Subversión made in USA

Existe una franquicia, esa sí verdadera franquicia. Nos referimos a los “golpes de Estado suaves/blandos” o “revoluciones de colores”, no al cliché que durante 10 años ha endilgado la oposición subversiva al proceso de la Revolución Ciudadana: la supuesta franquicia bolivariana, como si Bolívar fuera ajeno a nuestra historia.

Esa franquicia se ejercitó copiosamente en varios lugares del mundo y provocó el derrocamiento de gobiernos legítimos; por ejemplo, en Georgia, en noviembre de 2003, Eduard Schevernadze es derrocado por la “revolución de las rosas”; Ucrania, diciembre de 2004, la “revolución naranja” pone en el poder a Víctor Uchenko, pro OTAN; en Kirguistán, marzo de 2005, la “revolución de los tulipanes” derroca al presidente Askar Akayev. Todos esos gobiernos tienen un denominador común, no eran del agrado de los EE.UU, y a todos se les aplicó la misma franquicia discursiva: autoritarios, populistas, etcétera.


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En Nuestra América hemos padecido las consecuencias de esa franquicia subversiva: en Honduras, en junio de 2009, José Manuel Zelaya es secuestrado en medio de la noche, subido en un avión y exiliado a la fuerza. A Zelaya se le complicó la situación cuando buscó impulsar una Asamblea Nacional Constituyente. A Fernando Lugo, presidente de Paraguay, le inventan un juicio y en junio de 2008 se produce un golpe de Estado parlamentario. A Dilma Rousseff, en un proceso lleno de irregularidades, le aplicaron la misma metodología: golpe de Estado parlamentario. A esto habría que sumar las innumerables acciones desestabilizadoras e intentos de derrocamiento que han sufrido los gobiernos nacional-populares de Venezuela, Ecuador y Bolivia. De igual manera, hay un denominador común: estos gobiernos buscan una vía de desarrollo autónoma que no es del agrado de los EE.UU.

Pero, ¿cómo nacieron esas supuestas “revoluciones”? ¿Quién las inspira? ¿Quién las financia? ¿Quién las prepara? En el siguiente cable diplomático de los EE.UU. (https://wikileaks.org/gifiles/docs/17/1713359_re-insight-venezuela-canvas-analysis-.html), hay una pista clara: “Ellos son un grupo de gente muy impresionante. Simplemente van y montan una tienda en un país e intentan tumbar al Gobierno. Cuando [Canvas] se utiliza de manera correcta es más poderoso que un grupo de portaviones de combate”.

Canvas era, o es, una de esas ONG encargadas de poner en práctica esa franquicia subversiva alrededor del mundo, en el caso particular, contribuyó a derrocar al gobierno de Slobodan Milosevic después de la guerra aérea de la OTAN contra Serbia. Pues una de las características de la franquicia subversiva es emplear toda clase de ONG que se insertan en la sociedad civil y luego se convierten en herramientas para “calentar las calles”. Esa franquicia subversiva se intentó emplear en la Rusia de Putin, pero todos sabemos que el líder ruso es un gran estratega y sus servicios de seguridad se han encargado de neutralizar esa amenaza injerencista. Cuando la franquicia subversiva no funciona, simplemente se lleva a cabo otra metodología: la guerra híbrida, esta se aplicó, o se está aplicando, en Libia, Siria e Iraq, y probablemente en el corto plazo la padecerá nuestra hermana república de Venezuela.

El proceso de la Revolución Ciudadana ha sufrido de una u otra manera los embates de esa metodología subversiva a lo largo de estos 10 años. Y en el caso concreto de la actual coyuntura electoral, la vimos con claridad cuando las huestes de Guillermo Lasso y Andrés Páez amenazaron con incendiar Quito si su binomio no pasa a la segunda vuelta. Las declaraciones del general Castro contribuyeron a los planes de la oposición subversiva, es decir, crear el escenario del fraude para justificar la violencia e impedir que el seguro ganador de la segunda vuelta, que es el binomio Moreno-Glas, se proclame vencedor.


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Todas las encuestas, incluida la de Cedatos que en la noche del 21 de marzo, frente al hecho de verse descubierta en su manipulación —cumpliendo su rol en el plan—, pone al binomio Moreno-Glas en primer lugar, con una diferencia de 4.8% de los votos válidos, cifra por fuera del margen de error . Adicionalmente, hay que destacar que se filtraron determinados correos electrónicos de Cedatos donde hablan de “los amigos extranjeros”; en este caso, como dice el refrán popular, “todos los caminos conducen a Roma”.

Una señal adicional fueron las declaraciones de Andrés Páez en el sentido de que ellos proclamarán resultados 45 minutos antes de que termine la jornada electoral, es decir, hay evidencias de que buscan convulsionar al país. Un elemento en este aspecto fue el intento de involucrar a la guarimbera Lilian Tintori en el plan de provocar fanatismo. Nuestras Fuerzas Armadas y de seguridad interna deben contemplar ese escenario, y esperemos que el CNE en esta ocasión lleve a cabo una comunicación política que no facilite la actuación violenta de actores a los que no les caracteriza una compostura democrática, sino todo lo contrario, son parte de esa franquicia subversiva.

 

Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/184299