Para que no se nos pierda el futuro: memorias y razones

Con el recital ofrecido por el popular grupo Moncada el pasado sábado 12 de noviembre, se celebró en la calle Muralla, en La Habana colonial, el aniversario 18 de A guitarra limpia, “espacio que nació bajo estas yagrumas, con un concierto inolvidable de Santiaguito Feliú en noviembre de 1998”, recordó el poeta y cineasta Víctor Casaus.


Foto: Cortesía Centro Pablo


Señaló el director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brauinstitución que este año celebra sus 20 de existencia— que A guitarra limpia “ha dado albergue a todas las generaciones y tendencias de la nueva trova cubana”, y enfatizó que “ha sido un sitio inclusivo y hermoso por el que han pasado desde los fundadores —como Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Vicente Feliú, Sara González y Augusto Blanca, entre otros— hasta la gente muy joven”.

A guitarra limpia —subrayó Casaus— ha sido, precisamente, “un lugar que se ha abierto a jóvenes que aún no han probado sus armas y que tienen aquí un espacio de expresión, porque la nueva trova —como todos sabemos— se ha caracterizado por esa capacidad no solo de reflejar sentimientos hermosos, sino de proponer la tarea, ¡tan imprescindible!, de pensar a partir de lo que esas canciones proponen”.

Evocó los momentos fundacionales del Centro “cuando el historiador, el doctor Eusebio Leal, nos ofreció lugar en esta hermosa casona”, y agradeció “a la gente amiga, a las instituciones fraternas que han hecho posible, primero, que este espacio existiera y, después, que pudiera ejercer esa vocación de intercambio que ha caracterizado a todos los proyectos culturales del Centro Pablo”.

Con la realización del concierto de Moncada, precisó Casaus, estamos saldando una deuda histórica y familiar porque “los lazos que unen al Centro con la agrupación son muy estrechos”, dijo.

De inmediato, le fue entregado a Jorge Gómez, director de Moncada, el Premio Pablo, máximo reconocimiento que otorga la institución. Esta distinción se le otorga a Moncada —según el acta del jurado— “por su participación juvenil y activa en los tiempos fundadores de la nueva trova cubana, por su confianza en los valores populares de la canción, la música y la cultura cubanas, y por continuar acompañando, más de cuatro décadas después, aquellos caminos iniciales, en estos tiempos de transformaciones y cambios”.

Gómez agradeció la distinción —que consiste en una loza esmaltada, concebida especialmente para este premio por el maestro Alfredo Sosabravo— y reconoció la labor sistemática del Centro Pablo en la promoción de los jóvenes trovadores.

En otro momento de sus palabras, comentó Jorge Gómez: “se dice que estamos en tiempos difíciles, pero ¿ha habido algún tiempo no difícil en todos estos años?; se dice que estamos en tiempo de cambio, ¿pero ha habido algún tiempo que no haya sido de cambio? Nosotros estamos aquí y vamos a seguir estando”, enfatizó y, de inmediato, precisó: “lo que sí está claro es que cualesquiera que sean los tiempos de cambio, la canción sigue siendo necesaria, y ojalá que al tener que cantarle al pasado, no se nos pierda el futuro”.

En el concierto se hizo un repaso de algunos de los temas emblemáticos de la agrupación, y se entonaron canciones que tiempo atrás popularizó Moncada —como “Yo te quería, María”, del trovador Gerardo Alfonso, y “Corazón, corazón”, de Ángel Quintero. Momento emotivo fue cuando Alberto Faya, fundador de Moncada, con la pasión que lo caracteriza, subió al escenario para acompañar el temaCrecerá”, texto de Jorge Gómez con música de Juan Carlos Rivero.

Durante esta tarde aniversario quedó inaugurada la exposición 20 años sí son algo, “fotografías en el Centro”, con la que Enrique Smith Soto, Kike, ha querido celebrar, desde la imagen creadora, estos nuevos aniversarios. Como resaltó Víctor Casaus en sus palabras iniciales, esta hermosa muestra de momentos vividos en el patio de Muralla viene también a subrayar “la presencia imprescindible de los jóvenes en estos años de sueños y de hallazgos del Centro Pablo”.

Como es costumbre, Moncada culminó el concierto poniendo a bailar a los presentes, al igual que antes lo hizo en los recordados conciertos de la escalinata de la Universidad de La Habana. Cuarenta años después de creada la agrupación, llegó al Centro Pablo el grupo Moncada, con sobradas memorias y razones.