Un café con el Guerrillero: la imagen sobre la imagen

Serguei Montalvo
 Serguei Montalvo, ganador del Primer Premio del concurso Guevara, un millón de rostros con la obra,
Un café con el guerrillero. Foto: Nelia Moreno

 

Una imagen, dicen, vale más que mil palabras. Tal vez fue ese el pensamiento de Serguei Montalvo cuando vio el rostro del Che a través del cristal de la cafetería. Tal vez sintió que lo miraba, y entonces, en lugar de encontrar su reflejo en el ventanal de vidrio, halló los ojos del Che, su boina y su barba. Era la imagen que inmortalizara Korda en la década del 60, la misma que ahora fijaba en su lente y trataba de inmortalizar para él. La misma que después de regresar a La Habana desde esa cafetería en Matanzas titulara “Un café con el guerrillero” y, un poco más tarde, ganara el concurso Guevara, un millón de rostros.

Para Serguei, fotorreportero de prensa siempre en busca de historias, la alegría fue doble. No solo resultó merecedor del Primer Premio del certamen, sino que otra de sus obras: “Fuerza Cuba… estoy con ustedes”, estuvo entre las mejores en competencia y, por ende, integró la muestra colectiva que recién inauguraron los organizadores del certamen: la revista La Jiribilla y la Casa del Alba Cultural, en este último sitio.

Interrogado por este medio, y con sencillez extrema, nos cuenta que sus primeros pasos en la fotografía fueron sin grandes pretensiones, con apenas una cámara doméstica. Más tarde se adentró en el mundo del periodismo y del fotorreportaje hasta llegar a la emisora Radio Rebelde, donde trabaja actualmente. Con las nuevas tecnologías, nos dice, la radio trasciende el modelo tradicional de la simple escucha y el fotorreportaje adquiere otras dimensiones.

“Cuando se trabaja con imágenes —comenta— todo el tiempo tratas de encontrar las mejores, las que expresen lo que estás pensando, un concepto particular. Siempre he preferido estar en la calle, buscar historias y conocer las vivencias de los demás. Los periodistas cuentan con palabras, y nosotros a través del lente”.

Sobre el trabajo de los jóvenes fotógrafos explicó que, a su juicio, existe un gran potencial en las escuelas de fotografía nacionales que muestran una imagen de Cuba más allá del cliché. El punto, sostiene, es visualizar a la Isla desde una perspectiva real, “que se sepa que no somos ‘el almendrón’, ‘la mulata’ y ‘el tabaco’. Mostrar la realidad, pero con una mirada artística”.

Al referirse al premio obtenido, afirmó: “Soy un gran seguidor del Che, y considero muy acertado que se le dediquen espacios como estos en los que revivimos su imagen, precisamente, a través de la imagen. A veces decimos que su figura se banaliza en pulóveres o en contenidos mediáticos, pero es un riesgo que se corre cuando se trata de una persona que se convirtió en un icono, no solo de la cultura cubana, sino del mundo entero.

“Si me preguntan qué es ser como el Che —concluyó— diría que dejar tu huella en el tiempo que vives. Porque es lo mismo que ser grande, admirable, luchador, entregado. Todo eso lo fue Guevara”.

La expo colectiva Guevara, millón de rostros reúne otras 18 piezas que resultaron entre las mejores del certamen homónimo. Entre ellas figuran el segundo y tercer premio del concurso: “Te siento”, de Natasha Forca, y “Guerrillero estoico”, de Alba León Infante.