El Salón de las Naciones del estadounidense Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas luce hoy el talento creativo y la visión humanista del cubano Roberto Fabelo, a través de cuatro de sus obras.


Roberto Fabelo. Foto: Prensa Latina
 

Mundos, Torres, Cafedral y Ronda infinita son los nombres de las instalaciones que pueden disfrutar en toda su dimensión los asistentes al festival Artes de Cuba: de la isla al mundo, un evento que llama al público norteamericano a disfrutar de una parte importante de lo mejor de la cultura de la isla.

Imponentes con su poderoso mensaje y despliegue, las piezas tienen la coherencia que brinda la visión de su creador, interesado en temas como la lucha del hombre por la subsistencia y por procurar soluciones para problemas de toda índole, según explicó Fabelo a Prensa Latina.

Manifestó que las autoridades del Centro Kennedy lo invitaron a unirse a este festival inaugurado ayer y que se prolongará hasta el 3 de junio, y eligieron el tipo de trabajo que querían exhibir.

“Dentro del registro de obras que yo hago habitualmente, lo que más se avenía al recinto eran las instalaciones que he realizado en los últimos años”, agregó el artista.

En las piezas se evidencian sus motivaciones relacionadas con batallas como la alimentación, la ecología, la memoria y su conservación.


En las piezas se evidencian sus motivaciones
 

Muchos de estos calderos que yo busco por todas partes y recolecto tienen una memoria en el tizne que los cubre, sobre el que yo intervengo y dibujo, señaló sobre los objetos de la vida cotidiana que se combinan en sus creaciones para dar formas a figuras sorprendentes y generadoras de reflexión.

Con Mundos, las acumulaciones en la forma de la Tierra, son el comentario de Fabelo sobre los problemas urgentes que enfrenta la sociedad de hoy, indica una síntesis del Centro Kennedy sobre esa propuesta del pintor, escultor e ilustrador.

En una sociedad contemporánea en que los conflictos bélicos, el hambre o el daño al medio ambiente son amenazas constantes, Fabelo invita a mirar sobre nuestras propias acciones como seres humanos y los grandes desafíos que enfrentamos.

Los apremios habituales de lo cotidiano aparecen en Torres, nueve estructuras metálicas compuestas por numerosos utensilios de cocina intervenidos con dibujos.

A través de una Cafedral, —una catedral elaborada con cafeteras—, se posiciona al café como un símbolo de identidad cultural al tiempo que se insta al público a adentrarse en un espacio interactivo.


Se posiciona al café como un símbolo de identidad cultural
 

En tanto, las figuras que caminan a lo largo del borde de un caldero en Ronda Infinita, evocan la lucha constante del hombre por la supervivencia.

“Trato de hacer arte con todo esto, al apropiarme de objetos diversos y pasarlos por mi mente y mi corazón para producir alguna reflexión o provocar algún tipo de interés”, explicó Fabelo.

Tomado de Prensa Latina