Revolución y Cultura: tratar de dar más con los mismos criterios

La revista Revolución y Cultura surgió en el año 1959 con el nombre de Pueblo y Cultura; era un tabloide que creó el entonces Consejo Nacional de Cultura. Nombres ilustres de la cultura cubana la han dirigido en el tiempo, como Reynaldo González o Lisandro Otero; históricamente contó con las imágenes de extraordinarios fotógrafos como Tito Álvarez.

Desde el año 1998 y con extrema constancia, sabiduría y dedicación, la dirige la doctora Luisa Campuzano, quien también está al frente del Programa de Estudios sobre la mujer en Casa de las Américas, además de realizar otras labores intelectuales.

“Le damos mucha importancia a los temas de género, somos la única revista que se ocupa sistemáticamente de estos asuntos”, refirió Campuzano

“Es diferente también porque se interesa por igual en la cultura cubana del pasado, ya sea el más lejano o el más reciente, como en la actualidad, y no solo del escenario capitalino, sino también de todas las provincias; nos interesa mucho que no sea una revista solo de La Habana, por lo que siempre intentamos tener trabajos de autores de todo el país.

“De igual modo, le concede gran espacio a la cultura universal. De hecho, siempre tenemos colaboradores y temas de otras latitudes”.

¿A qué tema está dedicado el último número de 2016 de la revista?

Está destinado, fundamentalmente, a celebrar —con un largo texto del arquitecto Reynaldo Mendoza, especialista principal de la ciudad, y bellísimas fotografías de Julio Larramendi— el medio siglo de la fundación de Remedios, una ciudad muy importante en la historia de Cuba y que sostiene su cultura popular tradicional viva contra viento y marea.

¿Qué otros aspectos de la cultura cubana se tratan en esta nueva entrega?

Unas cartas inéditas y casi inéditas de Gertrudis Gómez de Avellaneda, que se incluyen en sus páginas; Dulce María Loynaz y Un verano en Tenerife, el músico Joaquín Nin, y las tendencias actuales en la curaduría cubana.

Y junto a esto, dos trabajos reveladores sobre intelectuales cubanas que ejercieron la crítica de arte y literatura en las primeras décadas de la República. Y otro sobre Emilio Roig de Leuschenring y su defensa de los derechos civiles de las mujeres.

¿Qué trabajos de escritores foráneos podrán encontrar los lectores en este número de Revolución y Cultura?

Hay una excelente entrevista de una crítica alemana, Ute Evers, a Lídia Jorge, la más importante novelista portuguesa, acerca de su último libro, Os Memoráveis, una novela sobre la Revolución de los claveles, que acabó con la dictadura de Salazar hace un cuarto de siglo.

También un trabajo del musicólogo español Eduardo Viñuela, que aborda la presencia e influencia de rockeros sudamericanos en España en los años en que las dictaduras asolaban al cono sur.

Desde hace años publicamos en cada entrega, con autorización del autor, un cuento del mundo anglófono —en este caso se trata de la narradora irlandesa Mary O’Donnell— traducido para Revolución y Cultura por amigas de universidades españolas. Y, por cierto, es una reconocida estudiosa de la obra de Gómez de Avellaneda, la profesora española Ángelez Ezama Gil, quien nos envió las cartas de Tula.

¿Ya está preparado el primer número de 2017?

Es una entrega que tiene mucho que ver con publicaciones nacionales de las primeras décadas de la República: artículos sobre la repercusión de la Revolución de Octubre en nuestras artes visuales, la gráfica y la ilustración de los años 20, sobre José Manuel Acosta en Social, sobre la manzanillera Orto y la camagüeyana Lis

Aborda igualmente la dramaturgia y la escena cubanas, el último festival de ballet y la historia del Payret, una novela de Karla Suárez, mexicanismos y cubanismos.

Ya está entregado a la imprenta, y la semana próxima, mucho antes de que lo tengamos en papel, podrá leerse en nuestro sitio web: www.ryc.cult.cu, donde el lector puede encontrar íntegramente todos los números de la revista desde 2004.

¿Cuál es la proyección de Revolución y Cultura para el resto del año 2017?

Tratar de dar más, pero siempre con los mismos criterios: abordar distintas manifestaciones culturales, tanto actuales como pretéritas, tanto nacionales como de otros países, por colaboradores cubanos y de otras latitudes.

 

Fuente: Tomado de Cubarte