Tiempos de restaurar y digitalizar nuestra música

Se desempeña como Presidente de la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, es director de la revista Debates Americanos, miembro de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, de la Asociación de Historiadores del Caribe, de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y de la Academia de Ciencias de Nueva York. Desde abril de 2007 es director de la Biblioteca Nacional José Martí (BNJM). Es Académico, historiador y pedagogo, Miembro de Número de la Academia Cubana de la Lengua, Profesor Titular y Doctor en Ciencias Históricas. Es un hombre de muchas responsabilidades.


“Podremos recuperar la gran colección de música que tiene la Biblioteca Nacional”,
declaró Eduardo Torres Cuevas, director de la institución. Foto: Internet.


Hablo del Dr. Eduardo Torres Cuevas. Me recibe en su despacho de la Biblioteca para platicar sobre un importante donativo que inicialmente revolucionará la cotidianidad de los trabajadores de la institución y, después, de quienes laboran en la extensa red de bibliotecas públicas afincadas en nuestro país.

“La donación es de la Biblioteca Nacional de Francia François Mitterrand. Se trata de un equipamiento que permitirá continuar con la digitalización y rescate de los materiales existentes en la sala de música. Este donativo nos permitirá acelerar la conversión del patrimonio que tenemos en soportes de acetato (discos de 45, 78, 33,5 rpm).

“Es decir, podremos recuperar la gran colección de música que tiene la Biblioteca Nacional, desde música clásica hasta cubana, y no solo en los formatos más conocidos. También, discos en forma de cilindro y cintas de casete”, explicó.

La idea es recuperar el patrimonio de la nación cubana dondequiera que se encuentre, añadió Torres Cuevas. “Empezaremos por el nuestro, pero si hay necesidad de priorizar una colección determinada, que esté depositada en cualquier otro lugar, la incluiremos. Nuestra proyección es nacional.

“Un proceso de restauración mucho más complejo es el de las cintas de las grabadoras antiguas. Son las que más se deterioran por el calor, la humedad y otros factores, aunque hemos tratado de mantenerlas en determinadas condiciones. Se trata de recuperar lo conocido y lo desconocido. Antes de digitalizar, hay que limpiar, restaurar esos soportes”.

Todo este rescate implica una reserva: habrá una copia guardada y otra para el uso del público, subraya el directivo. “No puede perderse de vista, por ejemplo, que hoy el disco de acetato ha revivido con más fuerza y con más calidad que el disco en soporte digital”.

Añade Torres Cuevas que los usuarios de la Biblioteca Nacional pueden usar la mediateca en su propia sala. “Pero, por otra parte, estamos trabajando en los servidores de la institución, en el cableado imprescindible para que este tesoro también pueda ser consultado en todo el país. Es un objetivo mediato. Y en la medida en que se avance, irán colocándose los soportes restaurados y digitalizados.

Hay que recordar ―subrayó― que la BNJM es, por definición, el centro que debe atesorar toda la producción cultural del país, ya sean libros, periódicos, fotos, música. Dichos materiales han de tener una copia en nuestra sede, eso se llama depósito legal. “Es la garantía que tienen todos los autores y músicos de que hay un lugar donde están preservadas sus obras y, a la vez, que sean accesibles a todos los interesados. Esa es una labor que requiere de un personal de alta sensibilidad para su materialización, porque se trata de manejar el tesoro de la nación”.