Selección de poemas

La parábola del hijo

 

Aún siento (años ha) el pulso caliente,

las herramientas afiladas

de mi Padre en la sombra;

la tergiversada Historia

manipulando un árbol llamado mi origen.

Es lo común a un diálogo así

sin obviar jamás el sujeto lírico,

refugiarse en los escritos que aclaman

un eco paternal:

Sí es el eco, es el eco

extraído del organismo debilitado

y de sus colecciones labiales

Un Archipiélago herido.

Pueden ser las últimas sílabas

de su diario inédito

simbologías egipcias al método

que se deshoja;

puede ser el viento quien manipule

el Manifiesto.

Con palabras incomprensibles

Por Ej. : blanco y negro es un turrón,

Lo demás, intervención de una Leyenda.

Nunca te arrepentirás de este Amor,

Son los gritos de Aquí Octubre,

el de tu Hijo Menor.

 

En la lejanía

 

Con rostro tan expresivo

interfieres el tránsito de Árbol en Mariposa:

del supuesto gato húngaro en escudo de la dramaturgia.

Las emociones controlada son más resistentes al calor de Agosto

(o parafraseando la canción infantil…”las emociones controladas están al resguardo de las reliquias”

(o parafraseando el Acta Penal…)

“se fue a la guerra, ay que miedo”.

 

Cantar

 

es algo sencillo que ha adquirido complejidad

y asunto de una variante en particular:

“Háblame, del amor…”

                                   como los príncipes negros

que no están

y deberían anidar en el néctar de unos labios.

Esculpido diálogo lleva tu nombre,

Pues las afinidades sugieren transparencia

lagrimales muertos

o disyuntivas con Sarro;

 amplitud dramática del espíritu su smoking de

caza  un corte o referente lingüístico.

Háblame de tus ojos

(- ¿no del mar ni de la oscuridad?)

Las frases de éstos conservan el dialecto

que de felicidad tiembla

Y quedan injertos a esta Elegía:

                                                    Al través de los pétalos

caídos  Esposa mía.

 

Blanca mariposa

 

Cuando abran estos retoños

Las “flores” habrán perdido su nombre

Y autenticidad, el paradigma sería otro,

Una variedad de colores artificiales

Junto al dolor de la pérdida.

El incremento de la demanda conjugaría

pasado y presente como objetos de consumo

o de piezas museables.

El pájaro indio,

Los criaderos de rapiña observando

Las burbujas del Hombre que dice Soy

Por un estímulo de luz y de aparentes deducciones

Con envolturas de marketing.

¿Qué le aportan al paisaje el Jardín

Y las  rapsodias del Narciso?

Son como miniaturas artesanales para intercambio,

La secuencia del Canto blanco rojo y azul,

Unas hojas que se unen formando diez sílabas.

 

Llegan e intercambian con nosotros un fuerte

dolor muscular que te cubre los Archivos

De india;

una mariposa Blanca

una blanca  y hermosa mariposa.

 

FICHA
Filiberto González Rebollar: Poeta cubano. Cienfuegos, 1969. Mereció el Premio Calendario en el 2003 y el Premio Pinos Nuevos en 2004. Reside en Mayabeque.