Premios Nicolás Guillén

Galardonados durante la Feria del Libro de La Habana, Roberto Méndez (ensayo), Jamila Medina (poesía) y Ahmel Echevarría (novela), opinan brevemente sobre sus respectivos premios.
 

Roberto Méndez. Premio de Ensayo Alejo Carpentier por Plácido y el laberinto de la ilustración

“Aunque lo central en la vida de un escritor no es ganar premios, dan visibilidad. De alguna manera animan en este oficio tan descorazonador a veces, y ayudan también al promover la obra. De hecho, mi mayor felicidad al saberme premiado en este certamen fue saber que pude completar la trilogía de ensayos sobre los tres grandes poetas de la primera generación romántica: José María Heredia, Gertrudis Gómez de Avellaneda y Plácido, ahora.

“Alguien me preguntaba con aire de perplejidad: ¿por qué escribir sobre Plácido para un concurso hoy, cuando hay tanto asunto contemporáneo que reclama el interés de los lectores o la curiosidad de los investigadores? Simplemente yo diría que no nos podemos desligar de la historia. Es más, hay que mantener una mirada atenta hacia la historia para saber en qué somos ricos.

“En medio de circunstancias bastante críticas, no solo a nivel nacional sino intercontinental, de alguna forma tenemos que aferrarnos a nuestra historia porque solo sabiendo de dónde venimos sabremos adónde podemos ir.

“He tenido muy presente en estos días aquel poema que escribiera Lezama donde se refería a los compañeros de Colón como aquellos que iban en una cáscara de nuez que navegaba dentro de una resistencia, pero siempre con la vista puesta en alto dentro de ese ramo de fuego que caía en el mar.

“Volvamos sobre la historia, no nos cansemos de retomarla. Cada época tiene que leer a los autores de la tradición de una manera distinta y tiene algo diferente que encontrar en ellos. Como dice Lezama en su último verso: “Son épocas de salvación, y su signo es una fogosa resistencia”.

 

Jamila Medina. Premio de Poesía Nicolás Guillén por País de la ciguaraya

“Más que la alegría del premio es la alegría de haber escrito el libro. Es un texto que da un largo viaje por Cuba, que la atraviesa de punta a cabo; una mirada por los lugares que me interesan o me han marcado de ella —no todos porque son solo 27 poemas—.

“Juega con esa idea de país de la ciguaraya y qué es. Cuando hablamos de Cuba pensando en eso, lo hacemos teniendo en la mente algo peyorativo. Pero más que descarnar o resembrar es la idea de mirar otra vez eso que se vuelve invisible de tanto que lo tenemos cerca”.

 

Ahmel Echevarría. Premio de Novela Alejo Carpentier por Caballo con arzones

“Desde mi punto de vista, una cosa es la literatura y otra los premios. Qué reparten estos: dinero, visibilidad, una cierta cuota de poder, simbólico o no; pero la literatura es otra cosa. Se produce en calma, en la casa, dialogando con otros escritores —ya sea de la misma generación o no—, en las noches de desvelo, en el momento que uno está tenso con su diario acontecer, con lo que está fuera…

“Creo que la literatura transcurre ahí y que la obra de todo escritor no solo debe vencer el diálogo o las incomprensiones de sus propios contemporáneos, sino tratar por todos los medios de sobrevivir al tiempo, donde nos esperan Lezama, Virgilio Piñera…

Caballo con arzones es una novela de amor que parte de una gran interrogante planteada por el personaje central, que es una mujer. Para buscar esa respuesta construye una voz masculina ubicada en las antípodas, porque se trata de un hombre joven, soltero, negro; así como el escenario de vida de esa voz, es decir, sus familiares. Y en la medida que va dándole orden y sentido a su respuesta va hallando episodios de vida y muerte, de amor y desamor.

“Mientras eso transcurre aparece un manuscrito del padre de ese muchacho donde aparecerán pequeños detalles de la vida de la mujer; de modo que va sucediendo una singular, extraña, historia de amor que se produce solamente en el sueño”.