Un gallo titiritero y amigo canta Quiquiriquí en Granada

Hace un año, la edición cero del Festival de Teatro de Títeres Quiquiriquí, de Granada, España, era una potente promesa de lo que sería la verdadera salida a la palestra del mundo; esta ocurrió recientemente, del viernes 29 de septiembre al domingo 8 de octubre. En medio del equipo gestor, integrado por el Consorcio Centro Federico García Lorca, con el patrocinio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, la colaboración del Ayuntamiento de Granada, GECSA, la Alianza Francesa de Granada y la compañía Etcétera, hay una joven cubana, integrante de esta última y prestigiosa agrupación.


 

Yanisbel Martínez Xiqués, egresada de la Universidad de las Artes (ISA), es reconocida en nuestro país por su devoción hacia el universo titiritero. Desde su graduación como profesional, y aun desde antes, se integró a colectivos de teatro para niños y de títeres nacionales como Teatro Pálpito, Teatro Papalote y Teatro de Las Estaciones. Estudiante de la Escuela Superior de las Artes de las Marionetas en Charleville-Mezieres, Francia, su compromiso con la profesión de los retablos se ha visto calzada con estudios en diferentes países, entre ellos Grecia, Vietnam y España. De la fundación de su proyecto personal Alánimo Teatro a su membresía en la nómina de Etcétera, hace ya casi diez años, Martínez ha mantenido un contacto perenne con su país, y especialmente con el Taller Internacional de Títeres de Matanzas (Titim), evento que pudiera considerarse hermano de alma, de este soñado y conseguido festival granadino.

Con Yanisbel, crecida y entusiasmada en las filas de Etcétera —liderada por el maestro Enrique Lanz, reconocido mundialmente y admirado en Cuba por sus colaboraciones, iniciadas en 1988 hasta la fecha—, conversamos sobre la primera edición del Quiquiriquí. Yudd Favier, otra cubana amante del arte de los títeres, estuvo invitada. Ofreció allí sus conocimientos, a la vez que aprendió ella misma dentro de la fiesta que Granada se merecía hace un buen tiempo. Ambas, a través del programa de mano del festival, mediante correos electrónicos y llamadas telefónicas, me contaron de la felicidad por lo vivido.

“El otoño de 2017 trajo a Granada Quiquiriquí. El canto limpio de un gallo que anuncia un despertar, un nacimiento, algo nuevo... Desde los inicios no queríamos que Quiquiriquí consistiera solamente en una mera programación de espectáculos, sino que aspirábamos a que fuera un evento complejo, con vocación social, además de articular todo tipo de actividades y encuentros.

“La ciudad de Granada merece, por su pasado histórico y por la pujanza de su escena contemporánea, un verdadero festival de teatro de títeres. Las aportaciones de Manuel de Falla, Federico García Lorca y Hermenegildo Lanz, a comienzos del siglo XX, influyeron de forma decisiva en este arte, tanto en España como en Europa y Latinoamérica. Hoy Granada es un vivero de jóvenes talentos, es sede de compañías de alta calidad y existe un público entendido y entusiasta.
 

 Duda Paiva Company-2017 Foto: Cortesia del autor
 

“El festival ha nacido con los objetivos de conectar a la ciudadanía con los artistas y sus obras, dar visibilidad y formación a talentos emergentes, facilitar el diálogo entre maestros de reconocido prestigio y los que dan sus primeros pasos en este arte, y colocar a la ciudad de Granada en el mapa titiriterointernacional. Pretendemos crear un festival a la altura de los estándares europeos, que atraiga a los grandes nombres del momento, a los consagrados y a los debutantes, y que ponga en diálogo experiencias del teatro tradicional junto con otras contemporáneas. Otro paso adelante para conseguir que Granada sea en 2031 Capital Europea de la Cultura”.

Personalmente creo que lo conseguirán. No sé si Quiquiriquí será anual o bienal, pero sus aspiraciones trascienden ya a la localidad andaluza, desde tres ejes interesantísimos de realización: los espectáculos elegidos, el encuentro de jóvenes creadores (nombrado singularmente La Incubadora), más las actividades teóricas y prácticas complementarias. De altísimo nivel los 12 espectáculos invitados, provenientes de España (Hermanos Oligor, de Navarra; Javier Aranda, de Aragón; Periferia Teatro, de Murcia, y Playground Visual, de Cataluña), Francia (Yeung Faï, de China y Le Pillier des Anges-Théâtre du Chemin Creux, Papierthéâtre, La Pendue y Les Angesau Plafond), Países Bajos (Duda Paiva Company), México (Microscopía) e Israel (Yael Rasooly).

En Cuba hemos aplaudido a Papierthéâtre, a Javier Aranda, y por los lares del mundo he apreciado el arte de Periferia Teatro, de la Rasooly, y del bailarín titiritero Duda Paiva, con lo que puedo dar fe de la calidad presente en Granada, ciudad conectada a la historia de los títeres desde hace siglos.

“Si pensamos desde la perspectiva de las figuras animadas, en elementos tan antiguos como los autómatas de Al-ándalus, la popular Tarasca, los gigantes y cabezudos, las imágenes de la Semana Santa, podremos ver que la relación con los objetos animados está más presente en Granada de lo que se suele creer. Y en ello se encuentra el origen del teatro de títeres, su poderoso misterio y atracción.” En 1923, en el centro de la ciudad, Falla, García Lorca y Lanz realizaron la representación de Títeres de cachiporra, que sin duda fue una de las grandes aportaciones de España al movimiento de vanguardia titiritera que acontecía por toda Europa.

En Granada escribió Falla El retablo de maese Pedro, ópera maestra para títeres, síntesis de músicas tradicionales españolas y de vanguardia. En Granada realizó Lanz las figuras para el estreno de esta obra en París y luego en Sevilla, y de su mano nació aquí el “teatro planista”. En Granada se interesó Federico por los títeres desde pequeño, a ellos les dedicó varias de sus obras y persiguió el deseo de verlos en escena. En Granada soñaron estos tres artistas nuevos proyectos con títeres que la historia no les permitió realizar.

En la Granada de los años 20, entre las varias iniciativas culturales que surgieron, estuvo la revista Gallo, liderada por Federico García Lorca, en complicidad con varios jóvenes escritores. “Con el amor a Granada, pero con el pensamiento puesto en Europa”, ellos pretendieron sacudir la vida cultural de antaño, inyectar savia nueva, conectar a los artistas. También de este impulso nos inspiramos el comité organizador para lanzar este nuevo evento, este saludo a los maestros de este arte, esta llamada a los nuevos talentos, este canto de ilusión. El gallo es “un animal que tiene una alegría inquieta y juvenil”, y “el entusiasmo es una aurora que no termina nunca”. Entusiasmo que se sintió no solo en las diferentes locaciones de las funciones a las que asistió mucho público infantil y adulto, sino también en los coloquios, proyecciones cinematográficas, talleres y clases magistrales ofrecidas.

Proyectos de siete jóvenes titiriteros, afincados en la propia Granada, Madrid, Irún, Logroño, algunos provenientes de Argentina y Nicaragua, fueron los seleccionados por el espacio La Incubadora. Según las palabras de los organizadores, no abundan en España otros festivales de títeres que pongan un especial énfasis en las compañías noveles, por lo cual los artistas elegidos pudieron presentar sus obras ante un grupo de expertos conformado por profesionales con perfiles distintos: titiriteros, programadores, críticos, investigadores, los cuales les ofrecieron sus visiones y consejos para el mejor desarrollo de los trabajos.

Un segmento similar, en colaboración con el Quiquiriquí granadino, abriremos en la edición 13 del Titim 2018, en Matanzas, bajo el nombre de “Zona en progreso, nuevos rostros del títere cubano”. Desde nuestra pequeña isla, hacemos filas con el festival andaluz, porque andar juntos es mejor que andar solitarios.

Del teatro de papel al teatro de objetos, los títeres de cuerpo, o el tradicional títere de guante, no hubo en el Quiquiriquí distingos para ninguna técnica de animación existente, sí una puerta entornada a los ecos del mundo actual. La teatróloga Yudd Favier, testigo de la cita ibérica, promete contarnos más. Desde ya Retablo abierto queda a la espera de sus comentarios. Lo que sucedió en Granada tiene visos de una experiencia infinita. Desde Cuba les deseamos éxitos a nuestros colegas y esperamos nuevas noticias del próximo canto de un gallo que sentimos amigo.