Paula Grande y Alberto Alcalá: de España a La Habana

Hace algunos días coincidieron en La Habana dos importantes —y jóvenes—exponentes de la canción española contemporánea, Paula Grande y Alberto Alcalá. Pude apreciar bien sus propuestas musicales pues los tuve en mi programa “La vida es otra cosa” de Radio Ciudad (sábados 4:30 a.m. y 4:30 p.m.) y en la peña “Trovando” de la revista El Caimán Barbudo en el patio-bar de los Estudios Areito de la EGREM (San Miguel y Campanario, Centro Habana, miércoles de 4:30 p.m. a 8:00 p.m.).  

 

Paula Grande

Es una joven cantautora catalana cuyo arte tiene su raíz en el hip hop, trabajado con aires de soul y jazz en su canto. Se suele acompañar en sus presentaciones en vivo con una máquina de sonido, haciendo un interesante montaje de voces; también suele cantar —como hizo en la peña— acompañada por el pianista Kquimi Saigi. En entrevista para el programa nos puso al tanto de su breve, pero intenso camino musical:

 “Esta es mi tercera visita a La Habana, las veces anteriores me moví por las peñas de rap, especialmente en Alamar, pero entonces no traía un proyecto como tal. Mis comienzos en el canto fueron precisamente en el hip hop, en Girona, con un novio DJ. Ya escribía poemas que empezaron a sonarme como canciones. En ello me ha ayudado una tradición en la cancionística catalana y española en general, que estrecha a poetas y cantores”.

Nombres como Pi de la Serra, Luis Llach, o Joan Manuel Serrat, son emblemáticos de la llamada Nueva Canción Catalana que floreció empezando los años 60 y tienen una obra donde los poetas han estado muy presentes, lo cual ha hecho que a la hora de componer ellos, la exigencia poética sea mayor. Especialmente Serrat ha trascendido con sus discos con la poesía de Miguel Hernández, Antonio Machado y Mario Benedetti, con resonancia internacional. Más reciente, en la propia canción catalana, resalta el trabajo de la cantautora Silvia Comes con la poesía de Gloria Fuertes, que ya reseñé en esta sección “Cantores”. A pesar de venir por otros caminos como el hip hop o el jazz, ¿cuánto puede haberte  influenciado este movimiento musical?   

Los he oído mucho, y Serrat especialmente para cualquier músico nuestro es lo máximo. Serrat, me marca profundamente, como letrista es una gran influencia; un gran regalo todo ese arsenal de canciones poéticas que él mismo ha escrito y los poemas que ha musicalizado. Luis Llach es de Ampurdán, él nació ahí, mi familia también procede de ese lugar, y yo nací también ahí, en un pueblo muy cerquita del originario de Luis, y también ha sido una gran influencia para mí. Aquello está lleno de cantores y cantoras que utilizan la poesía, como Silvia Pérez Cruz, que es una cantante increíble.

Siento pasión por los idiomas y eso lo traspaso a la música por eso canto en varias lenguas, esencialmente en catalán, pero también en castellano, inglés, portugués, francés…de hecho en mi primer disco Viaje interestelar canto en catalán, castellano y en inglés. Y es que tengo mezclas en la familia, si bien nací en Cataluña y por ello el catalán es mi eje central, también he trabajado con la poesía de amigos catalanes como Dulce María Fábregas.

Canto también en portugués, por referencias de Portugal y especialmente de la música brasilera, que es muy abarcadora, y para mí tiene mucho que ver con la música cubana. Me siento con la música de esta Isla lo mismo que con la brasilera, es como un abismo para uno, en cuanto a aprender todos los ritmos, los estilos, los palos, las maneras de cantar, las diferentes músicas, instrumentos; en la medida en que aprendes, surgen más cosas nuevas. Y de ahí uno, mentalmente, salta a África, y ya es como el nunca acabar. Específicamente de Brasil tengo como referente a cantantes como María Gadú, Marisa Montes, Zeu, Caetano Veloso, Djavan, Gilberto Gil…

En cuanto a las temáticas en las canciones los temas sociales están muy metidos en la cotidianidad, de pronto puede parecerte un tema amoroso pero al abordarlo desde lo que pasa en la vida termina siendo también un tema social. Uno escribe de lo que ve, lo que está pasando. El hip hop tiene muchísimo mensaje, mucho análisis de los problemas sociales. Yo hago un poco de las dos cosas, tomo del hip hop pero también del mundo de la canción. Me doy cuenta de que cuando rapeas tienes más espacio, vas conversando, utilizas muchas palabras, y para cantar, tienes que meterte en la estructura de la canción, y tienes que decir muchas cosas con menos palabras.

Hace unos cuatro años es que estoy cantando en serio, en el 2013 participé en el Festival de Jazz de Montreux donde obtuve el tercer premio y el Special Recognition Prize en la Shure Montreux Jazz Voice Competition. Después de eso me invitaron a participar en la Montreux Jazz Academy con los premiados en las tres categorías del certamen en voz, guitarra y piano.  Nos juntaron en un taller, nos dieron clases, y preparamos dos conciertos, todos juntos, en los que compartimos con músicos que admiramos mucho, grandes nombres del jazz, como Lee Ritenour, Eric Hardland, Patti Austin o Thomas Keneddy, entre otros, y esto me dejó ya fijado el camino en la música. Fue un gran aprendizaje y de inmediato me propuse el disco.

 

Alberto Alcalá

Joven malagueño, muy cercano al cantaor flamenco, pero en esencia un cantautor que viene por esos caminos que marcaron los años 60 con nombres como Joan Manuel Serrat, Pi de la Serra, Víctor Manuel, Paco Ibáñez, Luis Eduardo Aute, y que llegan a nuestros días con Ismael Serrano, Pedro Guerra o Javier Ruibal.

Precisamente, Ruibal escribió sobre Alberto Alcalá:

“Ser andaluz y músico es una doble responsabilidad por lo que tiene de compromiso con la identidad y la libertad. Ser independiente y moverse a voluntad por los terrenos de la imaginación y al mismo tiempo anclarse a los rasgos formales de toda una tradición secular de sonoridades y ecos ancestrales. Alberto Alcalá sirve en ambos terrenos con el acierto y el buen gusto de quien quiere ser algo más sin dejar de ser lo que ya fuimos. Resuena a lo andaluz de siempre y abre puertas al futuro que seremos, con la lucidez del que sabe bien que el oficio requiere de esmero y perseverancia, por eso creo en él y en las muchas satisfacciones que su música nos irá trayendo a lo largo de su carrera.

“Larga vida a la imaginación y el ingenio, Alberto se ha puesto manos a la obra y solo es cuestión de esperar a que nos sirva una y otra vez el vaso generoso de la emoción y la alegría”.

Próximamente escribiré sobre Alberto Alcalá, cuando transcriba momentos de la entrevista que me concedió. Ha causado impacto desde que llegó a Cuba invitado al Taller musical de la XVII edición de la Semana de Autor, que organiza la Fundación SGAE, y creo que estamos ante un cantautor de envergadura que está naciendo a la canción hispana con su primer disco Ensayo y error. Por ahora la letra de una de las piezas del disco:

 

El viajero

Autor: Alberto Alcalá

 

El viajero que emprende el camino

esquivando el fracaso

no encuentra a su paso

más que otro camino que andar.

 

El viajero que tan solo atesora

lo que a su memoria

le dio muerte y gloria:

el pozo, la sombra y el pan.

 

El viajero no tiene más patria

que un par de faroles

cubiertos de escarcha

un sol de justicia, una luna en venganza

tiritando de frío, modelada de fragua.

Un pozo al amparo de sombra y de pan.

 

Quiso mirarse en el río

como un desafío

a su identidad

no quiso asomarse a la noria

de su propia historia

de miedo ancestral.

 

Al viajero que emprende el camino

sin un as en la manga

tan sólo le amarra

la suerte que habrá de correr.

 

Y el viajero que abreva el destino

donde el frío se remansa

tan sólo descansa

si cierra la puerta del hambre y la sed.

 

Por eso es que quiso mirarse en el río

como un desafío

a su identidad;

no quiso asomarse a la noria

de su propia historia

de miedo ancestral

y al dolor que atraviesa los siglos

con el desvarío del hielo en la piel,

lo retuvo y devino en un grito

al que hoy llama ”quejío”

la raza calé