Selección de poemas

Constancia de la muerte
Inevitablemente me TRASPASA
un MAR enorme y DURO amaneciendo,
un PÁJARO QUE ESTALLA sin estruendo:
raíz de remolino y furia y BRASA.
Un no dormir cansado que me pasa
entre PAREDES de temblor tremendo:
algo que aunque se acaba va viviendo
y está dentro de mí como en su casa.
¡Ah, tempestad de TULIPANES huecos
que arrastra confusión de niños SECOS
y MUERTE DE MANZANAS GOTA A GOTA:
cuando me llega en vértigo y latido
con su viaje de angustia repetido,
hasta creo yo misma que estoy ROTA!

(De Memoria de la fiebre)

El canto
RÓMPANME los vestidos, quítenme la locura,
pulan con ese látigo mi sitio de estar sola,
tráiganme los INFIERNOS , pongan mi cama dura;
no temo a los tiranos ni al CÁNCER ni a la OLA.
Déjenme sin pecado, sin SOL, sin biblioteca;
ya huérfana de todo no sentiré ni tedio.
Escóndanme ese pan, CLAVEN MI BOCA SECA:
nada podrán hacerme que no tenga remedio.
No importará la cárcel porque BEBÍ delirio,
hasta en el mismo polvo suele nacer el lirio,
ninguna MUERTE sabe PODRIRME la mañana.
Mi corazón no tiene gravámenes ni dueño.
Nunca podrán quitarme el ALA con que SUEÑO.
Y seguiré cantando cuando me dé la gana.

(De Discurso de Eva)

Jueves
Cogí un recuerdo para soportar la fatiga,
pasé la página de mi libreta
y escribí: te amo.
Pero era para no enseñar a todos mi PUÑAL.
(Váyanse a la madre que los parió,
ustedes quieren regalarnos
una sentencia de MUERTE,
ustedes nada saben del hombre;
métanme presa,
no importa:
pintaré en las paredes de la cárcel).

Así ha pasado el jueves.
Huí al campo,
pero no era como lo hizo Van Gogh:
llovía,
los PÁJAROS SE FUSILABAN unos a otros;
la tarde sirviendo qué postal estupefacta.
En fin, no queda otro remedio
y vine para casa.
Aquí ARDEN los rincones
y no ha llegado la orden de alzamiento,
los mosaicos de MÁRMOL forman LUTO,
ponen la radio,
no hay teléfono para comunicarse con el absurdo,
guisan lentejas,
me desnudo.

Comprendo que es jueves,
entonces salgo.
Los ómnibus están llenos, camino
sonambulescamente,
fracaso en un semáforo;
aunque eso sí me da la noche con sus ASTROS,
y cuando iba a sonreír
por casualidad
o porque Dios nos tiene siempre asco:
apareces
como un personaje de Deschau.
Te articulas a mi PODREDUMBRE,
el tedio entumece las corbatas,
el HAMBRE se te ha vuelto una tina ignominiosa.
Por venganza
en un descuido,
te adornas con el hueso
de tu hombro poliomielítico.
Verdad que es jueves,
que hay que ORINAR contra las ceibas.
Montamos el mismo cerdo de tortura,
tenemos la exacta humildad de locos atropellados,
te MIRO FLAMEAR sobre la mesa del café;
debajo duermes.
Ya no te pareces al as de bastos,
tiemblo,
nace el VINO,
das un tropiezo con mi tristeza
y vuelves los OJOS al humo sin desquite.
(¡Amor mío: vamos a SUICIDARNOS!)

De pronto el crepúsculo suelta un ARCOIRIS
y MORDEMOS la vida.
No sé qué más ocurre
aparte del jueves.

Me pones en un automóvil
con la misma ternura que comemos PECES
en el almuerzo
y quizás me he MUERTO cuando das órdenes:
llévela a su casa;
vive en la otra cuadra de mi suerte.

Luego se me tupe la pluma con esta lágrima.

(De Antología poética)

Desnudo y para siempre
Errática,
sin vino,
profesional del fósforo,
cuando tú
haciendo un remolino de ilusiones,
con ese estruendo del laurel,
desnudo y para siempre entraste bajo el AGUA.

Un poco desasida,
como mirándome los pies,
cuando tú,
domingo rápido,
parada del VIDRIO,
HINCASTE el baño con tu gesto de animal profundo.

El AGUA,
ay,
quedó colgando entre mis OJOS y tu carne
como una telaraña,
desnudándome más.
Entendida por el demonio,
bárbara,
tuve un acceso de LOCURA,
un punto apenas de explosión atómica,
un apogeo del clavel preciso
y creí.
(Creer es desear tu SEXO y darle de comer
a una PALOMA)

Se fue cayendo
la mañana.
El vicio de la ESTRELLA
saliendo así de entre tus PÁRPADOS
era la LUZ
que yo he llamado lágrima;
RELÁMPAGO que empieza aquí y después de verle
no morimos.
(Vete,
dolor que lo menciona:
al innombrable se le pone TUMBA,
en paz quedamos
y luego va una por el mundo, como quien nunca tuvo
cosas inmortales).

Estaba, sí, después del beso,
pidiéndole perdón a las PAREDES;
estaba como pariéndome otra vez,
como de niña bajo el vientre,
como palideciendo mucho,
como casi,
como empezando a ser
cuando
desnudo y para siempre entraste bajo el AGUA.

Todo el NAUFRAGIO se paró de pronto,
todo en octubre se hizo pan,
misericordia el tiempo.

Otoño,
ESTATUA germinal del cuarto,
lúgubre hermosura de los huesos;
sin usarme,
sin yo misma,
naciendo a los temblores importantes,
a la pequeña abertura de la dicha
si llueve y canto;
más tú que nada,
médula del presagio,
sólo un negocio del asombro,
sólo un trémulo palacio donde goteaban
noes ineluctables,
sólo la música que escuchó el verdugo,
azucenado nervio,
estaba
cuando
desnudo y para siempre entraste bajo el AGUA.

(De Desaparece el polvo)

Tomado de Antología cósmica de ocho poetas cubanas, Frente de Afirmación Hispanista, A. C., México, 1998.

 

Ficha
Carilda Oliver Labra: Poetisa, abogada, profesora de dibujo, pintura y escultura. Nació en Matanzas, el 6 de julio de 1922. En la Universidad de La Habana alcanzó el título Doctora en Derecho Civil. Recibió el Premio Nacional de Poesía por su libro Al Sur de mi Garganta en 1950. En 1987 le fue otorgada la Distinción por la Cultura Nacional. Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1997. Es autora de una vastísima obra poética, entre cuyos títulos se cuentan Al sur de mi garganta (1949), Canto a Martí (1953), Las sílabas y el tiempo (1983), Calzada de Tirry 81 (1987 y 1994), Se me ha perdido un hombre (1992 y 1998), Biografía lírica de sor Juana Inés de la Cruz (1998) y Error de magia (2000).