Selección de poemas

Metas

Felices los normales.
Roberto Fernández Retamar

Durante varios años he tratado de inspirarle una meta a mi hijo.
Pero mi hijo se niega a tener metas porque cree que ellas
solo sirven para engañar a los desesperados que como él
caminan por los aleros de las casas vacías.
Una vez mi casa también estuvo vacía y mi hijo creyó
que era normal que la casa estuviera vacía.
Durante años he intentado hacerle entender
que una persona normal siempre tiene una meta en la vida.
Pero mi hijo dice que él no es normal,
porque los normales no suelen desafiar las alturas,
ni se queman la boca con los sueños,
ni se graban tatuajes en la piel con los clavos de Cristo,
ni con los clavos de nadie.
Eso me dice cada vez que pretendo convencerlo
de que las metas pueden salvar a un hombre,
si bien yo, su padre, no sea el ejemplo más apropiado.

 

En la arena de la plaza de toros

¿qué estoy haciendo
en la arena
de la plaza de toros?
Jim Morrison

 

Jim Morrison tenía muchas dudas y su voz era nasal,
y en ocasiones chillona como un adolescente reprimido.
Una noche tuvo una pesadilla donde se vio
cantando en medio de una plaza de toros
y al despertar sintió asco de ser una figura pública.                              
El 3 de julio de 1971 lo hallaron muerto en una bañadera
después de fumarse una montaña de diamantes.
Ese día los animales de algún lejano ruedo vomitaron
y la arena se torno más roja que de costumbre.
JimMorrison, el astro de The Doors,
huyó para convertirse en un poeta maldito
y se murió desnudo en una bañadera de Paris
lastimado por la fría música eléctrica,
imaginando tal vez que cantaba en una plaza de toros.

 

1956

El 18 de abril de 1956 ningún huracán atravesó la isla.
Era miércoles y mi madre pujaba a las nueve y media de la noche
mirando un punto que se dilataba entre sus piernas
mientras mi padre trataba de pasar inadvertido en el pasillo
(decía que un hospital era el lugar perfecto para atrapar a un hombre).
En México un joven abogado organizaba con sigilo
una pequeña expedición que meses después
arribaría a una ciénaga de mangles y  mosquitos.
Ese año Juan Ramón Jiménez recibiría el Novel de literatura
y Nikita Jruschov leería el célebre “informe secreto”
ante los indignados asistentes al XX Congreso.
Mi madre era primeriza y el punto se convirtió de pronto
en una cabeza que más tarde hubo que moldear
para que alcanzara un poco de redondez.
Cuando mi padre escuchó el primer berrido
comprendió que ya sería inútil seguir fingiendo.
Unos meses más tarde dejaría de circular para siempre
la mejor revista literaria de la isla, fundada por  el mejor de sus poetas
(cuentan que Lezama repartía los ejemplares a pie,
bajo el  sol vivo de la ciudad, como el más común de los carteros),    
y Conrado Marrero, pitcheando por el Almendares,
ganaría el último juego de la Liga Profesional Cubana frente a Cienfuegos,
y Octavio Paz publicaría El arco y la lira y Mishima El pabellón de oro,
y una esmirriada argentina de nombre Alejandra Pizarnik
su segundo cuaderno titulado  La última inocencia,
y un rumano ( devenido francés) La tentación de vivir,
libros que al cabo  de veinte años caerían en las manos del joven
que sería aquel niño de cabeza extrañamente ovalada.
El 18 de abril de 1956 ningún huracán atravesó la isla
y mi madre lloró creyendo  que el niño era anormal.

 

A veces cuando me levanto

Acabo de levantarme y creo ver una mancha en la pared,
la sombra de un molino tal vez, el ventarrón, las aspas desprendidas.
En Arkansas millares de mirlos rojos perecieron de repente
sin que hasta ahora se conozcan las causas,
he ahí la extraña noticia que oigo en la radio.
En África las personas mueren también como los mirlos rojos,
me digo y salgo a botar la basura de siempre.        
Mi lengua es una espiral,
mi lengua habitada por criaturas flameantes
que saltan con el deseo enfermizo de permanecer.
A veces cuando me levanto creo ver una mancha en la pared,
la sombra de un molino tal vez, el ventarrón, las aspas desprendidas.

 

Las tentativas

Los trenes se hunden en mis ojos desde una estación cercana.
A cualquier hora los trenes con su verdad de hollín, su longitud de acero.
Después de la comida escucho números
(un sonsonete que sube y luego alcanza una pendiente).
No puedo evitar el temblor de mi párpado izquierdo:
las cifras me aturden como el falso decoro de las ruinas,
como los perros que beben un agua cenagosa en esas mismas ruinas.
He anotado palabras en mi piel para ahuyentar la fiebre.
He dibujado también un círculo y una fecha lejana.
Mi escritura es incesante pero nadie puede salvarla de la caída.
Si pudiera ver más en las cosas me tomaría un descanso
en algún sitio de la noche, entre galaxias que semejen trenes.
Ni la gente ni yo dejaremos de escribir en los muros los grafitis de la salvación.

 

Especial para La Jiribilla
Ficha: Alberto Marrero Fernández (Ciudad de La Habana, 1956)Poeta y narrador. Autor del poemario El pozo y el péndulo, publicado en la primera edición de la colección Pinos Nuevos, en1994Con La salvación y el eclipse obtuvo mención en el concurso Julián del Casal de la UNEAC, en 1991. Poemas suyos aparecieron en la antología Poesía dehoy en Cuba, publicada en España. En 2001 obtuvo el Primer Premio del concurso de poesía Regino Pedroso, del periódico Trabajadores. En 2003 conquistó el Premio Nacional de Narrativa Hermanos Loynaz con el libro Último viento de marzo. Su libro Los ahogados del Tíber mereció en 2004 el premio de cuento del concurso Luis Rogelio Nogueras, del Centro del Libro y la Literatura en Ciudad de La Habana. Ese propio año Ediciones Unión dio a conocer su poemario La cercanía infinita. En 2007 publicó el libro de cuentos Efecto Babel por la Editorial Letras Cubanas.  Premio de poesía Julián del Casal de la UNEAC 2009 y premio de cuento de La Gaceta de Cuba en el 2009. En 2014 obtuvo el Premio de Poesía Alejandra Pizarnik convocado por la Revista Amnios, la Casa del Alba, la Casa del Yeti y la Embajada Argentina. Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillen 2014 con su cuaderno Las tentativas.  Cuentos suyos han sido publicados  en revistas y en varias antologías de editoriales del país y del extranjero. Es Máster en Historia y miembro de la UNEAC.