Si de La Colmena TV se trata… Geyla también se llevó las palmas

Dicen que cuando Osvaldo Doimeadiós leyó su nombre en el sobre del segundo ganador del popular programa televisivo La Colmena TV, a Geyla Neira Ramírez, hubo que sacarla "a empujones" al escenario.

Ahora lo cuenta así, muerta de la risa, ya en su casa ubicada en el municipio espirituano de Jatibonico y luego de vivir incontables emociones, pero aquel día los nervios apenas la dejaban caminar.


Geyla Neira Rámirez, finalista de La Colmena TV
 

Sin más formación que las ganas infinitas de probarse en un espacio como este, Geyla y sus padres cargaron un día con sus mochilas para presentarse a la convocatoria de la compañía de teatro infantil La Colmenita; nunca sospecharon llegar a la final, mucho menos lo que sobrevino después.

Divertirse, conocer otras cosas y hacer nuevos amigos, esas fueron sus aspiraciones iniciales, pero a medida que avanzaba el programa que se llevó las palmas de toda Cuba, esta niña de apenas 14 años, que enamora con su sonrisa, sorprendía cada vez más al jurado.

"Luego del casting, Tin Cremata —el director— comenzó a hacer talleres para que conociéramos más de la vida de José Martí y de Fidel Castro y, a la vez, nos preparaba en la actuación, en el canto, en el baile, nos llevaban a lugares históricos donde conocí mucho...

"Con ellos aprendimos también de los valores humanos y a ponerlos en práctica. A través de la obra de Martí, Tin nos enseñó cómo debemos comportarnos, la importancia de hacer el bien, los 210 Versos Sencillos y otras de las frases del autor de La Edad de Oro."

De todas las manifestaciones prefirió siempre la actuación porque estaba mejor preparada con lo aprendido en Jatibonico; sin embargo, cuando le tocó el turno al canto la atrapó totalmente.

"Me gustó mucho, mucho. Jamás imaginé que pudiera cantar con Alexander Abreu y cuando me dieron la noticia, vaya, qué alegría.

"Con él me sentí  muy bien, muy cómoda porque me transmitió mucha confianza y cuando me invitó a cantar en un concierto en el Teatro Karl Marx, me puse muy feliz."

Aun cuando han pasado varios días, Geyla recuerda cada detalle de su paso por el espacio televisivo, de los pequeños de su tierra natal que también la acompañaron y aunque no pudieron ganar, se llevaron muchas enseñanzas.

"En el primer programa estaba muy asustada porque había muchas personas. Lo primero que iba a hacer era cantar y eso nunca lo había hecho en público, mas a medida que iba pasando el tiempo cogí más confianza."

No tengo nada que ver con Masicas —dice y sonríe con la picardía propia de los niños—, pero cada vez que actuaba me ponían personajes cómicos, de esos gritones porque dicen que los hacía bien, que mi rostro transmite muchas cosas.

Respecto a lo aprendido durante su estancia en La Habana, subrayó que le cambió totalmente la vida y no solo por los frecuentes viajes que ahora debe dar a la capital del país, sino también porque ya forma parte de La Colmenita, que es lo más grande a lo que podía aspirar, y porque comprendió que tener talento, es tener buen corazón.

Mientras va y viene a La Habana, Geyla se prepara, además, para las pruebas de ingreso a la Escuela Nacional de Arte, para según afirmó enriquecer su formación.

A sus padres y a su pueblo les dedica todo: mientras duró La Colmena TV los primeros se turnaron para acompañarla siempre; y su Jatibonico la recibió con los brazos abiertos, carteles de bienvenida, abrazos, y muchos besos…