Un debate, una reflexión

Hablar de los excesos en la programación cultural en un acontecimiento como la Feria del Libro es un debate pendiente como dice Alexis Triana. En Sancti Spíritus no estamos ajenos a determinadas fisuras, pero desde hace varios años es una política institucional que las áreas expositivas y de venta, los espacios de presentación, la programación del talento artístico sea coherente con la real pretención de conservar y preservar los mejores valores de la cultura local y nacional. No hablo de heroísmo espirituano, hablo de sentido común. 


¿Qué significa soñar con un libro?
 

La Feria del Libro es el evento más importante del año, pero no veo una presentación literaria acompañada de altisonancias musicales ni talentos de dudosa procedencia. Todo debe pasar por la coherencia y el buen gusto en el diseño de su programa cultural. 

Aristides Vega, se encontró en otra provincia (Pinar del Río) un desafuero en aras de “hacer una fiesta del libro”. Lo que ocurre, como bien razona Marco Antonio Calderón Echemendía es que la literatura y la carne de puerco asada tienen puntos en común, pero en la mesa de su casa o cuando hacemos coincidir estéticamente la propuesta. 

Todavía en la nación se siguen confundiendo algunos términos: y el de cultura-recreación (los uno a propósito) es el más maltratado. ¿Quién dijo que una Semana de la Cultura es una Fiesta Popular? Es una Fiesta de las Artes y como tal debe organizarse. Ese debate aún sigue pendiente y más: pocos se suman quizá porque prefieren “bulla” para decir que “vamos bien porque a la gente le gusta”.

Es nuestra responsabilidad como artistas y gestores de los procesos culturales cubanos enfrentar esos maniqueísmos erráticos. Por lo demás, en lo personal intento hacer lo que va, ni más ni menos. Muros existen, gente que convencer, mucho de que explicar y demostrar.

Tomado del Perfil de Facebook del autor