RenovaciĆ³n Musical

La cultura cubana tiene que agradecerle muchísimo a Ulises Hernández, no solo por su quehacer como pianista, profesor y promotor, sino por el trabajo que en los últimos tiempos ha realizado como productor musical. Gracias a tal labor, entre otros fonogramas propiciados por Ulises, ha visto la luz una colección imprescindible en torno a la obra de los compositores pertenecientes al Grupo de Renovación Musical, sin discusión alguna, un conjunto de figuras a las que siempre hay que acudir si se aspira a tener una noción del devenir de la música académica facturada en Cuba durante el pasado siglo XX.


Foto: Internet


Como parte de esa colección organizada por Ulises Hernández, se ha puesto en circulación un álbum dedicado a la figura de Hilario González (La Habana, 24 de enero de 1920-3 de octubre de 1996), quien resultó uno de los discípulos aventajados de José Ardévol, guía espiritual del Grupo de Renovación Musical y donde estuvieron, entre otros, Harold Gramatges, Julián Orbón, Natalio Galán, Edgardo Martín, Argeliers León, Serafín Pro, Dolores Torres, Enrique Bellver, Virginia Fleites y Juan Antonio Cámara.

Según diversos estudiosos, en dicho colectivo de compositores, Hilario González representa en la música académica la tendencia al empleo de elementos provenientes del folklore cubano, en la línea que tuviese como máximos exponentes durante la primera mitad de la anterior centuria a los  tempranamente desaparecidos Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla.

La vivificante influencia de García Caturla en la obra de  Hilario González se  siente en varios de los cortes del disco que hoy presento a los lectores de La Compactera. Tal es el caso de la Primera Sonata Opus 8, los Tres preludios en conga y las Dos Danzas Afrocubanas. Otra composición fundamental en el repertorio autoral de González que por suerte se recoge en este fonograma es la Primera suite de canciones cubanas, escrita en el ya lejano 1940 a partir de un texto del destacado poeta Emilio Ballagas. Vale comentar que por este trabajo, en 1944 Hilario obtuvo el Premio Nacional de Música en nuestro país.

Asimismo, en el fonograma que sale a la luz a través del sello Producciones Colibrí del Instituto Cubano de la Música, aparece otra colaboración con Emilio Ballagas, las Guajiras en sol, perteneciente a un hermoso ciclo de lieder que ambos artistas desarrollaron. Aquí es válido resaltar el desempeño interpretativo de la soprano Gessliam Suárez Molina y del pianista Víctor Díaz Hurtado.

Así pues, al arribar al fin de la audición del CD Hilario González-Renovación Musical, uno experimenta la sensación de haber escuchado un material fonográfico de esos que dignifican el arte musical y corrobora lo afirmado acerca del protagonista del álbum:

“A artistas de la talla de Hilario González se debe, en buena medida, que la música cubana en la actualidad permanezca vigorosa, activa e influyente, y que cuente con el reconocimiento a nivel internacional”.