Patria Grande estremeció el Yayabo

La noche del primer domingo de este mes de octubre se vistió diferente para Sancti Spíritus. Justamente, al lado de uno de sus símbolos, el río Yayabo, se disfrutó de un suceso. Poco a poco este evento se ha  convertido en esta legendaria urbe, en uno de los momentos más esperados por los amantes del rock.

Y es que la IV edición del Festival Patria Grande demostró que por las venas de varias generaciones de residentes en esta provincia corre la pasión por los acordes musicales más fuertes. Alrededor de tres horas, la Casa de la Guayabera, una de las instituciones emblemáticas de la villa, se estremeció no sólo por las canciones interpretadas en vivo, sino por los aplausos de un público conocedor de ese género.


Los revueltas deleitaron por fusionar la música rock con tendencias muy propias de México. Fotos: Cortesía de la autora
 

Esta es una de las tantas razones por las que la máxima dirección de ese evento, decide siempre incluir en su periplo fuera de La Habana a Sancti Spíritus como subsede del festival, según reconoció Sebastián Heredia, su principal timonel.

“Además, la atención con que nos ofrecen, la bienvenida es excelente. Ya le hemos tomado mucho cariño a esta casona y a la provincia, de forma general”, añadió.

Igualmente, explicó que esta edición ha sido especial pues han descubierto cuánto sacrificio se realiza en el país para apoyar el certamen, a pesar de todos los contratiempos generados en la nación, tras el paso del huracán Irma.


La banda espirituana Cadillac One fue invitado a la parada del IV Festival Patria Grande en predios yayaberos
 

“El Ministerio de Cultura no ha dejado de apoyarnos. Sabemos que hay varias instituciones afectadas y no ha importado, nuestro evento ha salido adelante”, agregó el promotor argentino.     

A su juicio, eso ha sido también porque ya Patria Grande ha cosechado importantes resultados no sólo por abogar por la unificación de la cultura, identidad y pueblos latinoamericanos con la participación de noveles y experimentadas bandas de rock de la región en Cuba, sino porque ha potenciado dos giras a bandas cubanas: Tendencia por Colombia y Stoner por Argentina.

Como ocurre en cada edición son varios los grupos foráneos que asisten al evento. En esta ocasión, llegaron hasta Sancti Spíritus Los revueltas, de México y Pashpak, de El Salvador. Ambas compartieron escenario con la espirituana Cadillac One, una especie de tributo a la legendaria música de las pasadas décadas de los 60 y 70.

Precisamente para Miguel Hernández, vocalista del proyecto mexicano, la posibilidad de viajar, por vez primera como creador a la Isla, ha sido una de las mejores experiencias otorgadas por el Patria Grande.

“Este evento es muy saludable porque logramos enriquecernos tanto desde la cultura como el espíritu. Nuestras naciones mantienen históricas relaciones porque las dos son muy ricas en cuanto a su idiosincrasia. No lo olvidaremos jamás”, refirió quien integra una banda de siete años de existencia y donde se funde el rock con tendencias muy propias de su país.

Mientras que Lucho, guitarrista de Pashpak—término que significa belleza interna de mujer en un dialecto salvadoreño—, define su presencia en suelo cubano como “un infinito estímulo para las neuronas”.

“Hemos aprendido qué a pesar de las limitaciones que tiene el país, el arte no se detiene y están al mismo nivel del resto del continente”, comentó quien puso la pista caliente con acordes del más fuerte rock.

Esta IV edición de este sugerente evento apuesta por la promoción de nuevos representantes del género en Latinoamérica, y se dedica a los diez años de la Agencia Cubana del Rock, así como al 50 aniversario del asesinato de Ernesto Guevara de la Serna.

“Creímos importante resaltar y hacer coincidir esta imagen que tiene el rock, este espíritu de rebeldía, de representar la juventud con lo que significa el Che en el mundo”, concluyó Sebastián Heredia.

Además de Sancti Spíritus, el Patria Grande ha visitado escenarios de Pinar del Río, Villa Clara y La Habana, gracias a estar organizado por la Asociación Hermanos Saíz, (AHS), el Instituto Cubano de la Música y Tertius Orbis, con el apoyo del Ministerio de Cultura de Cuba.