el señor?, también lo heredó. Y así sucesivamente. ¿Cuál fue el primero que dijo esto es mío? ¿Cómo fue posible que creyéramos que la tierra que está dando vueltas en el mundo, podría ser de unos pocos? ¿Cuál es el criterio que ampara eso? Leí a Jean-Jacques Rousseau en mis tiempos de estudiante secundario, casi al final, y esta frase me habitó para siempre, está pregunta sin respuesta, por supuesto, o con una respuesta que el neoliberalismo puede dar de la manera más aberrante, hablando a la estupidez humana, porque aquello de decir déjame ser rico, déjame que mi predio crezca, crezca, crezca y yo lo voy a sembrar y voy a recaudar mucho. Cuando haya recaudado mucho lo que a mí me sobre lo voy a derramar, se va a derramar el vaso, como un vaso de vaso de agua y va a caer en tus manos de pobre.

Llevamos siglos esperando que ese derrame se produzca y en América Latina llevamos 200 años con leves interrupciones podríamos decir, peronismo, kirchnerismo en la Argentina; podríamos decir Chávez en Venezuela, el querido Evo en Bolivia, Correa en Ecuador y así sucesivamente, con estos hombres que cambiaron bastante la posibilidad de América Latina. Hasta esas etapas el mundo ha sido verdaderamente una salvajada. Traicionaron a San Martín, a Artigas, a Bolívar a Martí. Hasta que llegó la Revolución Cubana todo fue una inmensa traición de aquellos valores que propugnaban los héroes. No me parece que quisieran este mundo por más que ellos también, muchos, estaban influidos por lo que ya era un mundo cuyos códigos estaban hechos para que se asegurase la propiedad privada para que esto fuera respetado, etc. Ellos hicieron sus códigos penales para poder defender aquello de lo que se habían apoderado. Con el código penal hoy día consiguen defender lo que tienen y con el código civil roban a la gente los que más tienen.

Esta es una síntesis de por qué se lucha o se debe luchar desde los medios de comunicación. Todo lo que dicen del otro lado, y me gustaría hacer pequeño recorrido, todo lo que dicen del otro lado merece una refutación y tenemos que darla todos los días en todos los ámbitos. Vine a la Feria del Libro de La Habana a presentar un volumen de poesía que es apenas un intento poético, le llamo intento poético justamente por respeto a los verdaderos poetas, a los que he leído y tanto les agradezco la felicidad que me han dado. Quise volar un poquito más alto, quise romper con lo que significa la presión de este tiempo de tanta lucha, de tanta pelea, de tanta mentira que naturalmente por ser una persona pública me tiene en un alto nivel de exposición y me di el reparo de tomar las historias de algunos amigos que sufrían por amor y empezar y buscarles una vueltita que fuese lo que llamo estrictamente un intento poético. La editorial, por supuesto, quería ponerle poemas, le dije no, pongámosle intención poética que es hasta donde sé que da mi posibilidad.

Me llama la atención cómo usted ha ido cambiando los escenarios geográficos, pero nunca Cuba sale de su panorama. Cuba ha sido una constante, un elemento permanente en su vida.

Cuba para alguien que nació en 1947, a finales de 1947, que por lo tanto tenía una cierta lucidez a los 11, 12 años para apreciar lo que sucedía en el mundo… Quizás tenía mi inconformidad y mi protesta, como toda mi generación, Cuba fue la bandera, la más maravillosa bandera de sueños que se iban concretando en la Revolución, seguimos la revolución.

Mis llantos más fuertes fueron, por ejemplo, el asesinato del Che Guevara y mi angustia mayor fue aquellos años de los 90 cuando el bloque soviético cae dejando para el tiempo que venía el dolor que al no haber nada para confrontar a los neoliberales, los liberales dijeron, teníamos razón, aquello se cayó. Embarcados en esa razón, hasta terminaron con el estado de bienestar que habían creado como algo a mitad de camino, entre la salvajada liberal económica y la propuesta frustrada, posiblemente también por corrupción, del comunismo.

Piensa en un muchacho de 18 años, 20 años, en 1968, cuál podía ser la visión del mundo. Por eso la revolución cubana siempre vivirá, porque vive en los jóvenes, mucho más que en los adultos, en los que van cumpliendo muchos años. El hombre se va entregando de la izquierda a la derecha porque va consiguiendo cosas y cuando consigue cosas la derecha se la defiende muy bien, se la defiende mejor. El drama es que se animen a conseguir ciertos beneficios dentro del capitalismo, aliándose a sectores minoritarios.

De los 90 a nuestros días Latinoamérica ha cambiado.

“El libro tiene el defecto de un pesimismo que no avizoraba lo que se venía. Un año después llega Chávez.


 

¿Qué fue eso que vino? ¿Con qué se queda usted de lo que vino? ¿Qué piensa que nos puede servir como base para pensar?, sé que no es un hombre que piense con pesimismo, sino no hubiese resistido todas las batallas. ¿Qué vino y a qué se aferra para pensar que se ha producido un cambio que es irreversible?

La historia tiene oleadas que nos tiene que obligar a pensar que esto que ocurre hoy será superado. Lo aprendí escribiendo libros, libros profundamente escépticos. Un grito en el desierto se llamaba así porque imaginen ustedes el desierto de opiniones de este tipo en el que estaba escrito en aquel momento con el tachin tachin que decimos nosotros de los medios de comunicación.

El libro era pesimista, no soñaba, no pensaba que podía haber Chávez, que podía haber Kirchner, que podía haber Evo Morales, que podía haber Correa, que podía haber Pepe Mujica. No era posible avizorarlo, era una derrota para mí definitiva y es un aprendizaje que estos años hayan permitido pensar que por lo menos, aún sin salir del capitalismo, se podía poner un dique a esta salvajada dentro de la cual estamos empezando a vivir otra vez. Porque el enemigo es sumamente poderoso. El enemigo es el que describo en un libro que se llama Audiencia con el diablo, retrato de una época de política, periodismo y poder. El libro está dedicado a un encuentro que tuve con el hombre más poderoso de la República Argentina, que se llama Héctor Magnetto. El nombre de la mafiosa agrupación o grupo periodístico Clarín, del que habrán escuchado nombrar. El mandamás de este conglomerado, un día se sintió ofendido por lo que dije. Él, que ofende  todos los días a la verdad, él que ofende y estigmatiza a todas las personas que están en la vereda de al frente. Se sintió tocado por cosas que dije: la verdad que en términos estrictos —creo que debemos borrar esto—, el deber tener razón. Porque le he dicho cosas muy duras y se las sigo diciendo y se las diré hasta el último día.

Audiencia con el diablo es la descripción de la lucha de la impotencia que se tiene desde un lugar periodístico modesto frente a todo el poder que ellos tienen. Este Grupo Clarín ha construido la realidad presente de la Argentina. No puedo avanzar en una conversación, en una discusión política, si en la quinta línea no colocamos el poder de los medios que son los que han conseguido, en base a sus mentiras, este libro se llama Mentime, que me gusta.

Mentime que me gusta reúne las mentiras del 2014 de Clarín y La Nación, los diarios más poderosos. Mentime que me gusta son 50 de las 197 mentiras que los títulos de los diarios dijeron en un año. Elegí 50 para no ser redundante porque algunas se parecían en su sentido. Cincuenta de 197 mentiras graves. En el 2014 las mentiras eran todavía leves. En el 2015 estaban directamente enloquecidos estos medios de comunicación. El libro se llama Mentime que me gusta, porque también, para que mientan esos medios de comunicación, tiene que haber una gente cuyo odio y cuyo envenenamiento alberga la posibilidad de que le mientan y diga qué bien que me mienten, comprar la mentira sabiendo que es mentira, poderla convertir en un argumento.

Para el 2015, para voltear al gobierno que había antes y para entronizar este gobierno neoliberal, las mentiras llegaron a su pico máximo. Un fiscal se suicidó. Tomó, quizás, la decisión más ponderable de su vida. Porque siempre el suicidio es respetable. Era un hombre que se convirtió en un verdadero inútil para la sociedad. Un hombre que traicionó a la justicia, traicionó a los familiares del atentado que más víctimas ha dejado en la Argentina, el más poderoso atentado que es el de la Asociación Mutual Israelita Argentina(AMIA) donde murieron 85 personas y 300 resultaron heridas. Es el fiscal Alberto Nizman.

Al cabo de las tribulaciones, que no viene al caso describir ahora, se dio un tiro en el baño de su casa. El baño cerrado, la puerta del departamento cerrada, ninguna conjetura posible para que fuera un asesinato. Se dio un tiro en ese ámbito impenetrable, ni a Hollywood se le ha ocurrido, no ha podido hacer una película en la cual una persona mate a alguien y después salga y deje las llaves puestas por dentro. Esto todavía sigue siendo imposible. Pero ese crimen que ellos inventaron se lo adjudicaron a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Pero no son mentiras que quedan en una semana, son mentiras que todavía llegan hasta hoy. Y no el agua ya mansa de la playa cuando viene a tocarnos los dedos, sino todavía las olas vibrantes de esa etapa de la primera mentira, como si fuera igual. Está siendo juzgada por la mentira que dijo Nizman, pero también por la posibilidad que ellos tratan de construir de que eso ha sido un asesinato.

La democracia queda completamente adulterada. Cómo hace un votante que se respete a sí mismo para votar a una asesina. "Sí, es verdad, los jubiló a todos". Es cierto, cuando ella empezó, o su marido empezó, estaban jubilados en la Argentina, solamente el 65 por ciento de las personas que tenían edad para jubilarse, es verdad que ahora está jubilado el 97 por ciento de la gente. Pero ¿cómo hago para votar a una asesina?. Es cierto que la mortalidad infantil ha bajado 10 puntos y que por primera vez pudimos pasar de 10 para abajo, 9,7  pero sabe lo que vale 9,7.

Ustedes difícilmente lo puedan entender porque Cuba tiene 4. 9,7 es un triunfo y un éxito descomunal para un régimen político porque hay que trabajar sobre el hambre que ya no se tiene, sobre la indigencia que disminuye, y sobre la prevención que hay que hacer en materia de salud. Es verdad, tenemos muchos menos mortalidad infantil. Pero una mujer que mata a un fiscal que la denuncia. Soy una persona de bien, no la puedo votar. Así que no me importa que haya jubilado a mi madre, que me haya jubilado a mí, que haya permitido la dignidad de todas las personas que fueron robustecidas en todo lo que llamamos dignidad en esos tiempos de la Argentina. Ah sí, es verdad, 3 millones 800 mil chicos, niños, reciben ahora una manutención que le permite a su familia sostenerlos, darles salud, darles educación, hacerles de vez en cuando un regalito que no van a tener jamás en su vida, que los reyes no sean un invento, una ficción o que no sean como me pasó a mí en mis primeros reyes, que me dejaron un palo de escoba con la cabeza de un caballo y el de enfrente le habían dejado una bicicleta azul que relucía en la mañana vibrante de un 6 de enero. Yo decía qué vieron de mí, por qué me dieron esto, por qué no me dieron lo otro. Entonces, le dieron la posibilidad a esos niños y se lo dieron a los mayores y le dieron remedios y a los que se estaban muriendo de SIDA en el 2001 les dieron los remedios y los que se fueron a Europa para trabajar y poder tener los remedios que no existían en la Argentina, se volvieron en estos años porque empezaron a escasear en Europa y los tenían en la Argentina. Los tenían hasta que hace dos años este régimen empieza otra vez a no tener los elementos para el SIDA.


Foto: Internet

 

Todo esto es cierto pero yo no puedo votar una asesina, mi dignidad personal no me lo permite. Para colmo a los 2 o 3 meses cuando esa mentira estaba sostenida, aparecía su hijo, el hijo de la expresidenta con 65 millones de dólares. Ustedes conocen las historias, hasta a Fidel le han inventado cuentas y millones y millones de dólares en algún lugar que la primera pregunta es para qué lo quería Fidel.

Estas invenciones recorren la fascinación de la gente. Después se comprobó no había Banco siquiera, no solo no había cuenta, era mentira. Pero ellos informan al 95 % y estos libros  y lo que uno dice a través de las emisoras se va, permite una refutación del 5 por ciento, pero eso nunca desmiente. Así que ahora el votante en el 2015, cuando eran las elecciones tenía que votar a una presidenta asesina que tenía a su hijo ladrón con 65 millones de dólares.

Al mismo tiempo, el ministro de Economía, un joven extraordinario, con preparación, inteligencia y honestidad que se llama Axel Kisiloff. Era denunciado por este mismo grupo, por este personaje. El libro se llama Audiencia con el diablo porque el personaje lo es. Más que nada, lo que él significa. Teníamos que el ministro de Economía se robaba 400 mil pesos, había robado en 2 años y medio, dos millones y medios de dólares de un trabajo que no le correspondía cobrar porque era IPF, la petrolera estatal y ya él era ministro, cómo iba a cobrar dos sueldos.

Desde el primer día él había firmado que, por supuesto, renunciaba a esos sueldos. En la fascinación de la gente, en el taxista, muy facho, en general que hay en la Argentina, que escucha todos los días esa radio dominante, el taxista que acalorado, sufriendo porque no caen las fichas, escucha que este ministro gana dos millones y medio de dólares. Cómo votar a una presidenta asesina, cuyo hijo es un ladrón, cuyo ministro es otro ladrón. Sobre el final, el candidato a la provincia de Buenos Aires, que es la más gravitante, fue acusado de un triple asesinato, de la ideología de un triple asesinato. Asesinato que desde el primer día que pasaron las elecciones, nunca más se dijo nada, porque también era mentira.

Esta es la distorsión que se tiene en lo que llamamos la democracia burguesa. Esta es la opacidad atroz, tremenda, que determina que la corrupción que se denuncia en Venezuela, que la corrupción que se denuncia en cada uno de los lugares de América Latina sea el caballito de batalla para ellos.

¿Qué usted haría con los medios, desde la izquierda? ¿Se puede gobernar pretendiendo políticas públicas, justicia social y demás, teniendo el 90 por ciento de los medios de comunicación?

Por supuesto que no. Consiguieron lo que querían. Hoy día lo que sucede en la Argentina. Están todos los medios internacionales que pueden informar, y lo hacen bastante. Como si hubiera un cierto pudor porque muchos medios internacionales, los de España, sobre todo, los de Brasil, ni hablar, gravitaban en esa realidad entre comillas que querían  vender de la Argentina. Hoy día, presos políticos, muertos, asesinados por el gobierno, Rafael Nahuel, Santiago Maldonado, que no fue directamente asesinado en los términos convencionales de lo que llamamos un asesinato, pero que fue arrastrado a la muerte por la persecución de las fuerzas del gobierno que lo encerraron en una coyuntura en la que él termina encontrando la muerte. Todavía no sabemos de qué manera, porque el gobierno nunca nos va a entregar una verdadera investigación.

De Rafael Nahuel, un jovencito de 21 años, mapuche, que iba con su onda, con una piedra, era un David luchando contra el Goliat de las armas de la represión en la Argentina. Pero en ese caso estaba huyendo, dando la espalda, huyendo de ellos, y lo mataron con un tiro por la espalda. Muertos, presos políticos, claramente, porque pertenecen al sector que ellos identifican con el gobierno anterior. Decaimiento del trabajo, del salario. Ya la Argentina es, según un dato reciente, un lugar de la región de América del Sur que más ha perdido el valor del salario, los remedios escasean para las personas de edad, los remedios para el SIDA, "arréglense como puedan" están diciendo poco a poco.

El neoliberalismo avanza de una manera despiadada con la protección, la cobertura y el blindaje de esos medios de comunicación, los mismos que fueron capaces de vencer con la mentira, con la exageración de la corrupción -porque siempre la hay, eso es inevitable-. Con la exageración y tiñendo a cada uno de los gobiernos de nuestra América Latina con sus mentiras de las cuales el récord mundial, yo creo, es la mentira que le endilgaron a Evo Morales cuando en el referendo tan importante le inventaron un hijo. ¿Por qué?

Una de las cosas que tiene la derecha es su escaso pudor por la mentira. No tiene ningún problema en mentir, como no tiene ningún problema en gobernar violentamente. En cambio, la izquierda siempre se hace planteo, qué le faltó al progresismo de estos años en América, dijo un señor parado en una maravillosa forma de encontrarnos con muchas ideas, que se entregaron, lo que les faltó fue el golpe de audacia, el ir hacia adelante. Llegó a un sitio, hizo las cosas que se estaban necesitando pero no se preguntó cómo fortalecerlas. Tenía que tener esa fortaleza y esa preparación de ámbitos donde no tan fácil el neoliberalismo pudiera voltear gobiernos progresistas y dónde no pudieran funcionar a su antojo, dónde tuvieran el elemento que permitiera tener un periodismo en serio, aquellos que hacen periodismo por el cuento, la invención de la libertad de expresión, un elemento político utilizado para doblegar a los pueblos a través de la mentira y de lo que parece mentira que nos haya sucedido, que en la Argentina, por ejemplo, el golpe se ha dado a través de los votos, no de las botas, esta vez.

¿Cuánto valen los votos de cada una de las personas que votó, con todos estos datos que someramente estoy dando sobre las mentiras de este régimen que tenemos, desde el punto de vista periodístico?