Trova callejera en Santa Clara

En un parque de Santa Clara elegido al azar, Miguel Ángel ha dispuesto un amplificador y un micrófono. Antes había pedido a los vecinos que le cedieran el fluido eléctrico para conectar los equipos. A su lado, y mientras él inicia su show, Yaily Orozco, una joven músico y artesana, confecciona cajitas de papel con el periódico Granma para vender a los transeúntes interesados. Poco a poco la gente va deteniendo su paso, otros parquean las bicicletas, y se quedan allí reunidos por el toque de la guitarra.

foto del trovador cubano Miguel Ángel de la Rosa
Fotos de la autora


Miguel Ángel de la Rosa es uno de los trovadores más jóvenes del movimiento La Trovuntivitis, gestado en los 90 en el centro del país. Por varios años vivió en España y conoció de la música callejera en Barcelona y Madrid, donde los artistas acostumbran a realizar intervenciones performáticas en plazas públicas y estaciones del metro. A su regreso a Cuba se le ocurrió sacar la trova de las instituciones y llevarla a las calles, para tratar de sensibilizar a un público desacostumbrado a asistir a teatros y centros culturales.

“Lo he visto en muchos países del mundo —cuenta—. Ocurre que, a diferencia de Cuba, allá los artistas están desprotegidos, sin instituciones que los respalden y en realidad, están obligados a hacerlo para ganarse algún dinero. Mi idea es comenzar a cantar sorpresivamente, sin luces ni sillas, como regularmente lo hacemos en las peñas. Tampoco pretendo que la gente se quede largo tiempo, pueden venir, pararse un rato, y luego seguir su camino”.

En la capital villaclareña existe una cantidad considerable de pequeños parques, algunos construidos a raíz del desplome de edificaciones antiguas o en mal estado y que, en su mayoría, se encuentran en desuso. Todos los lunes, Miguel Ángel se presenta en estas microplazas, cerca de las seis de la tarde, justo a la hora en que existe mayor movimiento de personas en las calles.

“Quiero llevar trova al barrio y en sitios donde haya mucho tránsito en horario pico. Creo que hay muchos jóvenes que conocen muy poco de música y esta puede ser una variante para que escuchen otra cosa. No se trata solo de trova, sino de canciones diferentes”.

En su repertorio por los parques, Miguel Ángel no solo interpreta los icónicos temas de la nueva canción cubana, también incluye conocidos boleros tradicionales, guarachas y otros géneros más modernos. Posiblemente sea uno de los primeros proyectos que implique a un músico profesional en las calles de Cuba sin un escenario preconcebido.


“Creo que el concepto de trova ya se está quedando corto y me parece que el término canción es más abarcador. Pretendo tocar todo lo que pueda ser atractivo para la gente que no nos conoce. En cada toque trataré de tener un invitado relacionado con el teatro, la literatura o la plástica. La verdad es que no he visto mucho esto en Cuba, a no ser vinculado al turismo. La diferencia es que yo toco lo que me apetezca, y si estás vinculado a un centro turístico, la mayoría de las veces tienes que presentar lo que ese sector reconoce como música cubana”.

Aunque Migue estudió Ingeniería eléctrica, pronto se incorporó al movimiento trovadoresco de la ciudad y refundó la peña de la Caña Santa, que por mucho tiempo había desaparecido en la Universidad Central de Las Villas. En sus canciones se aprecia una preocupación por la condición del ser humano con reflexiones acerca de la existencia. Es uno de los trovadores de La Trovuntivitis con mayores cualidades interpretativas, voz noble con color atractivo y una notable ejecución de la guitarra.

Muchos de sus temas poseen interesantes recursos estilísticos como la ironía y la sátira, y recorren toda una gama de géneros con una marcada presencia de la rítmica cubana junto a expresiones rockeras, en ocasiones, con aires del modalismo de la música celta y anglosajona. Sin abandonar la fluidez típica de la canción cubana, sus composiciones son formalmente libres y con diseños melódico rítmicos quebrados. Sin embargo, lejos de teorizaciones, Miguel Ángel contesta que le canta a “lo que me esté pasando en el momento o para protestar por algo que no me gusta. Simplemente, las canciones me salen solas”.