Títeres al Centro: un espacio para defender
Fotos: Sonia T. Almaguer
 

Todos los años,  el Grupo Polichinela arma una revolución de marionetas en sus jornadas teatrales Títeres al Centro, cuya quinta edición sobrepasó la cifra de concurrencia habitual, pues en esta ocasión concurrieron 12 grupos nacionales y, por primera vez, hubo presencia foránea.

Nunca he sabido cuántos son los integrantes del grupo anfitrión, pero desde el primer día y apoyados por la Asociación Hermanos Saíz en la provincia, despliegan programación, producción, logística y una atención de lujo a sus visitantes.

Yosbany Abril, director del grupo y líder del Comité Organizador, dedicó este año la jornada al emblemático Teatro de Las Estaciones, de Matanzas y a sus fundadores Rubén Darío Salazar y Zenén Calero, quienes justificaron su ausencia por estar cumpliendo compromisos internacionales, imposibles de postergar. La delegación matancera estuvo representada con creces por Sara Miyares y Marybel García, así como la gracia simpar de Burundanga, texto de Luis Enrique Valdés que arrasó en sus dos presentaciones en la Sala Abdala.


Cinco actores en busca de un cuento. Polichinela. Ciego Ávila
 

Más de una treintena de funciones realizaron los grupos participantes, que llegaron a municipios de la periferia avileña, escuelas de educación especial, comunidades rurales, espacios abiertos, la Casa del Joven Creador de la AHS y la Sala Teatro Abdala.

Tres grupos extranjeros, desconocidos en Cuba, enriquecieron el panorama de la marioneta en esta quinta jornada: El Teatro Tongo y Títeres Sotavento, de Argentina y Andiamo, de Uruguay.

Paula Sánchez y Ana Schizari, dos doctoras argentinas,  llevan cinco años utilizando el títere como herramienta terapéutica en la ciudad del Rosario, su lugar de origen.

Teatro Tongo recoge así obras que, de alguna manera, han funcionado como una medicina utilísima, al decir de sus creadoras. A la provincia avileña llegaron con dos títulos: Las historias contadasSí sé que me voy, mejor, abordados con soluciones titiriteras diversas que ganaron la admiración de nuestros artistas, sobre todo por la destreza y el empeño que le ponen al oficio.

Ana y Maria Celia Fernández integrantes de Títeres Sotavento, son dos hermanas con más de 35 años en el arte de animar figuras que llegaron también con dos historias a este encuentro de titiriteros: Había una vez una semillita y Las piernas de Elvira.

Formadas en la Escuela de Teatro de Títeres de Rosario, las artistas demostraron todo su background técnico en la limpieza de sus representaciones, en el uso de diversas técnicas con gran maestría y en el cuidado de la escenografía, la banda sonora y la interacción con el público.

Todo el colectivo argentino manifestó su alegría de participar de un festival cubano que les abría las puertas por primera vez a la realidad de una Isla y cuyo pueblo les ha robado el corazón a través del contacto con sus niños y familias.

Javier Matioli, actor uruguayo que lidera Teatro Andiamo, lleva nueva años al frente de la agrupación radicada en Junín, Argentina y que se dedica sobre todo al teatro dramático. Sin embargo, a Títeres al Centro trajeron Intereses creados, unipersonal de muchas transiciones que solo utiliza al títere en una escena, logrando un favorable impacto en el espectador.


Armando Morales, Guiñol Nacional
 

De la participación nacional destacaron, entre otros, Teatro de Las Estaciones, el gran homenajeado; el Guiñol Nacional, en la persona de Armando Morales, junto a sus homólogos de Camagüey y Guantánamo; Teatro del Puerto y el Proyecto Tocororo, de La Habana; Teatro Andante y la Guerrilla de Teatreros, ambos de Granma y Polichinela, el grupo anfitrión.

Títeres al Centro aunque tiene un buen programa de funciones en una semana, sigue necesitando un cuerpo teórico que lo acompañe y propicie devoluciones derivadas de encuentros con especialistas del medio, quienes continúan siendo los grandes ausentes de estas jornadas.

Asimismo, defender un espacio como este debería figurar entre las premisas del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. El terreno logrado en la formación de públicos y la recepción en todos los escenarios a los que se trasladan y su influencia en la grey, bien que lo merecen. No puede ser que el grupo anfitrión y la AHS provincial solo tengan el apoyo del gobierno provincial para animar una ciudad entera y a la vez encargarse de la promoción, producción, programación y logística del encuentro.

Los polichinelas también son actores, y su desgaste físico en las tareas organizativas compite inevitablemente con el deseo de  entregar lo mejor a su público habitual y a los demás artistas participantes. En la misma medida que puedan delegar tantas preocupaciones que atraviesan cualquier festival, podrán disfrutar, estar presentes en el desarrollo de una programación bien balanceada y ocuparse de otras actividades más cercanas a lo estrictamente teatral.

Proyectos como La noche más larga del títere o Títeres por La Trocha, demuestran la perseverancia de los creadores avileños y evidencian su empeño en diferenciar y ajustar sus marcas, para ganar en poder de convocatoria y en espacios de intercambios artísticos cuyas devoluciones tributen al desarrollo del teatro de marionetas en Cuba.