Paco Ignacio en La Habana

La Casa de las Américas dedica su Semana de Autor, entre los días 22 y 25 de noviembre, al escritor y periodista conocido como PIT II. Muchos creadores nos han permitido ese honor anteriormente: Luisa Valenzuela, de Argentina; Juan Villoro, de México; Leonardo Padura y Fina García Marruz, de Cuba, por solo mencionar casos recientes.

No es difícil presentar ante el público cubano a este mexicano nacido en Gijón, creador del neopolicíaco en Latinoamérica y autor de 19 novelas, tres volúmenes de cuentos, libros de historia, varias antologías y libros de reportaje y crónica, publicados en 21 países. Ha recibido el Premio Nacional de Historia INAH (1986), el Premio Internacional de Novela Planeta-Joaquín Mortiz, y tres veces el Premio Dashiell Hammet a la mejor novela policíaca; además, fue el fundador del festival literario de la Semana Negra de Gijón, que dirigió hasta 2012. El detective creado por Paco Ignacio Taibo —llamado Héctor Belascoarán Shyne— protagoniza nueve de sus novelas, y confieso mi devoción hacia él. Al estilo del Maigret de George Simenon, o del Aurelio Zen de Michael Dibdin, este investigador resulta más entrañable que eficaz, más querible que experto.


Paco Ignacio Taibo II. Foto: Marco A. Cruz


En la introducción a la edición cubana de uno de sus libros, PIT II confesó tres nombres que le obsesionaban: Guiteras, Pancho Villa y Che Guevara. Fiel a ese delirio suyo por descubrir la humanidad de estos ilustres personajes (con sus flaquezas y sus esplendores, los aciertos y las fallas), dedicó muchos años a escribir sus biografías. En Cuba se ha publicado Pancho Villa. Una biografía narrativa; Tony Guiteras, un hombre guapo, y será lanzado en la Casa de las Américas el extraordinario volumen Ernesto Guevara, también conocido como el Che, quizá la más completa biografía del Che que hayamos leído hasta el presente. Al respecto, ha dicho: “El Che me persigue. Es muy conflictivo. Escribir sobre él es acercarse mucho a un personaje que tiene una tremenda fuerza de compulsión. […] Es como un viaje hacia un personaje de gran intensidad que tenía la carga de la heroicidad. ¿Cómo demonios se atreve uno a mirar de frente a sus héroes, de tú a tú?”.

Paco Ignacio Taibo (quien firma PIT II en honor a su padre, nombrado igual), gran amigo de Cuba, encantador y cautivante, conversó en varias oportunidades con Álvaro Castillo Granada, librero colombiano y visitante habitual de nuestros predios.

El libro Encuentros con Paco Ignacio Taibo II (Ediciones Isla de Libros, Bogotá, 2013) recoge deliciosas respuestas de PIT a Álvaro, algunas de las cuales transcribo para deleite de nuestro público, al que insto a no dejar pasar la oportunidad de conocer a tan peculiar narrador:

 “La función de un escritor es romper los géneros literarios, hacer destrucciones genéricas, jugar en los territorios intermedios, crear nuevos géneros a partir del mestizaje”.

 “Existe una especie de extraño esnobismo en los escritores latinoamericanos, que los convierte en figuras verdaderamente ridículas, pagadas de sí mismas, que dicen cosas como que el acto literario empieza y termina en ellos mismos. Tal vez la escritura, como fenómeno de creación, comience y acabe en uno mismo, pero eso no es literatura. […] La literatura se produce cuando alguien lee lo que uno escribe y no antes”.

 “Estoy en el sitio donde se piensa que la justicia social es la prioridad número uno de una sociedad. No puedo concebir otro lugar que no sea la izquierda. El Estado me tiene en su lista negra y yo tengo en mi lista negra al Estado mexicano. Estamos a mano”.

Mucho agradecemos a PIT II los cubanos: su lealtad, su franqueza, la modestia y, sobre todo, el hecho de haber colocado en la órbita que merece, a nuestro siempre querido Antonio Guiteras. Esta figura, sin dudas imprescindible para la Historia de Cuba, fue dada a conocer en ámbitos internacionales gracias al empeño de Taibo. Añado que el blog más visitado por los jóvenes (y a mi juicio, el más legítimo), lleva el nombre de La Joven Cuba, rindiendo honor al fundador del movimiento homónimo. Sería muy extensa la lista de contribuciones, de deudas y de gratitudes. Recibamos pues, con el fervor que se ha ganado, al amigo Paco Ignacio Taibo.