RevisitaciĆ³n al Bolero de Ravel en La Habana

El director español Miguel Rubio debió encontrar en las disímiles versiones que existen del Bolero de Ravel, un camino propio para concebir su interpretación del clásico y mostrarlo en una puesta en escena actualizada que se estrenará el domingo 24 de abril, en Fábrica de Arte Cubano. No ir a tiro fijo, asegura, fue una de las principales intenciones en la revisitación de una pieza tantas veces ejecutada que —según dijo— hace años el público de la Isla no aprecia en su versión orquestal sinfónica.

“Más que hacer una demostración de destreza o de habilidad nos interesa acercarnos al Bolero desde un enfoque innovador que integre lenguajes escénicos contemporáneos; por lo que en todo este proceso han sido fundamentales la experimentación y el riesgo”, comentó.

El espectáculo, estructurado como un performance de unos 20 minutos, contará con la intervención de 15 bailarines de diversas compañías cubanas y el acompañamiento de la Orquesta del Instituto Superior de Arte, bajo la dirección del maestro titular José Antonio Méndez.

Para el director artístico, se trata de un “ejercicio sublime de orquestación” que en este nuevo acercamiento se mantendrá fiel al original: “lento, quejumbroso y tremendamente emocionante en su interpretación. Es en los matices donde creo que está su valor y riqueza”.

La sinopsis, como la de cualquier obra universal —explicó— se resume en un par de frases. “En la cantina de una fábrica, una joven decide subir a una mesa, comienza a bailar, y despierta la atención y el deseo de todos a su alrededor. Por qué aquella chica decidió dar un paso adelante y consiguió arrastrar a tanta gente tras de sí, es la pegunta que, en lo personal, me deja el Bolero”.

Compuesta en 1928 por el francés Maurice Ravel, la pieza fue estrenada ese año en París, y desde su génesis apostó por trascender los habituales espacios de representación. Según comentó Miguel Rubio, el autor de esta obra “veía la puesta en escena en una fábrica, lejos de pesados telones y presupuestos insostenibles”, aspiración que los organizadores del espectáculo harán posible en “un lugar vivo, urbano e innovador. Sin X Alfonso y Fábrica de Arte Cubano esta obra no se interpretaría en La Habana”.

Luego de cuatro meses de preproducción y producción, hasta el próximo primero de mayo se presentarán ocho funciones del Bolero, una propuesta creativa que en opinión del músico cubano, debería tener mayor alcance. “Sería muy bueno que se pusiera en Fábrica, y luego pasara a otros teatros, o a otro país”.

Por su parte, el director español afirmó que esa sería una oportunidad para compartir, con la mayor cantidad de público posible, “el crecimiento exponencial” de una obra que le resulta fascinante. “El Bolero es una cápsula breve e intensa, un trago corto. Pero que no les preocupe el tiempo —dijo— algunas de las mejores cosas de la vida duran poco más de 15 minutos”.