Un encuentro con Tim Anderson

Un grupo de periodistas e intelectuales se dieron cita este martes, en la sede de la Red en Defensa de la Humanidad (REDH), para  sostener un encuentro con el escritor y académico australiano Tim Anderson, quien es además politólogo, coordinador de la REDH de Australia e Islas del Pacífico, Doctor en Economía Política y profesor de ciencias políticas en la Universidad de Sídney.

Anderson es autor de varios libros —uno de los más recientes es La guerra sucia contra Siria—, así como diversos artículos y documentales; algunos de ellos abordan temas sobre Cuba y todos son financiados por él mismo.

El académico explicó que la REDH en Australia y las Islas del Pacífico la componen aproximadamente 150 personas, que apoyan a la Revolución cubana y las causas progresistas. Añadió que trabajan en la creación de un sitio web para contenidos puntuales en estos temas.

Australia fue colonia de Gran Bretaña y luego de Estados Unidos, por lo que guarda diferencia del resto de los países de la región. Cuenta con una gran diversidad cultural y se hablan unos 800 idiomas y dialectos, señaló.

No tienen una política propia en cuanto a las relaciones internacionales, aunque respecto a Cuba, en los últimos años se aprecia un cambio. Señaló que en 2005 el Comandante en Jefe Fidel Castro hizo una oferta de enviar especialistas de la salud a Timor Leste, además de facilitar becas a estudiantes para hacerse médicos. A partir de ese momento —afirmó— hubo un cambio de la política oficial hacia Cuba, siempre con respeto, aunque los medios han mantenido una posición un tanto cínica.

Agregó que existen intereses comunes en cuanto a enfrentar desastres naturales y la protección del medio ambiente; y que su país está interesado en la presencia y asesoramiento de Cuba en estos temas.

Anderson destacó la utilización del método de alfabetización “Yo sí puedo” en determinados sectores de la población originaria, teniendo en cuenta que el 3% son aborígenes, lo cual tuvo un impacto positivo en la prensa y los sectores de derecha.

En cuanto al desarme nuclear, refirió que su país, por tradición, depende de los países aliados, en este caso de Estados Unidos, y que incluso la selección del armamento o medios se realiza de acuerdo a los intereses de esa potencia.