Post-it 4: el renacer de un espacio

La calidad y variedad de las obras exhibidas en las galerías Galiano, Collage Habana y Artis 718; así como el numeroso público —en su gran mayoría joven— presente en cada una de ellas, marcaron este miércoles la inauguración de Post-it 4 sobre arte cubano contemporáneo. La exposición colectiva contiene piezas de 53 creadores emergentes, previamente seleccionadas por el jurado del concurso que auspician bienalmente el Ministerio de Cultura y el Fondo Cubano de Bienes Culturales.


Crítico y curador de arte David Mateo, quien pertenece al jurado de esta edición de Post-it. Foto: Wikipedia

 

Encabezando el equipo de especialistas estuvo el crítico y curador de arte David Mateo, quien en medio de la apertura accedió a compartir sus valoraciones: “Creo, al igual que otros que han visto la exposición, que es una de las más importantes y de mayor calidad. Han estado presentes todos los géneros y con un nivel de madurez trascendente.

“Yo había sido un espectador de Post-it en otras ocasiones y considero que no tenía toda la calidad; no era todo lo representativo que exigíamos. Había obras que, en su factura, no eran lo suficientemente fuertes. Pero creo que esta exposición salva al evento y su funcionalidad para estimular a los jóvenes artistas a que crean en él.

“La labor del jurado ha sido intensa. Fue un trabajo conciliatorio, con mucha armonía en el debate, lo cual fue muy importante. Pienso que la selección que hicimos está bastante buena, en cuanto a concepto y calidad técnica”.

Sobre la credibilidad que, a su entender, rescata esta cuarta edición de Post-it, el también presidente de la Sección Cuba de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, AICA, precisó:

“Creo que cuando surgió el evento no había mucha expectativa en torno a él. Realmente, una de las cosas que ha sucedido en el arte cubano ha sido que la gente se ha llenado un poco de incredulidad, en relación con este tipo de certamen. Cuánto me va a ayudar, cuánto me va a aportar, se preguntan.

“Soy del criterio de que, si el certamen en sí mismo eleva la calidad de lo que selecciona o acoge, ya de por sí es la primera evidencia. Y si después se cumple todo lo demás: la compra de la obra, la exposición en el espacio; pues se redondea la credibilidad, el crédito.

“Esa es una de las cosas que debe recuperar la institución cubana: el crédito ante las posibilidades de promoción y legitimación de los artistas. Y a mí me parece —no por haber participado en este jurado, pues fue solo un granito de arena lo que di— que esta selección recupera, reivindica un poco la credibilidad y el deseo de los artistas jóvenes de estar en este tipo de concurso”.

Tomado del periódico Cubarte