¿Trump tendrá alguna estrategia?

El populismo que impregna la política estadounidense dificulta las
predicciones, incluyendo las del Presidente Trump. Esta nación de
“libertad”, fundada en la esclavitud, era siempre difícil de tomar por
su valor nominal. Como dijo Hillary Clinton, los políticos
estadounidenses necesitan “una posición pública y privada”.
Adicionalmente, Trump enfrentará grandes presiones para “normalizarse”
con la élite militar-financiera, una vez en el cargo.

Sin embargo, hay indicios de que, detrás de una retórica dura, Trump
quiere romper con el consenso de las élites; una forma de “tercera vía
americana” que combina la expansión militar agresiva y el capital
financiero con una fachada de liberalismo social. Él tocó la vena del
resentimiento de la masa en este consenso, muy evidente en Wall Street
y el apoyo de los medios hacia Hillary Clinton. Trump es eminentemente
capaz de traicionar a cualquier electorado, su afirmación de revivir
la economía estadounidense utilizando sus habilidades como propietario
es simplemente absurda.

Se podría decir que no es un hombre estúpido, como José Martí escribió
sobre los Estados Unidos: “No debemos exagerar sus faltas... ni
debemos ocultar o proclamar estas faltas como virtudes”. Hay fuerzas
reales en camino, en la antigua gran potencia, que requieren un
ajuste. El dinamismo económico de Estados Unidos en gran parte ha
desaparecido y los límites de su alcance militar son evidentes en el
Medio Oriente.

Trump rechaza la guerra contra Siria principalmente porque es
suficientemente realista para distanciarse de una aventura fallida. Se
compromete a trabajar con Rusia, contra los grupos terroristas que
Bush y Obama desplegaron. Incluso ataca la doctrina sagrada del
“excepcionalismo” de los Estados Unidos. Al parecer todo esto va en
contra  de los proyectos antiruso y del “Nuevo Medio Oriente”.
Sin embargo, Trump ha empleado los estilos de la vieja escuela del
Pentágono, aboga por una renovación militar y utiliza una fuerte
retórica contra Irán y Cuba, puntos focales recientemente cambiados
por Obama. Pero no debemos exagerar las “virtudes” de Obama. Estados
Unidos realizó una maniobra en ambos casos, y mantiene feroces
sanciones económicas contra estos y otros países independientes.

Al parecer Trump iniciará un retiro muy bienvenido de la guerra contra
Siria. Pero está por verse hasta qué punto esto representa un cambio
en la estrategia global. El signo más esperanzador para el resto del
mundo no es que Trump cambie a Washington del monstruo imperial a un
ciudadano global responsable. La esperanza debe verse más en una
posible redirección interna del chovinismo estadounidense que podría
darle un chance de respiro al resto del mundo.

 

Fuente:  Blog REDH Cuba