“Que el televidente se sienta parte de lo que se cuenta”

Rememorar es despertar. Se descorre el velo del tiempo, salen a la luz sucesos y anécdotas, y emociones y sentimientos se adueñan del momento. Alberto Luberta Martínez quiso atraparlo todo desde la dirección de la serie LCB: La otra guerra, a partir de la idea original de Eduardo Vázquez, a quien se le unió en el guión junto a Yaíma Sotolongo.


 Fotos Cortesía del entrevistado


No puede contarme en una hora y media lo que sucedió en más de un año de trabajo: la investigación previa al rodaje y en la confección del guión, lo complejo de una filmación en la que intervinieron más de 100 actores, en la que había monte, fango, mosquitos; los efectos especiales, el vestuario, el armamento, contextualizar una época y, sobre todo, la obsesión por lograr un producto audiovisual que abordara un período de la historia cubana desde el lado humano de sus protagonistas, tanto los de un bando como los del otro.

“Desde que Eduardo me presentó la idea imaginé que sería un rodaje complicado. Planificamos la fecha inicial del rodaje de enero a mayo para no sufrir el calor, pero nos detuvimos tres meses por cuestiones burocráticas y seguimos filmando en pleno agosto. Siempre supe que la serie no era de estudios con aire acondicionado, y eso siempre conlleva riesgos y dificultades.

“Tuvimos muchos problemas con la logística y con el armamento en particular. Estaba en malas condiciones, hubo que sacarle chispas. Imagínate… Fusiles que no tiraban, la gente se estresaba en pleno rodaje. Podíamos demorarnos más de lo previsto en algunas escenas, solo por intentar manejar un fusil en malas condiciones. No obstante, hemos recibido buenos criterios de la serie a pesar de lo que pasamos”.

¿Por qué le interesó hacer la serie a pesar de todo?

En esa primera conversación que tuve con el gestor del proyecto Eduardo Vázquez, el principal guionista, me interesé mucho. Me cautivó la idea de contar este episodio de nuestra historia desde la visión del miliciano de a pie, desde las perspectivas de la familia, desde el conflicto que se genera entres seres queridos por posiciones políticas diferentes… Pensé, además, que la serie llegaría a muchas personas, que le gustaría a un público amplio porque abordábamos sucesos que podían estremecer a la gente, precisamente por acercarnos al lado humano.

Supuse desde el inicio que habría predisposición, rechazo, distanciamiento… Incluso algunos de mis amigos me aconsejaron que me dedicara a otra cosa porque “eso va a ser más de lo mismo, teque histórico, aburrido”… y me alegro de que después hayan cambiado de opinión.


¿Por qué pudieron cambiar de opinión? A su juicio, ¿qué tuvo la serie que logró despertar curiosidad y luego, fidelidad de la audiencia?

Tiene humanismo en el tratamiento del tema, y además, mostró conflictos entre los personajes positivos, algo de lo que carecen muchos de los audiovisuales o productos artísticos en general que abordan nuestra historia.Tiene humanismo en el tratamiento del tema, y además, mostró conflictos entre los personajes positivos, algo de lo que carecen muchos de los audiovisuales o productos artísticos en general que abordan nuestra historia.

Los vacíos que tenemos, jóvenes y no tan jóvenes, con respecto a diferentes episodios de nuestra historia son inmensos. El rechazo, a veces, es el resultado del abordaje esquemático de los sucesos, donde los héroes son perfectos y los personajes negativos hasta se ríen feo. Eso no favorece un producto de este tipo, al contrario, y quisimos que el televidente se sintiera parte de lo que contábamos aunque no lo hubiera vivido.

Algunos de los actores se asombraron de lo que contábamos porque creyeron que la lucha contra el bandidismo fue cosa de cuatro tiros y ya. Actuaron, interpretaron sus personajes pero aprendieron, y la motivación partió del hecho de sentir que aquellas personas eran de carne y hueso igual que ellos, con defectos y virtudes. En una guerra siempre hay contradicciones, incluso entre quienes están del mismo lado del conflicto… ¿Cómo no mostrarlas?

El guión no era de hierro, y por eso nos permitimos añadir cosas. Tuvimos un amplio trabajo de mesa y cada actor puso su idea en el proyecto. Claro que siempre quedan insatisfacciones, hay cosas que hubiera hecho de otra manera, pero prefiero no contarlas, me las reservo.

¿La elección de los actores fue lograda hasta el final?

En algunos personajes sí. Por ejemplo, para Mongo Castillo siempre pensé en Osvaldo Doimeadiós. Hemos trabajado juntos en otras ocasiones y aunque era un riesgo que lo asumiera porque es también un guajiro como Pipo Pérez, sabía que era capaz de concebirlo de otra manera.

Con otros personajes sucedió también, como Cristóbal, interpretado por el actor Denis Ramos, así como Sergio, asumido por Raysel Cruz; pero en otros casos como en el del personaje de Monguín, las fichas se movieron varias veces.


Amaury Miyán transitó por varios personajes. Primero le di Romelio, un muchacho al que ahorcan en el capítulo 9, después Claudio, y luego Monguín, porque el actor que lo iba a hacer tuvo que dejar la serie. Recuerdo que me ofreció resistencia, me dijo que si le quitaba a Claudio le quitaba el personaje de su vida, pero yo sabía lo que estaba haciendo. Después cambió de opinión, y quedamos satisfechos los dos. Me alegré mucho de cómo asumió Monguín.

Todos investigaron mucho para sentirse parte de esa historia que no vivieron, y por suerte, siempre nos acompañó el general de brigada (r) Pedro Jorge Romero Alonso, cuya asesoría fue muy importante.Todos trabajaron mucho antes de filmar. No solo se estudiaron los guiones y el perfil de sus personajes. Todos investigaron mucho para sentirse parte de esa historia que no vivieron, y por suerte, siempre nos acompañó el general de brigada (r) Pedro Jorge Romero Alonso, cuya asesoría fue muy importante.

Con todo lo que ello implica, ¿dirigiría otra serie similar?

Curioso que lo preguntes. Recuerdo que durante la filmación de una escena, de las más complejas, en una loma y con tremendo calor, yo dije: “Si hay una segunda temporada, que venga y la haga otro”.

Sin embargo, ya me propusieron una segunda temporada de la serie, y estoy muy contento con la idea. RTV Comercial lo pidió y en la calle, en los foros de Internet, en varios espacios, el público lo ha pedido. Eso es una buena señal, ya estamos avanzando en los primeros guiones de esa segunda temporada.

No solo haré la continuación de esta serie. Sé que si me lo proponen, haría otra obra con corte histórico, si de alguna manera puedo contribuir a eliminar esas lagunas de nuestro pasado.