Teatro Abelardo Estorino: un proyecto multicultural
Fotos: Cortesía del Mincult
 

La intención es loable. ¿Cómo proyectar algunas de las esencias de la política cultural cubana, respecto a la producción artística en Cuba? La respuesta parecía evidente: inaugurar un espacio multifuncional en el propio Ministerio de Cultura (Mincult), que sirviera de entorno no solo para la socialización de valores excepcionales de todas las manifestaciones del arte, sino como plataforma de diálogo entre creadores y entidad.


 

Y surgió el “Abelardo Estorino”, con sede en el propio Mincult (calle 11 e/ 2 y 4, Vedado). Definirlo como un teatro sería una delimitación injusta. Es un proyecto multicultural: su programación diversa así lo proyecta; su directora, Lizette Martínez Luzardo, así lo explica. “Esperamos y pretendemos que este sea un centro cultural de referencia, una plaza para los artistas desde una visión comunitaria y participativa, de transformación de su entorno”.

Tras este objetivo primordial, y con el espíritu de un rescate arquitectónico-patrimonial del local, el teatro Abelardo Estorino abrió sus puertas el pasado 29 de enero, fecha en la cual el destacado dramaturgo cumpliría 91 años.

Cuatro meses de funcionamiento ilustran algunos caminos desandados.

LA CASA DE TODOS
De esta forma insiste su directora en que artistas y público perciban a esta locación cultural: “Queremos que todas y todos lo sientan como su lugar. El diseño de las actividades está pensado con la finalidad de englobar a todas las manifestaciones artísticas, pero siempre desde la calidad y el rigor estético”.


 

El propio hecho de que el recinto se llame Abelardo Estorino marca una pauta. “Aquí siempre van a existir propuestas de excelencia. En ese sentido, la programación cuenta, mensualmente, con opciones que resultan referentes artísticos para todas las edades”, detalla la especialista.

Con capacidad para 86 personas, el local está habilitado con tecnología de sonido e iluminación de excelente calidad. Un entorno con todas las condiciones para las mejores entregas culturales, incluido un piano de cola, recientemente donado a la institución.

La programación se estructura de manera plural y siempre en horario vespertino. Los jueves (4:00p.m.) el plato fuerte es la literatura. Mientras, los viernes (6:00p.m.) las distintas vertientes escénicas encuentran cobija: el primer viernes es para el humor; el segundo, para el teatro dramático; el tercero está dedicado al cine; en tanto el cuarto se depara escenario para las tradiciones culturales.


 

Los sábados (6:00p.m.) serán musicales. En la primera entrega sabatina los amantes de la trova encontrarán a sus predilectos; la segunda propondrá a defensores del jazz; la tercera dispondrá de música de concierto; mientras el cuarto sábado los asistentes podrán disfrutar de entregas corales o presentaciones de grandes voces del panorama interpretativo nacional.

No podía faltar en esta enjundiosa cartelera el momento para los pequeños de casa. Agrupaciones musicales infantiles, teatro para niños, el arte circense y alumnos de las escuelas de artes centrarán las proposiciones dominicales (10:30.m.).

Bajo esa aureola, diferentes generaciones de creadores, manifestaciones y estilos han protagonizado y protagonizarán las tardes-noches del recinto. Los reconocidos humoristas Kike Quiñones y Octavio Rodríguez (Churrisco); los trovadores Inti Santana y Gerardo Alfonso; los jazzistas Yasek Manzano y Zule Guerra; la soprano Bárbara Llanes y el guitarrista Reinier Mariño, son algunos de los que han presentado su obra en este enclave habanero.

“Todos los días puedes venir a ver algo diferente. Cada función es única. Es un escenario que se presta para la intimidad, para que el creador comparta su arte y su historia con el público, el porqué de sus canciones, de su trabajo”, recalca Martínez Luzardo.

Pero aquí no termina todo. El “Abelardo Estorino” también cuenta con una galería habilitada tecnológicamente para una amplia diversidad de exposiciones. Abrió sus puertas con Parecen carteles, sobre las creaciones gráficas relacionadas con las obras de Estorino, y en la actualidad exhibe una muestra colateral de la I Bienal de Diseño de La Habana. Será este un ambiente favorable para la difusión de las artes plásticas en exhibiciones de carácter bimensual.

Ministerio de Cultura, más que un edificio de oficinas
Con el “Abelardo Estorino” el Ministerio de Cultura redefine su alcance como institución y proyecta una imagen integradora y comunitaria. Ya no es solo el organismo administrativo que gestiona procesos, concibe estrategias y rige trámites organizacionales; ahora también brinda algunas esencias de lo que aspira y espera en cuanto a política cultural.


 

“Hace un tiempo se trabaja en el cambio de imagen del Ministerio. De esta forma, el Mincult se integra al proceso de transformación de la sociedad y su sistema institucional. En ese sentido, piensa y articula acciones en función de cómo puede cambiar sus maneras de hacer y ser. Con este teatro y otras medidas afines, se pretende incrementar la visibilidad de la institución, en tanto propone una socialización-diálogo del arte y los artistas”, explica Martínez Luzardo.

De igual forma, la iniciativa sirve para reconocer a los artistas, compartir con ellos desde sus diversas miradas, estilos y propuestas. “Ahí está el diálogo, el acercamiento de ambas partes: de la institución al creador y de este hacia la institución. Y cambia la imagen de que el Mincult puede ser un lugar de trabas, que solo administra. Un lugar de oficinas, de papeles: es la percepción que muchas veces se tiene de los ministerios. Este no es un teatro más para hacer reuniones: este es un lugar para el arte, para la comunidad”, aclaró su principal promotora.

Su carácter enteramente gratuito puede resumir el espíritu de defender un centro allende a toda dinámica de industria cultural o mercado.

“La idea no es comercializar la sala. Nuestro propósito es que el artista pueda tener un espacio íntimo para compartir lo que hace, sin ningún tipo de presión por llenar el local o realizar un obra de dudosa factura para ganar aceptación popular o más recaudo económico”, añadió la también graduada como instructora de arte.

Pero este lugar “diferente” tiene importantes derroteros. “Nos falta mucho todavía en materia de promoción y posicionamiento. Esta es una zona residencial, las personas permanecen en sus casas y salen a los teatros conocidos. No saben que esto existe”.  

Entrada gratuita, buenas propuestas culturales y excelentes condiciones del local pueden ser motivos suficientes para la visita. La promoción tendrá que hacer lo suyo, para que este teatro-proyecto cultural sea en su totalidad un alternativa cultural disfrutable por el público de todas las edades. Que el “Abelardo Estorino” sea un centro neurálgico del arte y la cultura de la nación.