Recado urgente para Dorita

Me lo acaban de decir!
Esta noche la luna vendrá llena al Valle y a las doce su luz
desatará un prodigio.
A esa hora, sin falta, estaré en el Mirador con un lazo parado
en medio de la cabeza.
No demores y ponte el sombrero alón donde cabe un aguacero.

Tras la luna vendrá el viento, me lo dijeron. Sé que le gustan los
sombreros y querrá
volarte el tuyo, pero no podrá si te lo agarras bien.

Y porque también le gustamos las niñas, le pediremos a dúo que
nos suba
como a globos, que como a globos nos baje y nos deje, como a
globos,
a mí en un elefante y a ti en otro, pues pasadas las doce, los
mogotes se habrán
vuelto elefantes.  Ese será el prodigio.

Un rebaño pati gordo galopará por el Valle barritándole a la luna,
verde, orejudo
y con nosotras al frente, ¡arre, arre, arre!, en un trompudo tú, en
otro yo, y sin que importe
que el viento nos vuele, a mi el lazo y a ti el sombrero,

Dorita, ven sin falta que quiero galopar largo y tendido.
No demores, porque también me dijeron que en cuanto aclare y
se vaya el viento
volverán a ser mogotes los elefantes y nosotras, por si acaso, a
buscar,
tú mi lazo y yo tu sombrero.

Las dos estamos en Viñales. 
El pueblo y el Valle quedan cerca. 
Deja a punto la bicicleta y... sch... ¡escápate!