Predicar con el ejemplo, 1955

“En cuanto a comodidades de orden material si no fuera imperativo vivir con un mínimo de decencia material  ─créeme que yo sería feliz viviendo en un solar y durmiendo en un catre con un cajón para guardar la ropa. Me alimento con un plato de malangas o de papas y lo encuentro tan exquisito  siempre como el maná de los israelitas. Puedo vivir opíparamente con cuarenta centavos bien invertidos, a pesar de lo cara que está la vida. No exagero nada, hablo con la mayor franqueza del mundo. Valdré menos cada vez que me vaya acostumbrando a necesitar más cosas para vivir, cuando olvide que es posible estar privado de todo sin sentirse infeliz. Así he aprendido a vivir y eso me hace más temible como apasionado defensor de un ideal que se ha reafirmado y fortalecido en el sacrificio. Podré predicar con el ejemplo que es la mejor elocuencia. Más independiente seré, más útil, cuanto menos me aten las exigencias de la vida material.”


Fragmento de carta enviada a su hermana Lidia, desde la prisión en Isla de Pinos. Mayo 2 de 1955. Tomado del libro Viaje a los frutos, compilación de Ana Cairo Ballester. Ediciones Bachiller, Editorial José Martí. La Habana. 2006.