Psicosis en La Habana

Anochece en La Habana tras las bajas temperaturas que ya casi anuncian la llegada del invierno. Con el despertar del frío, comienza la tercera Bacanal de Títeres para Adultos, y el público asiste a la pieza teatral Psycho Street Cut, estrenada en el Teatro Raquel Revuelta por la compañía danesa Dansk Rakkerpak.

Psycho Street Cut es una parodia del filme de terror psicológico Psycho (1960), del conocido director inglés Alfred Hitchcock. La adaptación teatral adentra al espectador en la historia de Marion, una cantante de club nocturno, quien tras hurtar un collar a un hombre rico, escapa y se aloja en el motel del propietario Norman Bates, para morir allí acuchillada.

El espectáculo aborda el tema de la esquizofrenia, ligado al asesinato, a partir de un relato cómico. Para ello cuenta con un músico en escena, Thomas Dinesen, quien presenta y apoya a los actores de manera hilarante, la parodia a los referentes cinematográficos del auditorio, las posturas exageradas y grotescas de los actores, entre otras.

Importante es mencionar la escena donde se caricaturiza a la cinta Matrix (Hermanos Wachowski, 2001) mediante el recurso de ralentizar el movimiento y poner voces graves a los actores, como suerte de cámara lenta; o aquella donde Marion es cortejada por el hombre adinerado, poniéndose en evidencia el juego patético de seducción y poder entre el magnate y la cantante. Punto vital fue también la secuencia donde Norman acuchilla a Marion mientras esta se baña, parodia de una de las escenas más famosas de la historia del cine. La misma recobra un sello autónomo luego de las tres veces en que Marion sale del baño en busca de su pato de goma flotante, el champú y el cepillo, extendiendo así el clímax de la escena obligatoria mediante un recurso hilarante. Finalmente los actores, cansados de la espera, en un acto de arrebato obligan a la protagonista a entrar al baño donde esta resultará muerta.

La tesitura sonora acompaña de manera vital las instancias de comicidad. Se caracteriza por una amplia gama de expresiones musicales: desde canciones del filme de Hitchcock, hasta sonidos de vehículos, efectos de lluvia o la succión de un volcán. En ocasiones la banda sonora aparece gracias al quehacer vocal del músico en escena, como una especie de personaje cómico; otras, mediante grabación de sonido.

Cabe destacar, asimismo, la limpieza y síntesis de la escenografía, sin perder de vista la poiesis de la imagen. Compuesta por tres cabinas que simulan los tres espacios importantes de la obra: el bar, el Motel Bates y el hospital, se construyen de manera original estas locaciones. Resulta atrayente también el uso de una maqueta a pequeña escala para recrear la casa de la madre de Norman; los objetos manipulados: el timón que representa una moto, además de las muñecas Barbie y el muñeco de tamaño natural que alude a la madre muerta.

El discurso poético de los objetos y títeres manipulados cuenta la historia, ya no solo a través del cuerpo de los actores, sino de la figura animada. Inclusive hay objetos como un plátano y un pez aguja plásticos, que sustituyen al arma del detective y el cuchillo de Norman, respectivamente; cuya esencia es ridiculizar a los personajes de Hitchcock. Estos dispositivos logran con audacia la atención, interés y, sobre todo, el entretenimiento del espectador. Advierten ingenio en la reescritura del lenguaje cinematográfico al lenguaje teatral, en el transfer del suspense a la comedia.

Las actuaciones de Niels Peter Klof, Susanne Blonde y Jesper Pedenser devienen un punto importante a aplaudir. Los actores encarnan varios roles de manera sublime a la vez que deslumbran por su capacidad para desdoblarse. Es también de destacar el trabajo realizado en equipo para armar y desarmar ellos mismos la escenografía, para manipular atinadamente los muñecos y objetos, para crear códigos universales de lenguaje en aras de la comprensión, amén de expresarse en inglés, o para encarnar a sus personajes bajo la máxima de una escena dinámica, que carece de tiempo para distensiones.

Psycho Street Cut fue una de las propuestas más atrayentes que nos regaló la Bacanal de Títeres para Adultos. El público habanero fue cómplice de una obra original y atractiva, que fusiona figuras y actores, guion cinematográfico y guion teatral, tras diálogo veraz entre realidad y artificio.