Triunfo del ballet cubano en Nueva York

El joven bailarín cubano Narciso Alejandro Medina, de 17 años y estudiante de la Escuela Nacional de Ballet “Fernando Alonso” de La Habana, se alzó con la medalla de oro de la categoría senior en el Youth America Grand Prix 2016, recién concluido en la ciudad de Nueva York.

Medina, quien cursa el último año de estudios en la prestigiosa escuela que lleva el nombre del maestro Fernando Alonso, se presentó con tres obras para las distintas vueltas del certamen: dos clásicas, Don Quijote y Diana y Acteón, además de una contemporánea de la autoría del bailarín y coreógrafo Víctor Alexander, director de la Ruth Page School of Dance, de Chicago.

El Youth America Grand Prix, que celebró su decimosexta edición, convoca a miles de jóvenes y estudiantes de ballet de todos los continentes y de las más disímiles escuelas y academias de ballet. En esta ocasión, se presentaron a las eliminatorias unos ocho mil aspirantes, de los cuales fueron seleccionados los más de 800 bailarines que llegaron a las etapas culminantes.

Aparte de categorías especiales como Coreografía, el evento se ordena en tres categorías: Pre competencia o Infantil; Junior, y Senior, la de más jerarquía y que reúne a los más fuertes competidores.

La preparación de Medina corrió a cargo de un equipo de maestros  de la Escuela Nacional de Ballet, dirigidos por Ramona de Saá, entre quienes estuvieron Ana Julia Bermúdez, Yuneisi Rodríguez y Martha Iris Fernández. También colaboró en las labores previas al concurso, en el área de contemporáneo, el laureado coreógrafo Narciso Medina, padre de Narciso Alejandro. Ramona de Saá acompañó al concursante y fue miembro del jurado del evento, integrado por veinte miembros.

“La principal exigencia del certamen radica en la multiplicidad de modos de enseñar y hacer que pueden apreciarse en una cita como esta”, declaró la maestra Ramona de Saá a La Jiribilla en breve entrevista. “Allí pudimos apreciar lo que es la globalización en el ballet, cómo se desdibujan las escuelas y las raíces de ciertas tradiciones nacionales. La situación de los cubanos es diferente y eso se traduce en un gran respeto hacia la Escuela Cubana de Ballet”.

Las vueltas finales fueron muy rigurosas. Narciso logró imponerse en porfía con el alemán Stanislaw Wegrzyn, estudiante de la Ballet-Akademie Horchschule for Musik und Theater, ganador de la medalla de plata; y Motomi Kiyota, de la Mirsuko Inao Ballet School, de Japón, quien se quedó con la medalla de bronce.

“Es la primera ocasión que un cubano logra ganar este importante premio internacional.  Es un gran logro para Narciso y también para la Escuela Cubana de Ballet”, afirmó Ramona de Saá.