SÍ, PERO NO

El resultado de la más reciente votación en la ONU contra el bloqueo, que otros llaman “embargo”, si no se tratara de algo tan serio, daría risa. El mundo pide el fin de esa política fracasada, ilegal y genocida, y Estados Unidos no se opone a ello, como si no fueran ellos quienes la aplican.

Así, se pensaría que el bloqueo tiene sus días contados, pero no. Quienes cuentan sus días, día a día, son los millones de cubanos, la mayoría nacidos bajo el bloqueo, que sufren aun y no se sabe hasta cuándo sufrirán, las criminales consecuencias de la obstinación imperial.