Un canto a la solidaridad

Durante los meses de agosto y septiembre de 1966, que fue denominado en Cuba el Año de la Solidaridad, visitó por vez primera el país Barbara Dane, la cantante norteamericana de blues.

Independientemente de su relieve artístico, la estancia de Bárbara resultó memorable por cuanto fue ella la primera artista norteamericana que, pasando por alto las restricciones impuestas por el Departamento de Estado de su país en cuanto a visitas de ciudadanos estadounidenses, decidió —aun con gran riesgo para su futuro artístico— cantar para los cubanos.


Foto: Archivo La Jiribilla


Nacida en Arkansas, en 1927, y proveniente de una familia protestante, Bárbara vivió buena parte de su infancia en Detroit. “Un día muy caluroso – recordaría ella- siendo yo una niña, mi papá me abofeteó porque le había vendido una Coca Cola a un negro que estaba picando la calle. En aquel tiempo, en el sur de los Estados Unidos los blancos no tenían contacto con los negros”.

Por los años 50 se le conocía ya como la cantante blanca de blues. Trabajó junto al célebre Louis Armstrong, quien la felicitó por su formidable fraseo de los blues. Se codeó con las estrellas de la canción norteamericana y, al mismo tiempo, desarrolló un intenso rechazo a toda manifestación de discriminación. Sus nexos con otros artistas y escritores que compartían las mismas preocupaciones sociales llamaron prontamente la atención del FBI.

Así pues, Bárbara decidió cantar para los cubanos y lo hizo. Dio varios conciertos que llenaron las salas y la prensa a diario hablaba de su recorrido por el país. Sostuvo también un encuentro con Fidel Castro, quien, conocedor de los problemas que pudiera enfrentar al regreso de su visita, le preguntó si podía hacer algo por ella. Fue entonces cuando la artista pensó que su hijo mayor podía estudiar en Cuba, y evitar así tener que ir a combatir a Vietnam, como sucedía con gran parte de la juventud norteamericana.

Aquel muchacho que estudió guitarra becado en la Escuela Nacional de Arte, se vinculó al Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC y pasó por el grupo Síntesis, es Pablo Menéndez, el director del popular grupo Mezcla.

Bárbara Dane “es una intensa y honesta cantante que siempre marcha adelante. No se pueden separar sus puntos de vista de su música, ni arrancar los mensajes de sus canciones de su brazo izquierdo. Muchos artistas coquetean con las ideas, sin embargo, para Dane, es su posición y su pasión”, escribió tiempo atrás un articulista del periódico Los Angeles Times.

Ciertamente, las visitas de Bárbara a Cuba han sido de entonces a acá unas cuantas, pero siempre han constituido un motivo de júbilo por el afecto que el público siente por la artista.

La voz de la otra América, la llamó el periódico italiano L‘Unita, y la definición resulta muy acertada, pues Bárbara Dane representa la solidaridad, el respeto y la sincera buena voluntad que existe entre el pueblo norteamericano y el cubano.

Artista valiente, abrió el camino luego seguido por otros muchos artistas norteamericanos de diversas manifestaciones que han visitado la mayor de las Antillas a lo largo de varias décadas.