El Festival Itinerante de Poesía Nuestra América (FIPNA), en la capital cubana, ha sido un espacio facilitador del diálogo interdisciplinario e intergeneracional, que, como ejercicio de comunicación, plantea una manera más acertada de promover y colocar las propuestas poéticas para el público cubano. Si bien, en esta primera ocasión, los ejercicios de intervención pública en el Prado y el Callejón de Hammel, son todavía discretos, en comparación a los que se dinamizan en el Festival Internacional de Poesía de La Habana (FIPH), se logró sostener una afluencia de público diverso, a la mayor cantidad de espacios realizados en las instituciones culturales. Algo de lo que habitualmente se adolece en algunas tertulias literarias y centros vinculados a la promoción de la lectura.


Foto: Cortesía del autor


Aprovechando la experiencia de veintiuna ediciones del FIPH, se concretaron las presentaciones de casi un centenar de poetas entre foráneos y nacionales con destaque entre ellos para principales figuras de las letras cubanas como los Premios Nacionales de Literatura Roberto Fernández Retamar, Nancy Morejón, Miguel Barnet y Rogelio Martínez Furé; las premio Rafael Alberti de la Sociedad de Beneficencia de Andalucía Lina de Feria y Georgina Herrera; los premios Nicolás Guillen de Poesía Roberto Méndez, Roberto Manzano, Alberto Marrero, Soleida Ríos, Omar Pérez y Jamila Medina; así como los poetas e investigadores Caridad Atencio, Mirta Yáñez, Virgilio López Lemus y Víctor Fowler. Este grupo creció hasta sobrepasar las cinco decenas de creadores de la isla y el número de veintiséis bardos e invitados de otros siete países entre ellos David St´ John, Jane Hirshifield, Catherine Arellano, Robert Hass, John Fitzgerald, Elizabert Hodges, Narlan Matos, Odilia Galván, Brenda Hilman, Arthur Sze, Briana Munos, Helene Cardona, Erasmo Rodríguez, Patrick Curington, Irene Lipshin, Claudia Keelan, Margeret Morrison, Lara Gularte, Ana Mateja y María Amellia Dinova Castro. Entre tantas visiones surgieron nuevas propuestas y necesidades que la segunda edición del FIPNA tratará de solventar o al menos tener en cuenta para seguir creciendo en participación y aceptación, de creadores, lectores y todo tipo de público.

La poesía y el poeta como parte de la memoria y la cotidianidad de un país. La traducción literaria como recreación de la obra lírica. Las maneras en que desde la docencia se difunde el verso universal. Qué hace el poeta, ante las crisis humanitarias a causa de la guerra, los desastres ecológicos y los nuevos escenarios políticos. Fueron temas de marcada recurrencia en los encuentros académicos y de lectura, alternando con las eternas motivaciones amatorias, lúdicas, existenciales y filosóficas, que impulsan la poesía, barca en constante cambio sobre las aguas arremolinadas de la historia.

Estos siete días en la Habana, con la integración lograda entre institutos, organizaciones culturales, proyectos comunitarios, empresas mixtas y nuevos empresarios del sector privado, son la piedra fundacional sobre la que se levanta una nueva propuesta cultural, en la capital cubana. El próximo mayo nos espera la edición veintidós del FIPH dedicada a la Poesía oral y la poesía popular con el bardo Rogelio Martínez Furé, como Presidente de Honor; desde el 27 de mayo hasta el 3 de junio.