Oración

Amo a pocos artistas como a Silvio Rodríguez. Sus versos son parte de mi vocabulario. Su música alumbra mis relaciones con Cuba y con el mundo. Porque su canto se hizo carne, desde la ternura y la rabia, de la dureza y el orgullo de este largo tiempo humano. Admiro en él su extraordinaria manera de ser consecuente. Nunca es otro en otra parte. Por eso es guía, incluso a pesar suyo. Prefiero sus canciones en su voz. Y su manera de tocar el amor. A sus 70 años, ya tengo la bombilla verde para la luz de mi balcón. Y no es metáfora.