Títeres y titiriteros cubanos de enero a junio

La acción titiritera cubana del primer semestre de 2016 ha sido múltiple y vital. Es esa actividad perenne en cada zona de nuestro país, donde quiera que exista un teatro de figuras profesional o aficionado, lo que le da un carácter de movimiento real al hermoso y antiguo oficio de los retablos.

Cada quien de Oriente a Occidente ha propuesto visiones y criterios sobre la manifestación a través de encuentros, cursos, eventos especiales como pueden ser los coloquios, muestras expositivas o publicaciones. Todos los planteamientos, por disímiles que sean, son válidos. El equilibrio conceptual, en ascenso pedagógico o práctico, solo puede alcanzarse haciendo, confrontando e intercambiando entre todos.


Foto: Archivo La Jiribilla
 

Nunca ha salido la luz si antes no hubo oscuridad. Es ese tránsito el que da el verdadero carácter de alumbramiento, sea este teórico o surgido del pleno ejercicio de la representación. Por eso me alegra tanto que los espectáculos con muñecos, nacionales e internacionales, estén siempre en esa operación sociocultural que es anualmente la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa. Cada experiencia en una comunidad o asentamiento poblacional va conformando el teatro de títeres que allí se necesita. Las devoluciones populares son siempre sabias y de una belleza natural que ayuda a orientar propósitos y  resultados.

Pero no se han quedado los guantanameros en este proyecto que ya acumula más de 25 años, sino que de manera bienal siguen estimulando el encuentro que han dado en llamar Titereando en la ciudad, liderado por la nueva generación de titiriteros de allí, apoyados en la experiencia nutricia de maestros y en las posibles ausencias que el trabajo con figuras puede padecer, sean estas de carácter intelectual o del orden de las habilidades imprescindibles para la realización artística. Interés, búsqueda y crecimiento parecen ser las coordenadas del Titereando…, apostar por ellas es ya un trecho ganado y, como dicta la propia vida, en caminata cíclica, habrá que seguir yendo a por más.

La corriente de quehaceres titeriles no cesó por esta región en el período enero-junio que despedimos. De esto dan fe las entregas organizadas por el  Teatro Andante o la Guerrilla de teatreros en Bayamo, provincia Granma. Otras noticias llegaron desde Santiago de Cuba y Las Tunas, ya sea a través del muy joven Maccus Teatro y su faena comunitaria o el  Teatro Tuyo, a la vanguardia del género clownesco, que no subvalora ni a los títeres ni al público adulto en sus producciones dramáticas. Ellos organizaron por tercera ocasión el Taller de payasos, esta nueva edición con alcance internacional.

La provincia de Holguín contribuyó con esta gesta titeril a todo lo largo de la Isla. Fiesta del títere se denomina la celebración. Funciones en la ciudad y en sitios apartados del principal núcleo urbano marcan el quehacer comandado por el guiñol holguinero. Reconocimientos, debates sobre asuntos urgentes de la escena y exposiciones arman el rostro de esta valiosa aportación.

Agrupaciones como Teatro Alánimo, Los pintores, Dripy y el Guiñol de Remedios movieron también, durante el primer semestre, el panorama del género en la central provincia de Villa Clara, no solo por las funciones cotidianas inmersas en una programación intensa, sino por  proyectos de carácter social y artístico como peñas y boletines informativos.

Estas acciones van más allá de los correspondientes estrenos que se plantea anualmente cada colectivo teatral, apoyados por los consejos provinciales. Son ideas y propósitos que saltan los lindes convencionales del accionar de cualquier célula creativa. Por eso es obligatorio mencionar el trabajo de Retablos, de Cienfuegos, que se planteó un taller de diseño y construcción de títeres y escenografías para profesionales, instructores de arte y promotores culturales en marzo pasado y ya anuncian un nuevo taller de espectáculos unipersonales.

En Matanzas sucedió otro tanto con los grupos Teatro Papalote y Teatro de Las Estaciones, de cuya inquietud se generan eventos, jornadas y reconocimientos que abarcan desde la esperada Calle de los títeres, del colectivo cincuentenario que dirige el maestro René Fernández, hasta las publicaciones, eventos, intercambios y exposiciones que generan ambos, lo mismo referentes al universo del payaso, como lo ha hecho Teatro Papalote con la Temporada Narices rojas, o el Teatro de Las Estaciones mediante el rescate de la poética escénica de los hermanos Camejo y Pepe Carril. Este año se entregó a Xiomara Palacio y Armando Morales, del Teatro Nacional de Guiñol, la Distinción Hermanos Camejo y Pepe Carril, y se celebraron el Día Mundial del Títere, los 60 años de Pelusín del Monte, además del duodécimo Taller Internacional de Títeres de Matanzas, el principal encuentro titiritero en el territorio nacional, que ya acumula más de 20 años de vida y cuyas jornadas son siempre un hervidero de enseñanzas, pláticas  y experiencias inolvidables.


Foto:Cortesía del autor

Hermosos proyectos con niños y jóvenes se desarrollan en La Habana por el Teatro La Proa, tan incombustible y creativo; Barco antillano, del maestro Julio Cordero; Adalett y sus títeres, con un jardín teatral inigualable en el municipio La Lisa, entre otras actividades de grupos que desconozco, pues no alcanzo a medir de manera perfecta la faena titiritera nacional, ya sea por desinformación o por la pobre publicidad de estas útiles tareas.

Ante esa efervescencia titeril, bien vale la pena que cada quien intente mirar con ojos escrutadores sus aportes, buscar características propias y originales en su labor. No hay necesidad de que una acción artística se parezca a la otra. Ser activos equivale también a ser creativos y ese sentido insólito y diferente lo da el diálogo abierto y amistoso entre nosotros mismos, colegas y muchas veces amigos en la vida y la profesión.

Estoy seguro que en lo queda de año no solo tendremos una inmensa satisfacción por este retrato titiritero de enero a junio o por el de julio a diciembre que ya viene, sino que en el futuro seguiremos realizando actividades de una trascendencia legítima, ineludible y necesaria para todos.