Noventa Estorinos

Entre otras cosas, el dramaturgo Ulises Rodríguez Febles y yo hemos dedicado enero a preparar en Matanzas Noventa Estorinos, en memoria del gran autor cubano Abelardo Estorino. Dos Casas han juntado esfuerzos, junto al Consejo Nacional de las Artes Escénicas  y un extenso listado de instituciones matanceras, para conseguirlo. Así, la Casa de la Memoria Escénica y la Casa Editorial Tablas-Alarcosrememoran el Ochenta Estorinos, realizado en la propia ciudad de los puentes hace una década, y la sesión de 2014 de la Jornada de Teatro de Unión de Reyes que, como conté entonces en La Jiribilla, llevará su nombre en lo adelante y desde la cual lanzamos la convocatoria a este nuevo evento.

El coloquio comenzará el próximo lunes en la sala Pepe Camejo, donde Teatro de Las Estaciones hará una lectura dramatizada de El mago de Oz, una adaptación titiritera de nuestro homenajeado, mientras la periodista Ana Valdés Portillo estrenará un material centrado en la presencia  de Estorino en Matanzas, el primero del tríptico de audiovisuales que exhibirá la cita. Otro de ellos es Yo creo en lo que está vivo y cambia, de Maité Hernández-Lorenzo y Daniel Correa, intitulado con la conocida frase de Esteban en La casa vieja, toda una declaración de principios que será epitafio en el sepulcro de Abelardo Estorino.

El martes 27 y el miércoles 28 intervendrán en las mañanas críticos y estudiosos de la obra estorineanacomo Vivian Martínez Tabares, Norge Espinosa, Abel González Melo y Eberto García Abreu. Sendos paneles denominados “Ecos y murmullos de Estorino”, traerán las voces de dramaturgos, actores y directores que han asumido piezas de nuestro autor o trabajaron con él como Reinaldo Montero, Roberto Gacio, Julio César Ramírez, YerandyFelites y Rodríguez Febles.

Tres exposiciones serán abiertas durante esos días. Las fotográficas Ochenta Estorinos, sobre el encuentro de 2005, y Adagio de la memoria, de Alina Morante y Yadira Herrera, antesala de la proyección del documental homónimo de Alina Morante Lima, incursiones en el ámbito de vida y creación delPepe Estorino íntimo. Mientras de diseño gráfico es Parecen carteles, curada por Samuel Hernández Dominicis e inspirada en obras de su dramaturgia.

El segmento “Monólogos de Estorino” dominará  las noches en los escenarios matanceros de la mano de tres actrices: Elbaile, por Daysi Sánchez, de Teatro D’Dos, dirigida por Julio César Ramírez, Medea sueña Corinto, asumida por Milva Benítez, de Teatro del Puerto y Las penassaben nadar, por Lulú Piñera, de Teatro El Público, el último de los trabajos escénicos rectorado por el propio Estorino.

A su natal Unión de Reyes viajaremos el jueves 29 de enero, justo el día de su onomástico 90. Comenzaremos por la develación de una lápida en su nicho, allí donde quiso descansar junto a los suyos y colocaremos luego una tarja en su casa natal, antes de presenciar La casa te espera, un espectáculo de Teatro D’Sursobre sus textos con versión y puesta en escena de Pedro Vera. Para finalizar con la presentación del libro de Ediciones Alarcos Ecos y murmullos en Comala, la última pieza firmada por Abelardo Estorino.

Nuestro autor conforma sin discusión, junto a su admirado Virgilio Piñera, el dueto mayor de la dramaturgia cubana del XX. Mereció el Premio Nacional de Literatura en 1992, el primero y único que lo ha recibido siendo solo dramaturgo. Y en 2002 el Premio Nacional de Teatro. Por varios años fue también el único artista cubano que ostentó dos galardones de tal categoría.

Volúmenes editados en Cuba recogen, en lo fundamental, su literatura dramática. En Teatro o en Vagos rumores y otras obraso en Teatro escogidose pueden encontrar piezas como La casa viejaLa dolorosa historia del amor secreto de Don José Jacinto MilanésMorir del cuento,  Las penas saben nadarVagos rumores y Parece blanca, todas insoslayables en el trazado de un itinerario en el quehacer dramatúrgico insular. Ediciones Alarcos se inició con su título El baile. Luego nuestro sello editorial editó dos veces su Teatro completo.

Estorino fue también un prestigioso director escénico, fundamentalmente asido a los colectivos de Teatro Estudio y de la Compañía Hubert de Blanck, el nombre de la sala del Vedado habanero a la cual siempre permaneció vinculado.

Abelardo Estorino constituye una voz imprescindible para entender, desde el teatro y la cultura, el alma de la nación cubana y de su gente. Falleció en La Habana en noviembre de 2013, pero prefirió ser enterrado en su natal Unión de Reyes.

Aunque su primera profesión estuvo vinculada a la estomatología y lo apasionó, entre otras cosas, la cocina, su verdadera trascendencia la encontró en el arte de escribir teatro.