Prescripción para devolver la fe

La vacuna cubana contra el cáncer de pulmón, CIMAvax-EGF, cuenta ya entre sus pacientes internacionales con los primeros estadounidenses beneficiados por su aplicación, ocurrida recientemente en Nueva York, realzó este jueves el doctor Agustín Lage Dávila, director del Centro de Inmunología Molecular (CIM).

Para lograr ese paso, la vacuna requirió (entre otros requisitos) la aprobación de la Food and Drug Administration ―en su calidad de agencia regulatoria de medicamentos en los Estados Unidos―, una vez revisado el expediente presentado por Cuba, contentivo de toda la evidencia precedente (tanto del sistema productivo, como las pruebas de animales de laboratorio y las clínicas). Antes de eso, debió ser autorizada allí por el Departamento de la Oficina del Tesoro de Control de Activos Extranjeros (OFAC). De manera que no se trata, en lo más mínimo, de “un ensayo clínico clandestino”, insistió el reconocido científico cubano.

Amén de lo prematuro de esa prueba en la geografía norteamericana, dado que en el caso de los cánceres la efectividad de un medicamento se evalúa por la supervivencia del paciente (algo que requiere lapsos prudenciales y resultados superiores a quienes no han sido favorecidos con su uso), el hecho en cuestión se traduce en que “evidentemente ahí está empezando un camino”, en un mercado casi impenetrable para los resultados de la ciencia cubana y donde el intercambio académico cuenta con reservas potenciales por explotar entre profesionales de ambos países.

Entre los fallecimientos por cáncer en los Estados Unidos, el de pulmón deviene la principal causa. De ahí la pertinencia de incentivar la retroalimentación y la cooperación en este campo con entidades e instituciones científicas del archipiélago caribeño, en cuya senda influyeron el acercamiento del CIM y el Instituto para el Cáncer Roswell Park, y la misión comercial neoyorquina que viajó a La Habana en el año 2015, encabezada por el gobernador de ese estado, Andrew Cuomo.

El CIMAvax-EGF, producto terapéutico desarrollado por profesionales del CIM, eleva a 10 000 el número de personas a las que se les ha administrado en el mundo hasta la fecha, explicitó Lage Dávila en un contacto con la prensa, tras su conferencia en el espacio Cultura y Nación, de la Sociedad Cultural José Martí. Esta edición del encuentro mensual tuvo como epicentro una aproximación al libro La Economía del conocimiento y el Socialismo, de la autoría del invitado, con énfasis en la sinergia entre cultura y ciencia.

El titular de la institución creadora del fármaco abundó en que, además de toda Cuba, la vacuna está en uso en Colombia, al tiempo que existen ensayos clínicos en Europa y China. También hay un grupo de naciones donde se encuentra en diferentes fases del proceso para su aplicación.

Hacer efectivo el registro del producto —acotó— entiende su disponibilidad comercial, o sea, un médico lo indica y el hospital lo adquiere; y cuando no está registrado, sino en pruebas clínicas, se encuentra accesible solo para los pacientes del ensayo. Este último, dijo, puede ser de uso extendido a una cifra estimable de pacientes.

El Doctor Lage, también diputado a la Asamblea Nacional, subrayó otro aporte del centro que dirige y consiste en un anticuerpo, con ensayo clínico en Japón, para el cáncer gástrico. La prueba rebasa los 300 pacientes nipones y ha exigido la inspección de sus reguladores a las instalaciones aquí, dos veces al año. En total, en 2016 el CIM recibió 12 requisas similares de distintas agencias regulatorias, en el ítem productivo.

Conforme remarcó a La Jiribilla, en Cuba la vacuna contra el cáncer de pulmón, en tanto producto registrado desde el 2008, se utiliza de San Antonio a Maisí y se administra gratuitamente. La misma está accesible a los pacientes no sólo en los hospitales, sino en el nivel primario de salud, donde más de 100 policlínicos la usan desde hace años.

A su empleo creciente en territorio nacional se añade la introducción paulatina en otros países. En Cuba —refirió— es un producto estándar para el tratamiento de aquellos pacientes de cáncer de pulmón que la precisan, es decir, con determinadas características moleculares. Ello se justifica en que el cáncer lo constituyen unas 200 enfermedades y, dentro de un tumor, por ejemplo el cáncer de pulmón, pueden existir 30 tipologías.

En respuesta a nuestra revista en torno a las claves de la interdigitación entre la cultura y la ciencia, no sólo para alcanzar el desarrollo al que aspiramos, sino para no comprometer el socialismo que queremos, ponderó lo prioritario de cuidar y cultivar la cultura general de los profesionales del gremio. Recordó la frase de que “‘el científico inculto es la materia prima del desertor’: el que no sabe valorizar el contexto cultural en el que vive. Por eso es muy importante cultivar la cultura de los jóvenes, de manera que tengan una comprensión de su sociedad y de su momento”.

Y destacó Lage la observación martiana de que la industria les da a los hombres los medios para vivir y la poesía, las razones para vivir. “Entonces, los científicos nuestros no solo deben tener los medios técnicos para trabajar, sino tienen que entender las razones por las cuales trabajan”.

Fundado en 1994, un año en extremo sensible para la Mayor de las Antillas y con el reto añadido que impuso el reforzamiento del bloqueo norteamericano, el CIM comercializa actualmente sus productos en 30 naciones.

Si bien en las exportaciones cubanas en general, los servicios médicos se agencian la primacía, la actividad biotecnológica —en particular— se ha convertido en el segundo renglón de la economía en exportación material, solo superada por los productos de la minería.