Si la lectura pasa de moda…

Parece que es un hecho, un contagio. Un poquito de ruido aquí y allá, por todos lados. No hay quien lo detenga. Es un fenómeno divino el reggaetón. Con él no piensas nada, solo mueves las caderas, fumas, ah y te puedes poner un diente dorado.


Caricatura que denota lo grotesco que puede ser el reggaetón
 

Dejas a un lado el conocimiento, de hablar de un libro, de una ciencia, de superación personal. Hay menos palabras en el vocabulario para entenderse. No importan los hijos, los enseñas también a menearse, a tatuarse, a mover las caderas sin compasión, los enseñas a decir palabras, no importa cuáles, los mandas a encender cigarros.

Suena una bocina aquí y otra allá, que diga lo que digan las letras, que inviten a lo que sea y todos allí, hombres y mujeres repitiendo los estribillos. Y los niños allí, repitiendo los estribillos.

Para qué promover la lectura si suena el reggaetón. Me sumo. Vamos, que leer un libro es perder el tiempo, que estudiar algo de nada vale. Luego en los hospitales, cuando te sientas enfermo, que te pongan un reggaetón, cuando los niños vayan a la escuela a aprender a leer y a escribir, que le pongan un reggaetón. Somos la generación del reggaetón y con él todo se cura. Que no existan espacios alternativos, ni limitaciones, penalizaciones en espacios públicos. Es nuestro baile nacional, nuestra canción, nuestro ritmo, declarado patrimonio de…

Solo el reggaetón cultiva…

Son las 4:00 a.m. Despierto sobresaltado.