TODA LA VIDA

En 2006 James Ward tuvo una pelea con su padre. El altercado le valió una sentencia de diez meses de cárcel. Al sol de hoy, diez años después, James sigue tras las rejas y sin saber hasta cuando, por obra y gracia de la Imprisionment for Public Protection, un arbitrario sistema de encarcelamiento que se aplica en Inglaterra desde 2003 y se usa para mantener en prisión a quienes cumplen su condena, pero los jueces le consideran demasiado peligrosos para ser liberados.

Así que en la práctica, él podría estar a la sombra de por vida, aunque el suyo fue un delito menor. Él y otros tantos que se pudren en las cárceles inglesas aunque sus penas se cumplieron hace mucho ya.