“Sería imposible contar mi vida sin nombrar la Muestra…”

La Muestra… fue uno de sus encuentrosfundamentales con el séptimo arte. Una oportunidad, lección, primer paso. Pavel Giroud se considera hijo de este encuentro que sirve de impulso y abrigo a los noveles creadores. De ahí que accediera a ofrecer a La Jiribilla sus valoraciones sobre esta iniciativa que considera ha dado buenos frutos a favor de la renovación y posibilidades de desarrollo del cine joven cubano.


Foto: Tomada de Internet
 

Eres de los primeros concursantes de la Muestra. ¿Cuánto le aportó atu carrera participar en ese encuentro?
Tanto, que sería imposible contar mi vida sin nombrarla. Fue una gran puerta que se abrió sin llamar a ella. Bastó atravesarla para que mi vida cambiara para siempre. De esa primera muestra salió un taller y de ese taller Tres veces dos. Tener la oportunidad de que maestros como Humberto Solás, Fernando Pérez, Camilo Vives, Orlando Rojas o Senel Paz revisaran tus guiones y te dieran sugerencias es un lujo. A le vez, te digo que fue provechoso para ambas partes, porque el ICAIC advirtió que había una generación hambrienta y preparada para darle continuidad al proyecto de un cine nacional y eso terminó beneficiándolos también a ellos; le proporcionó —entonces— una imagen de renovación.

El acceso a medios, a desarrollo de proyectos y expansión es mucho más grande ahora que cuando comenzamos y eso es gracias a la Muestra.¿En qué medida crees que la Muestra Joven Icaic representa y apoya alos nuevos realizadores?
En la medida en que hay películas que han nacido de sus talleres; en la presencia del cine joven en festivales de cortos de primer nivel. Antes no era muy usual ver las películas Cubanas en Clemont Ferrand, por ejemplo y eso se le debe en gran medida al papel del evento como mediador, también en los intercambios que ha generado en estos años. He sido testigo de su apoyo a los que comienzan. A veces tanto que termina malcriando a los jóvenes en un momento en que los palos son más necesarios que los mimos y termina creciendo el ego más rápido que la profesionalidad, y esto los limita ante el mundo real. A diferencia, muchos de nosotros, si bien empezábamos, ya vivíamos de hacer este trabajo. Ahora eres estudiante, haces tu primer corto y ya estás en la Muestra, te tratan como a dios y sales con la convicción de que el mundo caerá rendido a tus pies. Caer en la trampa puede llevarte a ser devorado por ese mundo. He visto grandes talentos desvanecidos y eso me apena. Lo cierto es que el acceso a medios, a desarrollo de proyectos y expansión es mucho más grande ahora que cuando comenzamos y eso es gracias a la Muestra, en gran medida. Ha potenciado una parcela de libertad creativa dentro de un espacio tan rígido como puede ser una institución estatal, en este caso el ICAIC.

Lo bueno de un país pequeño como Cuba es que puedes irte creando tu propio espacio sin padecer la competencia. Hay una silla vacante para cada poética.¿Qué valor le concedes a ese espacio para los jóvenes realizadores en tanto punto de convergenciasde estéticas y modos de hacer?
En ese acápite es muy provechoso para los teóricos y los que estudian el audiovisual cubano, porque es un buen momento para hacer balances. Para nosotros también, porque tienes idea del lugar que ocupas. Lo bueno de un país pequeño como Cuba es que puedes irte creando tu propio espacio sin padecer la competencia. Hay una silla vacante para cada poética.Estos eventos concentradores activan —si tienes capacidad para ello— la reflexión crítica hacia tu propio trabajo y a la vez te permite tomarte un par de cervezas con gente que ama el cine mientras ves una clase magistral.

¿Estéticamente como valorarías el cine joven que se está haciendo en Cuba?
Si algo lo agrupa es lo mixto que resulta. Hay una tendencia general y es la reflexión crítica —que puede ir desde lo inmediato a lo histórico— ante el contexto que habitan. Terminó la época de ensalzar las virtudes de nuestra sociedad, de nuestro sistema político, algo que interesó a los fundadores del ICAIC, justo por ser nuevo y revolucionario en sus tiempos. A los jóvenes de ahora les atrae meter el dedo en la herida y llegar al plomo. Luego, como en todo, ves trabajos con potencial cinematográfico, otros con valor informativo o investigativo y algunos que se quedan en la mera provocación, pero es reconfortante ver a los veinteañeros movidos por un impulso de enfrentar los problemas de su entorno con lo que tienen a mano.


Foto: Cortesía Muestra Joven ICAIC
 

¿Cuánto puede la Muestra, y más allá, el cine joven ayudar a crecerel séptimo arte en Cuba?
Lo está haciendo. Estoy seguro que desde que salió Tres veces dos, no hay un solo año en que al menos no salga una película cubana cuyo guionista o director no haya pasado por ese espacio. Creo que su propia causa de nacimiento fue esa, la de dar continuidad. Cuando surge nuestros grandes o habían fallecido, o algunos de ellos estaban ya muy mayores. Otros grandes más jóvenes, como Fernando Pérez llegaron a dirigirla o a estar muy metidos en ella directamente. No puedes planear un futuro sin potenciar el presente.

A los jóvenes de ahora les atrae meter el dedo en la herida y llegar al plomo.¿Cuáles definirías como los principales resultados del evento?
Muchos de sus méritos los he enumerado ya, pero todo ello trae como consecuencia una irrupción de creatividad que la manera en que está organizado el cine desde el punto de vista institucional es incapaz de satisfacer. No puedes darle a los creadores la opción de llegar a un punto y en ese punto decirles: —espera, hasta aquí has llegado, no conviene que llegues más allá. Así comenzaron mis problemas con la institución en su anterior mandato, que fue paradójicamente, el que me abrió las puertas. Mis demandas surgían desde el derecho que me daba haber cumplido con mis deberes como director cuando hice mis dos primeras películas con el ICAIC. Comencé a exigir y a demandar ante lo que me parecía inoperante, inservible y al final, ante el rebote, preferí devolverme a la calle, llevando a mis espaldas el castigo de tardar un lustro en levantar mi próximo proyecto. Lo sentí como una multa por desacato.

No hay un solo año en que al menos no salga una película cubana cuyo guionista o director no haya pasado por ese espacio.¿Qué otras oportunidades crees que pudieran ofrecerse a los nuevosrealizadores?
Tiene que ver con lo anterior. Si animas a un joven a crear, no puedes ponerle límites. 

Algo más
La Muestra tiene un perfil y una identidad, eso ya es mucho y no todos los eventos lo logran. Súmale su conexión con los jóvenes de manera orgánica y su poder movilizador. He estado en muchos eventos reconocidos internacionalmente, que deberían tomar nota y aprender cosas de ella. Lo mejor es que a la vez que se renueva y se acomoda a los nuevos jóvenes, cada año, mantiene sus preceptos, como las grandes marcas. Su posicionamiento en el ámbito cultural no se debe solo a sus pretensiones, también al modo en que han sido ejecutadas.