Principios de la crítica literaria martiana en Los poetas de la guerra

Alejo Carpentier, voz definitiva dentro de la cultura cubana, se refirió a la esencia prometeica del pensamiento martiano en singular artículo sobre la crítica literaria y artística del escritor. ¿Por qué se considera a José Martí  “Prometeo de la crítica”? Nuestro análisis de Los poetas de la guerra estará encaminado a demostrar cómo se verifica dicha afirmación en un artículo concreto, o, mejor dicho, a probar la generalidad de los preceptos críticos martianos. Ezra Pound afirmó que el valor de un crítico no se conoce por sus argumentos, sino por la calidad de lo que escoge. En el caso que nos ocupa hemos de ver hasta qué punto la condición de Martí de escritor ligado a una causa echa por tierra lo absoluto de esta máxima. Y como esa condición, acompañada de la de forjador de hombres, convierte a su postura crítica más que en una sombra, en un destello otro.

En 1893 el periódico Patria decidió publicar un libro de versos escritos durante la Guerra de los Diez Años, al que se le denominó Los poetas de la Guerra, que, además de contar con notas biográficas y/o explicativas de determinados poemas anónimos, escritos por Serafín Sánchez, Fernando Figueredo, Gonzalo de Quesada y otros, se honra con un prólogo de José Martí. El trabajo en cuestión es a la vez artículo periodístico —recuérdese que se publicó en Patria— y exhibe rasgos oratorios. Adviértase en tal sentido la interrogación inicial y la respuesta a ella al final del mismo, como si no hubiera mediado entre ellas un amplificado ciclo: ¿Y quedará perdida una sola memoria de aquellos tiempos ilustres, una palabra sola de aquellos días en que habló el espíritu puro y encendido, un puñado siquiera de aquellos restos que quisiéramos revivir con el calor de nuestras entrañas?

Para concluir en lo siguiente: Recojamos el polvo de sus pensamientos, ya que no podemos recoger el de sus huesos, y abrámonos camino hasta el campo sagrado de sus tumbas, para doblar ante ellas la rodilla y perdonar en su nombre a los que la olvidan, o no tienen el valor para imitarlos.

Tales elementos permiten hablar de interpenetración genérica, rasgo novedoso dentro de la práctica literaria de la época, y prueba fehaciente de que en Martí no hay divorcio entre periodismo y literatura. En el prólogo se evidencia también que para Martí el periodismo debía cumplir una función social, por eso no es casual encontrar en dicho prólogo cualidades éticas como la honestidad, pues Martí está escribiendo sobre algo que conoce, que le es más que familiar, entrañable, o la objetividad (a esto se le llama ética de la verdad) lo que no le impide dar su opinión o tomar partido: Convite y nada más es este libro, a todos los que saben de versos de la guerra, para que, siquiera sea sin orden ni holgura, salven, por la piedad de hermanos o  de hijos, todo lo que pensaron en nuestros días de nación los que tuvieron fuego y desinterés para fundarla.

El artículo se avenía perfectamente a los objetivos del periódico Patria, que eran: preparar a los lectores para un quehacer revolucionario excepcional, a efectos de ello era necesario enaltecer en héroes reconocidos o en sencillos hombres de pueblo aquellas cualidades que sirvieran de ejemplo a los demás, de ahí el valor proselitista del trabajo donde igualmente se enfatiza el valor documental de dichas poesías, pues ayudan a preservar la memoria de una etapa, la memoria de importantes hechos.

Antes de pasar a examinar los principios de la crítica literaria martiana en Los poetas de la guerra quisiera señalar como dato curioso que el prólogo no es el único texto de Martí incluido en el libro, pues ocho de las notas introductorias a los poemas tienen rasgos de pensamiento y de estilo que permiten atribuirlas a Martí. Y son aquellas que aparecen firmadas con una P, que se refiere sin dudas al periódico Patria. El hallazgo es fruto de la labor de un grupo de investigadores del Centro de Estudios Martianos. Los principios de la crítica literaria martiana que se cumplen en Los poetas de la guerra son:

  1. Relevancia del principio de funcionalidad: Martí al enjuiciar a los creadores de aquella contienda bélica está estimulando el desarrollo de un pensamiento incipiente, pero autóctono.
  2. Gradación de una idea, con cierre en un parlamento sentencioso, sintetizador, de claridad sintáctica para contribuir a la fijación de la misma. Por ejemplo:

Pero la poesía de la guerra no se ha de buscar en lo que en ella se escribió: la poesía es grado inferior a la virtud que la promueve; y cuando se escribe con la espada en la historia, no hay tiempo, ni voluntad, para escribir con la pluma en el papel. El hombre es superior a la palabra.

Estamos en presencia del juicio definitivo acerca de la doble condición de estos hombres de armas y de letras.

  1. El equilibrio que manifiestan en el prólogo generosidad y sinceridad, pues Martí se sitúa en el lugar de estos hombres, artífices de la poesía oral, los comprende, pero, a pesar de eso, nunca deja de dar su opinión (tiene lugar lo que ha llegado a llamarse participación entrañable). Dicho rasgo refuerza la singularidad de la crítica martiana, y representa uno de los sentidos de la ley de equilibrio en Martí, considerada ley estética fundamental de su pensamiento. Pudiera decirse, como afirma Fina García Marruz, que logra “ser siempre como el mediador entre una ley estética universal y un descubrimiento personal insólito”. Téngase en cuenta que, aunque dicho equilibrio tiene lugar en el plano del estilo, el mismo apunta sobremanera a elementos de naturaleza ética. Ejemplifiquemos a través de la funcionalidad adjetiva, apreciable en la torre del equilibrio ético – estético en el discurso, ubicada certera y concentradamente casi al centro del trabajo (toma poco más de un párrafo) más distante del final que del comienzo:

 

LO ESTETICO                                                 LO ETICO

Inferiores  (romances)                   salientes (notas)

(lo) segundón (de la literatura)

mestizo

ajeno (molde)                                      nuevo

inseguro                                                viril    (espíritu)

insignificante                                         púdica (ternura)

hinchada (poética)                              certero (chiste)

sencilla                                                   principales (sucesos)

inadecuada (forma)                               heroicas (escenas)

 

Constituyéndose todo en secuencia alternativa de eslabones, que, en la apariencia del contraste, llega a la esencia del equilibrio. Después de tal secuencia encontramos un bloque meliorativo, fundamentado por la exposición de elementos narrativos y descriptivos que se extiende casi hasta el final, precedido solo por la sunción solemne de estos versos y creadores, como asunto sagrado de la patria. Veamos solo una pequeña serie demostrativa: antiguo (honor), gloriosa (anécdota), fuerte, bueno (tiempo), conmovedor (cuadro), naturales (poetas). De todo lo anterior se deriva otro principio que Martí enarboló como insoslayable para el escritor, y que puede aplicarse a este trabajo y al resto de su crítica literaria:

  1. Estrecha relación entre lo ético y lo estético: En Los poetas de la guerra asistimos al enjuiciamiento ético de un fenómeno social y artístico. Se apunta que los valores literarios deben estar acompañados por los humanos. Y que los literarios pudieran no ser tomados en cuenta cuando se trata sobre todo de la defensa de las virtudes esenciales del hombre tales como: amor a la patria y a la libertad, con la consiguiente demostración práctica de dicho sentimiento; cumplimiento del deber público del hombre por encima de cualquier goce o interés privado. Se evidencia que el enjuiciamiento es a la vez político y moral, lo que prueba su fina precisión ideológica.
  2. El análisis toma en cuenta los receptores, es decir, hacia quienes va dirigido: los lectores de Patria, hombres que deben ser preparados para la “guerra necesaria”, hombres que deben ser apertrechados ideológicamente; los referentes, el género poético como tal, del que Martí tiene un profundo conocimiento, y el hecho de que los estudiosos ya han valorado este tipo de poesía: la poesía de la guerra. Condiciones que permiten que sus criterios sean profesionales y tengan el propósito orientador de incidir en la naturaleza humana y su mejoramiento. En este sentido recuérdese cuando afirma: “es sagrado […] cuanto recuerda a un país […] y […] la época en que los hombres […] daban su vida por la ventura y el honor ajenos”. Por tanto es evidente cómo se resalta el humanismo, el amor a la libertad y la puesta en práctica de dicho sentimiento. En tal sentido Martí resalta lo que este libro tiene de convite, incitación y aliento espiritual para la contienda.
  3. Virtud lírica de su crítica literaria. Al analizar este elemento debemos tomar en cuenta su doble condición de crítico y poeta, que lo coloca en lugar privilegiado a la hora de las valoraciones, y le permite dotar de profunda funcionalidad a las imágenes más singulares, además  su conciencia sobre el hecho, que se resalta en el asunto de este prólogo, de que la poesía es también la memoria sagrada de la patria y el alma de los pueblos. Por ejemplo, en el trabajo, a través de las imágenes que Martí utiliza al narrar la “crónica de la lectura de los versos”, se solemniza la visión de dichos escritores, lo que se aprecia en la descripción conmovida del paisaje, el particular uso del símil. Sirva de ilustración el siguiente: “Y en la prisa de los trabajos mayores, como quien se descubre un instante la cabeza en la humildad del alma y conversa en la tiniebla con los suyos antes de seguir el camino arduo, se publican los versos”. El símil abarca el mayor espacio sintáctico del párrafo, y más que ilustrativo es una imagen que hubiera cabido en las palabras “de manera sagrada”, pero entonces no hubiera sido Martí su autor. Lo solemne se logra  asimismo por la equiparación en la imagen de elementos de mundos diferentes: el literario y el bélico: “Las rimas eran allí hombres: dos que caían juntos; eran sublime dístico: el acento, cauto o arrebatado, estaba en los cascos de la caballería”. El giro poético deviene resumen sentencioso de un pasaje y envuelve el pensamiento en pro de la independencia, entregándonos magnitudes tales como “El hombre es superior a la palabra”, que viene a ser la misma idea que expresa con profunda originalidad y en otra tesitura en Versos libres: “El universo habla mejor que el hombre”. Martí descubrió lo que el arte en sí mismo tenía de eficaz y aleccionador, sus posibilidades de moralizar conmoviendo. En el artículo los sustantivos tienen una función polisémica, observemos el siguiente caso: “O se está en familia, entre Barrancos y Guerras, contando cómo se vivía, en terror y orgullo, por los primeros años de la revolución”. Donde al referirse Martí a las lecturas vemos que dichos sustantivos funcionan primero como apellidos propiamente, y luego también como sustantivos comunes que refuerzan la naturaleza de la evocación. Téngase en cuenta igualmente el sentido de la aliteración: “Barrancos y Guerras”, repetición de líquidas y vocales fuertes, que bien entonan con el contenido bélico del tema.
  4. Intento de preservar los valores que las figuras objeto de su crítica representan más o menos imperfectamente, lo que se manifiesta en la preferencia por la cláusula incidental para señalar defectos a dichos bardos: “Rimaban mal a veces pero solo pedantes y bribones se lo echarán en cara…” La cual constituye un elemento estilístico con el que se atenúan sus deficiencias.
  5. Con frecuencia su crítica brota de la descripción, más que como el fruto de una opinión personal. Lo que es apreciable cuando dice: “rompió en una décima mala y sublime”. La adjetivación está aquí en función del propósito martiano de distinguir los valores éticos de dichos poetas, con el fin de ensalzar el espíritu patriótico, pues engloba el juicio y refuerza el sentimiento del propósito. A esto se le llama “fuerza de lo indirecto”, y constituye un elemento de modernidad dentro de su crítica.
  6. Respeto al brote espontáneo de la emoción en estos poetas. Dirá Martí: “Lagrimas cuajadas son algunas estrofas de aquellas, o bofetones, o mortal despedida, y puede hallarse […] entre el follaje y el relleno de la jerga poética española, el rasgo franco y preciso del verdadero genio”.  Además, como prueba de su conocimiento de ellos, hay una palabra, una caracterización precisa para cada uno.
  7.  Ajuste entre formas y esencias: Ilustremos dicho principio para este trabajo con una cita de Roberto Fernández Retamar, que aparece en su prólogo a Ensayos sobre Arte y Literatura:

[…] el lúcido rigor de Martí […] está acompañado por una visión con frecuencia meliorativa, sobre todo en sus últimos años; de las creaciones latinoamericanas, y en especial cubanas. Y es que este segundo tratamiento […] no tiene por función hacer asimilables críticamente las obras comentadas […]  sino estimular, con miras noblemente políticas, una producción todavía incipiente a la que […] sería injusto y torpe medir ya con la misma vara con que se miden obras de sociedades desarrolladas.

Es decir, utilización de un instrumental crítico acorde a la naturaleza y condición de esa literatura. Creo que las razones hasta ahora expuestas dan fe de la cualidad prometeica de la crítica martiana. Martí imprime fuego a lo que escribe, su exégesis, plena de capacidad arrolladora, ostensible en su poder de conmoción, irradia luz, la luz del juicio original, y su calor es eminentemente humano, hace gala de un vigor en la prosa desacostumbrado en la crítica cubana. Como Prometeo, quiere darle al hombre lo que este merece y necesita en titánica ofrenda. Como el fuego, en su amparo crujiente, advierte peculiares zonas de sombra y luz, al fin y al cabo, amago y espejo de la naturaleza.