¿Otra manera de ser surrealista?

Los espectadores suizos que, desde finales de agosto, han contemplado la exposición personal Rostros de la isla, de Pedro Pablo Oliva, en la galería Artemorfosis, de Zurich, asumen sus realizaciones como si al otro lado del Atlántico hubiera un filón surrealista capaz de insuflar un espíritu renovado a esa célebre tendencia de la vanguardia europea surgida en el siglo XX.

La asociación parece tener su origen en las representaciones del creador cubano, reconocido con el Premio Nacional de las Artes Plásticas, donde la figuración trasciende los límites de lo real y la realidad se confunde con los sueños.


Fotos: Cortesía de la Autora


Tal apreciación también fue sugerida por la propia curadora de la muestra, Leonora Oliva, quien resaltó cómo las piezas “exponen lo surreal del escenario cubano con ese estilo paradigmático que este artista tiene de esbozar criaturas”.

En todo caso, lo importante es precisamente el estilo, la manera de componer y crear atmósferas irrepetibles, a buena distancia del automatismo y la exploración del subconsciente.

Al reseñar la inauguración de la muestra, el portal de la Embajada de Cuba en Suiza significó que “se trata de un artista en constante búsqueda del equilibrio, que tiene una alta capacidad creativa y excelencia técnica, que logra así un arte cargado de sensibilidad, en el que refleja constantemente lo que para él es importante”, y destacó el impacto en el público de obras pictóricas como  “Las muchachas que amé” y “Los tiernos equilibrios del hogar”, y las de la serie Balcones.


 

Alguna vez Pedro Pablo Oliva resumió su filosofía artística del siguiente modo: “La creación resulta tan misteriosa como el hombre mismo. Todo puede resultar un pretexto o no. Lo cierto es que la alusión a la infancia aparece como un fantasma real en mi trabajo. Tal vez por eso hasta los temas más serios toman un matiz de ternura que no puedo evitar”.

Como novedad, la galería acoge cinco esculturas del pintor pinareño. Al incursionar en esa manifestación, Oliva impregna sus rasgos estilísticos al bronce y consigue extender sus dominios expresivos.

Con esta exposición, Artemorfosis consolida su posición como espacio líder en la promoción del arte cubano contemporáneo en Europa central.